We harness the energy from non-recyclable waste

News

11Sep

United Nations. Rummaging through trash to find clean energy

UNITED NATIONS

Landfills around the world are filling up. In 2016, humanity generated over 2 billion tonnes of waste. In the next 30 years, that figure is expected to grow to 3.4 billion. Where will all this waste end up? A recent report by UN Environment’s International Environmental Technology Centre outlines one technology that has the potential to reduce the volume of waste entering landfills by up to 90 per cent. Waste-to-energy plants have been around for over 100 years, but today their use is on the rise, with many seeing the plants as a quick-fix solution to growing waste challenges. This phenomenon is especially apparent in Asia, where some 1,200 of the 1,700 plants worldwide are found. Japan alone maintains over 700. China is on track to increase the number of their plants by over 50 per cent, according Yuanyang Ou of SUS Environment, a Chinese investor and operator of waste-to-energy plants. The core concept remains largely the same as a century ago. Burn solid waste at high temperatures so that the waste is eliminated and use the excess heat to power turbines and create electricity. Historically, this would also produce significant amounts of ash and toxic gases. Today’s waste-to-energy plants, however, are much cleaner. Advanced technologies help to burn waste at extremely high temperatures, which ensures complete combustion. Emissions are also specially treated, which leaves minimal amounts of toxic byproducts like flue ash. Some tests have even shown that the air emitted by certain waste-to-energy chimneys can be cleaner than the air flowing in. “Removing waste is the primary benefit of these plants, but not the only one,” says Ou. “Energy capture mechanisms ensure that excess heat can be used for electricity generation.” Keith Alverson, director of the UN Environment Programme’s International Environmental Technology Centre, points out that the climate benefits of waste-to-energy extend beyond renewables. “Waste-to-energy plants can also reduce greenhouse gas emissions compared to open burning and landfills,” he says. “Open burning does not happen at a high-enough temperature for complete combustion, so emissions are dirty. And in landfills, biomaterial will decompose and emit methane, a powerful greenhouse gas.” While they are typically clean, a mismanaged plant will produce unsafe byproducts, even with advanced emission control technologies. In countries where there are detailed regulations governing waste-to-energy plants, it’s less of an issue. But where countries don’t have strategies for maintenance and monitoring or guidelines on health and safety, there is a much higher risk. The plants are also hungry beasts. A large-scale modern thermal waste-to-energy plant requires between 100,000–300,000 tonnes of municipal solid waste per year over, delivered daily over its lifetime. If an operator can’t procure enough waste, some plants could potentially drop below their optimal operating temperature. When that happens, efficiency drops, and the risk of toxic emissions is increased. In an extreme scenario, operating a plant may mean a government has to import waste, or add coal to the waste stream, just to feed the fires. And while a waste-to-energy plant may significantly reduce the amount of waste going to landfill, it does not eliminate the need for them entirely. The residues that such a plant does produce are hazardous and require safe disposal. Even with all of the downsides, the increase in the number of waste-to-energy plants is not slowing down. While the refrain used to be NIMBY—“not in my backyard” —these days it’s just as likely to be PIMBY—“please in my backyard”. “The benefits of the plants are clear, but the technology is not without its problems,” says Alverson. “For those countries eyeing the technology, getting the regulations and the legislation right will ensure the technology does more good than harm.”
27Aug

Bizkaia reutiliza en un mes más de una tonelada de muebles

CADENA SER

La colaboración entre Garbiker y Emaús ha permitido reutilizar en un mes más de una tonelada de residuos domésticos como mesas, sillas, colchones, alfombras o sofás que habían sido depositados en los garbigunes centrales de Bizkaia(Barakaldo, Basauri, Durango, Erandio, Gernika, Getxo, Güeñes, Igorre y Markina).
El operario de Garbiker selecciona los objetos que pueden ser reutilizados e informa al usuario que lo ha llevado de esta posibilidad de cederlos. Si el usuario acepta, depositará los residuos voluminosos en la caseta de reutilización para que, así, Emaús recoja el objeto seleccionado y lo transporte para su correcta gestión antes de darle una "segunda vida". En este primer mes de funcionamiento del servicio se han recogido un total de 71 objetos: cuadros (21); sillas (8); colchones (7); mesas de sala (5), y sillas de niños (4). El garbigune del que se han podido reutilizar más objetos es el situado en Erandio, con un 38 % de los enseres recogidos, seguido de Basauri, con un 21,12 % y de gernika, con un 15,49 %. El beneficio obtenido con la venta de estos artículos ha permitido sufragar más del 70 % de los costes del personal de las dos contrataciones en puestos de inserción realizadas para llevar a cabo esta iniciativa. Además de muebles, en los garbigunes también se recogen, desde 2013, juguetes y otros enseres pequeños para su reutilización, gracias a un acuerdo suscrito entre Garbiker y Koopera. Este servicio se ofrece en toda la red de garbigunes y en lo que va de año ha recogido más de cinco mil juguetes.
16Aug

Aeversu tilda de “parche” la ampliación del vertedero de Pinto

LA VANGUARDIA

La Asociación de Empresas de Valorización Energética servicio de Residuos Urbanos (Aeversu) ha alertado este viernes de que aumentar la altura del vertedero de Pinto es un "parche ineficaz" y una decisión "apresurada", y frente a ella proponen el uso de plantas de valorización energética. Así lo ha denunciado la asociación en un comunicado, después de que el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) recogiera el pasado el pasado 15 de julio "la elevación de cota de la Fase III del vertedero de residuos urbanos" situado en términos municipales de Pinto, Getafe y San Martín de la Vega promovida por la Mancomunidad del Sur. De esta manera, el vertedero se ampliaría hasta los 659 metros, algo que a juicio de Aeversu es una "medida provisional" que solo supone un "parche ineficaz" y que evidencia una "falta de toma de decisiones por parte de las administraciones". Aeversu denuncia que se trata de un problema que, mientras en España sigue siendo acuciante, en países del norte de Europa se ha resuelto gracias a la toma de acciones como el uso de plantas de valorización energética. La solución, según la asociación, pasaría por modificar el modelo actual de gestión de residuos y emplear actividades ya comunes en los países más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, como Suecia y Dinamarca, que están potenciando el reciclado y la valorización energética de los residuos llegando a cotas de vertido inferiores al 3 %, frente al 54 % de España. Este modelo reduce exponencialmente la emisión de CO2 y no supone ningún peligro para los ciudadanos, como respaldan los estudios de Madrid Salud y la Agencia de Salud Pública de Barcelona. "Este modelo insostenible y perjudicial para el medio ambiente debe llegar a su fin", ha subrayado Belén Vázquez de Quevedo, la Secretaria General Técnica de Aeversu, en la nota de prensa.
20Jun

Zabalgarbi inaugura su marquesina solar fotovoltaica para recarga de coche eléctrico

NOTA DE PRENSA

En febrero de este año, Zabalgarbi realizó con éxito las pruebas de camiones de Gas Natural Vehicular (GNV), transportando residuos a la planta. Ahora, ha dado un paso más en su apuesta por la lucha contra el cambio climático y la reducción de los gases de efecto invernadero, inaugurando su propia marquesina solar fotovoltaica en ‘isla’ para recarga de coches eléctricos. Esta nueva instalación está ubicada en las oficinas de Zabalgarbi y está compuesta de un marquesina en estructura metálica para una producción anual de 7.500 kWh y alojamiento para cuatro vehículos en paralelo de 10x5 metros, 25 módulos fotovoltaicos bifaciales de 390 Wp cada uno, caseta anexa con los servicios complementarios de baterías para acumulación de unos 20 kWh aproximadamente, dos baterías de litio, una instalación eléctrica asociada, un puesto para carga de dos vehículos eléctricos y control y gestión del sistema mediante software de gestión energética.

Energía limpia y renovable

La recarga de los vehículos eléctricos mediante paneles fotovoltaicos hace totalmente eco-compatible la movilidad con emisiones cero, basándose exclusivamente en energías limpias. Estas marquesinas solares forman unos sistemas integrados, capaces de proporcionar energía limpia y renovable. Además, suponen un abastecimiento de energía constante y permiten realizar una movilidad completamente eco-sostenible.

Did you know…

Zabalgarbi, S.A.

Artigabidea, 10

48002 Bilbao

Bizkaia

Phone number: 94 415 52 88

Fax: 94 415 19 69