We harness the energy from non-recyclable waste

News

24May

La planta de Zabalgarbi, una inyección de valor ambiental para Bizkaia

GESTORES DE RESIDUOS

“La valorización energética de la fracción no reciclable de los residuos desempeña un papel incontestable en la economía circular”. Así se expresó Mikel Huizi Leiza, Director General de Zabalgarbi (Bilbao), en la jornada que Sogama celebró el pasado 12 de mayo en A Coruña bajo el título “La gestión sostenible de los residuos en la economía circular”. Huizi apeló a la necesidad de derribar falsos mitos y permitir que la valorización energética desempeñe el papel que le corresponde, que no es otro que producir la energía de la economía circular, y que ocupe el puesto asignado en la gestión jerarquizada de residuos promulgada por la Unión Europea: posterior al reciclado, pero anterior al vertedero,  dado el negativo impacto de este último sobre el entorno y la salud.
En el caso de Zabalgarbi, la excelencia constituye el principal atributo de un trabajo continuo e incansable dirigido hacia la mejor gestión de los residuos, ofreciendo una solución integral para el correcto tratamiento de los mismos, que en todo caso va acompañada por otros ingredientes tales como la calidad, la transparencia, el rigor y el firme compromiso con el medio ambiente y el bienestar y calidad de vida de los ciudadanos.
Solución ambiental y energética
El proyecto de Zabalgarbi, con una participación pública del 35% y una privada del 65%, se remonta a la década de los 90, momento en el que Bizkaia carecía de suelo para construir nuevos vertederos y adolecía de un déficit en generación eléctrica. En 2005, con la puesta en marcha de la planta vasca se pretendía reducir el vertido, aprovechar el potencial material y energético contenido en los residuos y producir energía eléctrica renovable.
En este escenario, se construyó una planta de valorización energética de 100 MW de potencia para producir electricidad con la adaptación de la tecnología de las plantas de ciclo combinado de gas a las modernas plantas de valorización energética de residuos.
La planta, que viene tratando 225.000 toneladas anuales de residuos, da servicio a más de 100 municipios de Bizkaia, aglutinando a una población de 1.052.000 habitantes y generando un tercio de la energía que consumen los hogares de la provincia (479,8 millones de KWh).
Asimismo, y como no podía ser de otra forma, lleva a cabo un exhaustivo control de todos sus procesos industriales, garantizando el máximo respeto medioambiental a través de la adopción de tecnologías de última generación con las que garantiza que todos los parámetros de emisión se encuentren muy por debajo de los límites legales.
Este modus operandi es una tónica habitual en las plantas modernas de valorización energética, sobre las que pesa una estricta normativa, mucho más exigente que la que rige para otras infraestructuras industriales.
Con el paso de los años y gracias al trabajo enmarcado en su política de responsabilidad social corporativa,  Zabalgarbi ha demostrado que “el residuo urbano de Bizkaia ya participa en la regeneración ambiental de su entorno”.
18May

Zabalgarbi se ha convertido en la primera planta de valorización energética de Europa que recibe la calificación “HPR” (Highly Protected Risk)

ZABALGARBI

La mutua norteamericana FM Global otorga esta certificación a las empresas y plantas que realizan la gestión más excelente para mitigar los riesgos inherentes a su actividad, especialmente enfocados en la prevención de daños materiales. La planta de valorización energética de residuos de Bizkaia, Zabalgarbi, ha visto reconocido el trabajo constante y de mejora continua que viene realizando desde que, en junio de 2005, se pusiera en marcha su instalación. En este caso, el reconocimiento tiene lugar en el ámbito asegurador, en relación con la mitigación y minimización de los riesgos inherentes a su industria. La mutua norteamericana, Factory Mutual Global, ha otorgado a Zabalgarbi la categoría de HPR, acrónimo de “Highly Protected Risk”, o riesgo altamente protegido. Vince Reyda, CEO de FM Global - EMEA (Europa, Oriente Medio y Africa), ha hecho entrega de este reconocimiento a Mikel Huizi Leiza, Director General de Zabalgarbi, en las propias instalaciones de la planta. FM Global es una aseguradora americana con 180 años de historia, líder en Riesgos Industriales y que cubre un tercio de las empresas incluidas en la lista Fortune 1000. Esta mutua otorga la calificación “HPR” a las empresas y plantas que realizan la gestión más excelente para mitigar los riesgos inherentes a su actividad, especialmente enfocados en la prevención de daños materiales. En 2010, a través de la colaboración con la correduría Willis Towers Watson, FM Global se interesó por el proceso que se realiza en la gestión de residuos en la planta de Zabalgarbi. Para ello, desplazó en varias ocasiones a sus ingenieros, con el objetivo de que evaluaran el plan contra incendios, los riesgos generales y los especializados en equipos de generación de electricidad. Tras un exhaustivo análisis, la aseguradora norteamericana valoró la alta exigencia de la planta en todos los frentes de gestión medioambiental, prevención de riesgos  laborales y óptimo cuidado y estado de conservación de sus instalaciones, en una planta con una disponibilidad muy elevada (en torno a las 7.800 horas anuales de funcionamiento). Como consecuencia de todo ello, FM Global ha reconocido a Zabalgarbi con lo que la aseguradora cataloga como riesgo altamente protegido, con la calificación de HPR (Highly Protected Risk). Dado que FM Global es el primer referente mundial en el sector asegurador en materia de prevención de riesgos, su certificación es reconocida como un elemento diferenciador de las empresas que gestionan con las mejores prácticas los riesgos de sus instalaciones. Es de destacar que Zabalgarbi es la primera planta de valorización energética de la Europa Continental que obtiene este certificado (en Bélgica, Francia y Reino Unido FM Global asegura 7 incineradoras similares y ninguna de ellas tiene el certificado HPR). El concepto de “Highly Protected Risk” se basa en la aplicación de los mayores estándares de prevención y de protección, reduciendo al máximo la probabilidad de un siniestro. El objetivo es asegurar que la instalación −en este caso Zabalgarbi− minimice el riesgo de interrupción de la actividad, en relación con posibles incendios, incidentes en planta y pérdidas de bienes. Para obtener el certificado HPR es necesario, entre otros:
  • La adopción de todas las medidas de protección necesarias para reducir la gravedad de las posibles pérdidas, incluyendo desastres naturales en el caso de que se produjeran, a pesar de todos los controles implementados (las pérdidas totales de una planta certificada HPR son 10 veces menores a las de una planta que no disponga de esta certificación).
  • Una alta calidad de diseño y de equipos.
  • Cumplimiento integral de los códigos y normas legales de seguridad y prevención.
  • Aplicación de todos los programas de prevención necesarios para reducir la frecuencia de pérdidas.
  • Evaluación preliminar de riesgos y estudios formales de identificación y mitigación de riesgos.
  • Protección de todas las áreas de la instalación con rociadores automáticos y suministro de agua fiable/constante.
  • Una correcta distribución de la planta, que permita reducir los riesgos de manera significativa e impedir pérdidas de bienes e interrupciones de negocio.
  • Sistemas automáticos de Protección contra Incendios (bombas de agua, etc).
La obtención del reconocimiento HPR conlleva la suscripción de seguros con las máximas coberturas y en las condiciones más ventajosas (menores primas y franquicias), ya que queda acreditado que la instalación cumple con los más altos estándares de la industria para la protección de la propiedad.
17Jul

La Unión Europea quiere reducir al 10% la basura urbana que se deposita en el vertedero

GESTORES DE RESIDUOS

Los objetivos para 2020 en materia de residuos aún están lejos de cumplirse, pero la Unión Europa ya trabaja en un escenario todavía más restrictivo para la próxima década. Bruselas no sólo pretende elevar de forma sustancial las tasas de reciclaje en todo el territorio comunitario, si no que ha situado el foco en los vertederos. Las plantas de eliminación de desechos son un mal necesario en la política ambiental y resultan imprescindibles para gestionar los desperdicios urbanos, pero Europa quiere restringir su uso para potenciar el reciclaje y la reutilización. El objetivo final es simple. Reducir al mínimo la basura que no se puede aprovechar y que termina en el vertedero, lo que se conoce en argot técnico como rechazo.
En plena reforma de la legislación de residuos, las instituciones europeas ya debaten en torno a los porcentajes que tendrán que exigirse en el futuro. El Parlamento Europeo es el más osado y aboga por limitar al 5% los residuos municipales que se depositan en estas instalaciones, mientras que la Comisión Europea defiende abrir la mano hasta el 10%, según expuso el director general de Medio Ambiente, el español Daniel Calleja, en una reciente intervención en la jornada Gestión de recursos materiales, productos y residuos: Objetivos 2030 organizada por la Fundación Economía Circular.
El Consejo Europeo, que reúne a los 28 jefes de Gobierno de los países miembros, reclama sin embargo algo más de tiempo para acometer esta adaptación. No es para menos porque la mayoría de Estados se encuentran muy lejos de cumplir con estos ambiciosos objetivos. Sólo siete sitúan su tasa de rechazo por debajo del 10%. Son Alemania, Dinamarca, Sueca Bélgica, Países Bajos, Austria y Estonia.
Las cifras de España distan mucho del grupo de cabeza en gran medida porque la implantación del contenedor orgánico es todavía incipiente. Apenas se elabora compost con la basura urbana y los restos diarios de comida terminan en el contenedor gris, el de resto. La prueba es que, según las estadísticas a disposición de la Unión Europea, sólo se recicla y composta un tercio de todos los residuos municipales. Alemania, la nación más avanzada en esta materia, duplica esta cuantía. Supera el 65%%.
Tras el impulso del Ejecutivo autonómico, la Comunidad Valenciana ya logra mejorar la media estatal. En los dos últimos años, el volumen de desperdicios que termina en las plantas de eliminación se ha reducido cerca de un 10%, según el director general de Calidad Ambiental, Joan Piquer. Ahora la tasa de rechazo ronda el 50%, aunque varía significativamente en función de qué consorcio gestiona los despojos. Un nuevo ajuste como el que se plantea obligaría a avanzar tanto en la separación en origen como en la mejora de la eficacia y eficiencia en el tratamiento de los residuos. Y aquí la renovación de las plantas de aprovechamiento se antoja clave.
La nueva normativa pretende establecer, además, una definición de residuo y una metodología común para que todos los países trabajen sobre la misma base estadística y se pueda controlar la eficacia de las medidas introducidas. «Hemos de ser capaces de armonizar la medición, trabajar en la responsabilidad extendida del productor», indicó el director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea, que confía en que todas estas cuestiones que conforman la negociación puedan estar resueltas en los próximos meses. «A más tardar antes de final de año tenemos que tener acordada esta reforma», indicó en la reunión técnica mantenida en Madrid.
Bruselas defiende la incineración dentro de su estrategia de residuos
Aún hoy la idea constituye una quimera, pero para reducir a cero la tasa de rechazo, para desterrar definitivamente los vertederos, Europa guarda un (controvertido) as bajo la manga: la incineración. Denostada por los grupos ecologistas en España, la valorización energética es habitual en países como Dinamarca, que incluso importa residuos de otras naciones, como Reino Unido o Alemania, para mantener sus hornos en marcha. Bruselas ya no subvenciona estas infraestructuras para promover el aprovechamiento de los residuos y la reutilización, que es prioritaria, pero no renuncia a esta fórmula para minimizar el problema de la basura y reducir, además, la dependencia energética. «La valorización tiene cabida en la economía circular y puede ser importante siempre que se respete la jerarquía de residuos», expuso el director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea, Daniel Calleja.
El alto cargo es prudente en sus afirmaciones e insiste en la necesidad de alcanzar un punto de equilibrio entre lo que somos capaces de reciclar y los restos que pueden generar energía. «Tenemos que integrar la valorización en nuestro mix energético pero respetando la jerarquía de los residuos». Sobre el papel, la incineración permite reducir el 100% de los despojos y, además, produce energía. Aunque los ecologistas advierten del riesgo que las emisiones representan para la salud humana y el medio ambiente. En la Comunidad Valenciana, el secretario autonómico del ramo, Julià Álvaro presume de haber frenado el plan del PP para crear una red de incineradoras distribuidas a lo largo de toda la región. La visión hoy es diametralmente distinta a la de la pasada legislatura. En lugar de quemar la basura, se prioriza su reutilización. Otro asunto a debate en la capital comunitaria es la estrategia de plásticos, cuya revisión ha de cerrarse a finales de este ejercicio. «El problema es que se recicla muy poco. Dos terceras partes de los plásticos que usamos terminan en el medio ambiente, en los océanos», insistió Calleja. La Comisión pretende acompañar este reenfoque con un plan de acción contra el littering marino. Según detalló, se hará énfasis en la innovación, se trabajará en el ecodiseño para facilitar el reciclaje si bien tendrán que aplicarse medidas restrictivas.
12Jul

“Los países que han crecido en reciclaje, lo han hecho aumentando también la valorización energética”

RETEMA

En el marco del Meeting Point promovido y organizado por la Fundación para la Economía Circular, y que, bajo el título “Gestión de recursos materiales, productos y residuos: Objetivos 2030”, tuvo lugar en Madrid el pasado 22 de junio”, el presidente de Aeversu, Rafael Guinea, fue invitado a participar en la sesión centrada en la valorización energética, compartiendo mesa con el Director del Centro de Competencia Ambiental de Ferrovial Servicios, Vicente Galván; el Consejero Delegado de Lipor, Fernando Leitte; y la Directora Técnica de Urbaser, Pilar Tur. La temática central no era otra que analizar la Comunicación de la Comisión Europea, de 26 de enero de 2017, sobre el papel de la transformación energética de los residuos en la economía circular, intentando discernir la forma de valorización energética que favorecería en la actualidad a España y Portugal y cuál sería la idónea para los territorios insulares. Antes de entrar en materia, Guinea lamentó que España, no sólo se esté quedando atrás en la gestión de residuos por inmovilismo, sino también que se esté quedando atrás en los debates europeos, señalando al respecto que dicha Comunicación, de por sí muy confusa, se encuentra muy orientada a los países del Norte de Europa, estando especialmente centrada en la energía. Y como ejemplo aludió al caso de Suecia, país en el que se están construyendo muchas más plantas de valorización energética de las necesarias, adoleciendo de sobrecapacidad porque cada ayuntamiento quiere tener la suya propia para producir energía con los residuos no reciclables y prescindir así de la compra de combustibles fósiles. Con este diagnóstico de partida, el presidente de Aeversu se preguntó en qué sentido puede verse reflejada España en esta Comunicación, sobre todo cuando el 55% de los residuos municipales se destina a vertedero, con la particularidad de que siempre se habla de los residuos municipales, obviando otros como los comerciales e industriales no peligrosos, y que teóricamente no existen a efectos contables para Eurostat, pero que están llenando los vertederos. Valorización energética de alto rendimiento: la apuesta Bajo el supuesto de que “hay leyes de la Física que no conviene olvidar”, apostó por buscar la valorización energética de mayor rendimiento para aprovechar mejor los recursos. Y aunque aludió a la biometanización como la primera que permite reutilizar el material de una manera adecuada, reconoció que sólo resulta aplicable cuando se dispone de materia orgánica procedente de la recogida selectiva. Asimismo, aseguró que, a pesar de que el proceso de recogida selectiva sea muy bueno y eficiente, siempre va a haber una parte de rechazos que precisan de una gestión adecuada que sólo puede ofrecer la valorización energética convencional, necesitando de instalaciones que realmente funcionen, como las que existen, y que presten un servicio público de calidad, obteniendo el mejor rendimiento con los mayores estándares ambientales. Profundizando en la situación de los territorios insulares, se mostró extremadamente sensible con la gestión de los residuos en los mismos. No en vano, vive en Palma de Mallorca y conoce perfectamente las circunstancias propias de una isla como ésta. “Estamos ante un territorio limitado, con recursos escasos, donde no hay alfombras que puedan tapar los residuos y donde la capacidad de disponer de energía y agua es escasa”, concluyendo que la valorización energética constituye la mejor opción, toda vez que posibilita la obtención de energía estable, evitando o, al menos disminuyendo, la utilización de otros combustibles como carbón o gasóleo. Y precisamente las limitaciones geográficas de una isla hacen desaconsejable el uso del vertedero, entre otras razones porque “ocupa suelo, un bien escaso, y lo destroza, al igual que destroza todo lo que hay a su alrededor, generando problemas en el subsuelo, y, en consecuencia en los acuíferos que abastecen a la población”. Haciendo un paralelismo, se refirió también a la Tierra como una isla en medio del sistema solar con unas limitaciones similares. Reciclaje y valorización energética, en plena sintonía En cuanto al rol que debe desempeñar la valorización energética, Rafael Guinea manifestó que queda suficientemente acreditado que ésta y reciclaje van de la mano, asegurando que todos los países que han aumentado sus índices de reciclado, lo han hecho de forma paralela al aumento de la valorización energética en detrimento del vertido. El cambio de enfoque, a su juicio, es claro y evidente: concebir el residuo como recurso.
11Jul

Koopera convierte residuos textiles en paneles aislantes para la construcción

RESIDUOS PROFESIONAL

En los próximos tres años, la empresa de economía social Koopera espera transformar 345 toneladas de residuos de algodón en 119.000 metros cuadrados de paneles aislantes para el sector de la construcción. Esto permitiría, según destaca el gerente de la empresa, Javier Mariño, “introducir de nuevo en la economía” materiales que de otro modo serían desechados, y hacerlo con un producto cuyo impacto ambiental es menor que el de otros materiales para usos similares. Así, el proyecto Koopmat Acustic permitirá dar una nueva vida a una parte de las 18.000 toneladas de textil posconsumo(no reutilizable) que Koopera recupera cada año en las 11 provincias en las que dispone de contenedores para la recogida selectiva. El proyecto prevé emplear el 50% del algodón (blanco y de color) no reutilizable para la elaboración de los paneles aislantes. Para ello, Koopera ha diseñado un proceso de selección y tratamiento del material que comienza en su planta Koopera Reusing Center, ubicada en Mungia (Bizkaia). En ella se lleva a cabo, a través de un sistema automatizado de clasificación por reconocimiento de voz, la separación de la ropa según su calidad. La parte destinada al reciclaje, que será la materia prima para la fabricación de los paneles, es posteriormente seleccionada según su composición a través de un espectroscopio de onda corta (la fibra para los paneles debe tener un 95% de algodón). Un proceso manual, que se lleva a cabo también en Mungia, limpia cada prenda de aquellos elementos que no son fibra (botones, cremalleras, estampados, etc.), a fin de homogenizar el residuo y aumentar su calidad. Los tejidos viajan después a la empresa valenciana Rocheltex, donde se obtiene la borra, y de allí se envían a Logroño, a una compañía que fabrica los paneles. Aislamiento acústico y térmico Los paneles obtenidos, que han pasado por un proceso previo de validación y caracterización en laboratorio, han sido ya testados con éxito en 23 viviendas rehabilitadas en la localidad vizcaína de Sestao. Tanto en el uso en tabiquería interiorde las viviendas como en los falsos techos, los paneles producidos en este proyecto han arrojado resultados de aislamiento acústico que igualan los valores de otros materiales utilizados en construcción para el mismo fin. “Los paneles de Koopera son un gran ejemplo de cómo reducir el impacto ambiental que la edificación produce en nuestro entorno”, destaca el arquitecto Aitor Fernández de Oneka, cuyo estudio ha llevado a cabo las obras de rehabilitación en Sestao. Las mediciones en laboratorio indican además el buen comportamiento que los paneles tienen también en el apartado del aislamiento térmico, por lo que Koopera seguirá trabajando también en esta línea. Análisis de ciclo de vida Desde el punto de vista ambiental, y según el concepto de análisis del ciclo de vida –que tiene en cuenta el proceso desde la extracción de la materia prima de la naturaleza, su puesta en obra, la etapa de uso y la facilidad de reutilizar o reciclar los materiales cuando el elemento del que forman parte llega al fin de su vida–, el material presenta características claramente superiores a las que proporcionan otras fibras utilizadas tradicionalmente para la construcción. El nuevo proyecto, que cuenta con el apoyo de la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco (Ihobe), hará posible generar nuevos puestos de trabajo para personas en situación de vulnerabilidad al mismo tiempo que impulsa la “economía circular”, mediante la reutilización de materias primas.
01Jul

Bizkaia. La Diputación ampliará la planta de compostaje para tratar más residuos

DEIA

La Diputación ampliará la planta de compostaje de Artigas para hacer frente al incremento que, previsiblemente, se va a producir en el futuro en la recogida de materia orgánica. Las instalaciones de Konpostegi se reformarán para tratar hasta 8.000 toneladas de biorresiduo y restos de poda de una forma más rápida que actualmente, además de poder aceptar también residuos de origen animal y no solo vegetal como ocurre actualmente. El departamento foral de Sostenibilidad y Medio Natural acaba de sacar a concurso el servicio de asistencia técnica para la redacción de este proyecto de adecuación. En funcionamiento desde 2011, Bizkaiko Konpostegi se ubica en el antiguo vertedero de Artigas, en Bilbao. Hasta sus instalaciones llegan cada año algo más de 2.000 toneladas de biorresiduos, principalmente procedentes de poda pero también de la separación que realizan miles de hogares que se han adherido voluntariamente en los últimos seis años al contenedor marrón y los residuos que generan las grandes empresas, como Mercabilbao. Gracias a la promoción que ha realizado la Diputación de la recogida selectiva del residuos orgánicos mediante la instalación del quinto contenedor a través de una línea de subvención para los ayuntamientos, la presencia de estos contenedores ha crecido notablemente en Bizkaia, hasta estar presente ya en 79 municipios. Consecuentemente, también la cantidad de materia orgánica recogida en ellos se ha multiplicado, pasando de las 3.428 toneladas que se depositaron en 2012 a las 6.613 del año pasado, duplicándose en este último lustro. Ahora, la Diputación quiere realizar una serie de actuaciones en la plata, para adecuarla a las nuevas necesidades. Por una parte, el previsible crecimiento de la cantidad de residuos con la entrada de nuevos municipios y mancomunidades al sistema de recogida selectiva de materia orgánica y, de otra, la posible aceptación del residuos animal en los contenedores de recogida selectiva, ya que hasta ahora única se permite depositar en ellos residuos vegetales. Se pretende así reformar las instalaciones para poder tratar hasta 4.000 toneladas de biorresiduo y otras tantas de estructurante (restos de poda como ramas, troncos, hierba, hojas...) al año, y hacer en un tiempo inferior al proceso actual de compostaje, con el que se acerca a los seis meses e incluso se supera en ocasiones. Hoy en día, la capacidad de la nave de recepción, donde llegan los residuos, se ve sobrepasada principalmente en época de poda, como invierno, dado que la recogida de este material tiene un marcado carácter estacional. El biorresiduo que llega desde los domicilios y las grandes empresas, por su parte, presenta un flujo de entrada más o menos homogéneo a lo largo de todo el año. Se pretende que la solución que se plantee sea modular, es decir, que permita ir aumentando la capacidad de tratamiento de las instalaciones mediante la adición de módulos independientes. Además de incrementar la capacidad de compostaje de la planta, el departamento de Sostenibilidad y Medio Natural quiere introducir algunas mejoras en todo el proceso. Así, por ejemplo, en la actualidad los operarios seleccionan el residuo y rompen las bolsas que trasladan los camiones de recogida selectiva del contenedor marrón de forma manual. Los pliegos señalan que la apertura de las bolsas se podría realizar de forma manual, de modo que los operarios solo realizarían la selección y criba manual de impropios. Para solucionar el problema de almacenaje de los restos de poda en invierno, se propone habilitar parte de las antiguas naves que constituyeron la antigua planta de triturado que el Ayuntamiento de Bilbao construyó sobre el vertedero. Los camiones descargarían el material en este punto, donde también se trituraría, llevando a la planta el material ya triturado, que ocupa un volumen sustancialmente inferior. Finalmente, también se plantea habilitar un nuevo espacio dedicado a la venta y exposición del nuevo compost producido en la planta, de forma que los posible compradores no tengan que entrar en las zonas de trabajo. Este mismo espacio contará con una oficina dedicada al control remoto de la planta.

Did you know…

Zabalgarbi, S.A.

Artigabidea, 10

48002 Bilbao

Bizkaia

Phone number: 94 415 52 88

Fax: 94 415 19 69