La Unión Europea quiere reducir al 10% la basura urbana que se deposita en el vertedero

17 July, 2017 Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EN

GESTORES DE RESIDUOS

Los objetivos para 2020 en materia de residuos aún están lejos de cumplirse, pero la Unión Europa ya trabaja en un escenario todavía más restrictivo para la próxima década. Bruselas no sólo pretende elevar de forma sustancial las tasas de reciclaje en todo el territorio comunitario, si no que ha situado el foco en los vertederos. Las plantas de eliminación de desechos son un mal necesario en la política ambiental y resultan imprescindibles para gestionar los desperdicios urbanos, pero Europa quiere restringir su uso para potenciar el reciclaje y la reutilización. El objetivo final es simple. Reducir al mínimo la basura que no se puede aprovechar y que termina en el vertedero, lo que se conoce en argot técnico como rechazo.
En plena reforma de la legislación de residuos, las instituciones europeas ya debaten en torno a los porcentajes que tendrán que exigirse en el futuro. El Parlamento Europeo es el más osado y aboga por limitar al 5% los residuos municipales que se depositan en estas instalaciones, mientras que la Comisión Europea defiende abrir la mano hasta el 10%, según expuso el director general de Medio Ambiente, el español Daniel Calleja, en una reciente intervención en la jornada Gestión de recursos materiales, productos y residuos: Objetivos 2030 organizada por la Fundación Economía Circular.
El Consejo Europeo, que reúne a los 28 jefes de Gobierno de los países miembros, reclama sin embargo algo más de tiempo para acometer esta adaptación. No es para menos porque la mayoría de Estados se encuentran muy lejos de cumplir con estos ambiciosos objetivos. Sólo siete sitúan su tasa de rechazo por debajo del 10%. Son Alemania, Dinamarca, Sueca Bélgica, Países Bajos, Austria y Estonia.
Las cifras de España distan mucho del grupo de cabeza en gran medida porque la implantación del contenedor orgánico es todavía incipiente. Apenas se elabora compost con la basura urbana y los restos diarios de comida terminan en el contenedor gris, el de resto. La prueba es que, según las estadísticas a disposición de la Unión Europea, sólo se recicla y composta un tercio de todos los residuos municipales. Alemania, la nación más avanzada en esta materia, duplica esta cuantía. Supera el 65%%.
Tras el impulso del Ejecutivo autonómico, la Comunidad Valenciana ya logra mejorar la media estatal. En los dos últimos años, el volumen de desperdicios que termina en las plantas de eliminación se ha reducido cerca de un 10%, según el director general de Calidad Ambiental, Joan Piquer. Ahora la tasa de rechazo ronda el 50%, aunque varía significativamente en función de qué consorcio gestiona los despojos. Un nuevo ajuste como el que se plantea obligaría a avanzar tanto en la separación en origen como en la mejora de la eficacia y eficiencia en el tratamiento de los residuos. Y aquí la renovación de las plantas de aprovechamiento se antoja clave.
La nueva normativa pretende establecer, además, una definición de residuo y una metodología común para que todos los países trabajen sobre la misma base estadística y se pueda controlar la eficacia de las medidas introducidas. «Hemos de ser capaces de armonizar la medición, trabajar en la responsabilidad extendida del productor», indicó el director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea, que confía en que todas estas cuestiones que conforman la negociación puedan estar resueltas en los próximos meses. «A más tardar antes de final de año tenemos que tener acordada esta reforma», indicó en la reunión técnica mantenida en Madrid.
Bruselas defiende la incineración dentro de su estrategia de residuos
Aún hoy la idea constituye una quimera, pero para reducir a cero la tasa de rechazo, para desterrar definitivamente los vertederos, Europa guarda un (controvertido) as bajo la manga: la incineración. Denostada por los grupos ecologistas en España, la valorización energética es habitual en países como Dinamarca, que incluso importa residuos de otras naciones, como Reino Unido o Alemania, para mantener sus hornos en marcha. Bruselas ya no subvenciona estas infraestructuras para promover el aprovechamiento de los residuos y la reutilización, que es prioritaria, pero no renuncia a esta fórmula para minimizar el problema de la basura y reducir, además, la dependencia energética. «La valorización tiene cabida en la economía circular y puede ser importante siempre que se respete la jerarquía de residuos», expuso el director general de Medio Ambiente de la Comisión Europea, Daniel Calleja.
El alto cargo es prudente en sus afirmaciones e insiste en la necesidad de alcanzar un punto de equilibrio entre lo que somos capaces de reciclar y los restos que pueden generar energía. «Tenemos que integrar la valorización en nuestro mix energético pero respetando la jerarquía de los residuos». Sobre el papel, la incineración permite reducir el 100% de los despojos y, además, produce energía. Aunque los ecologistas advierten del riesgo que las emisiones representan para la salud humana y el medio ambiente. En la Comunidad Valenciana, el secretario autonómico del ramo, Julià Álvaro presume de haber frenado el plan del PP para crear una red de incineradoras distribuidas a lo largo de toda la región. La visión hoy es diametralmente distinta a la de la pasada legislatura. En lugar de quemar la basura, se prioriza su reutilización. Otro asunto a debate en la capital comunitaria es la estrategia de plásticos, cuya revisión ha de cerrarse a finales de este ejercicio. «El problema es que se recicla muy poco. Dos terceras partes de los plásticos que usamos terminan en el medio ambiente, en los océanos», insistió Calleja. La Comisión pretende acompañar este reenfoque con un plan de acción contra el littering marino. Según detalló, se hará énfasis en la innovación, se trabajará en el ecodiseño para facilitar el reciclaje si bien tendrán que aplicarse medidas restrictivas.

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