El Gobierno aprueba siete impuestos para taponar el déficit eléctrico
EL PAÍS.
El Gobierno aprobó este viernes una batería de siete nuevos impuestos para las empresas del sector energético con el fin de taponar el agujero de 24.000 millones de déficit generado en la última década por la diferencia entre los costes que se reconocen a las eléctricas y lo que el sistema ingresa vía tarifas. Con los nuevos impuestos, que incluyen uno general del 6% para todas las tecnologías y un impuesto especial al gas natural, el Ejecutivo espera recaudar 2.943 millones de euros. En esa cantidad se incluyen algunas cifras calculadas para tres ejercicios.
La “tormenta” fiscal aprobada en forma de proyecto de ley, según la definió una de las empresas afectadas, no es la anunciada reforma del sector que ha hecho correr ríos de tinta en los últimos ocho meses. Ni siquiera se parece al plan de Industria conocido en verano que cargaba diferentes impuestos (hasta un 11% a la energía eólica y un 19% a la fotovoltaica) según la tecnología aplicada al negocio y que provocó un fuerte encontronazo entre el ministro de Industria. Se trata de un intento de apuntalar el sistema para evitar que el déficit siga creciendo y para cumplir con la ley que exige déficit cero en 2013.
Nadie duda de que de una u otra forma acabará por afectar a los usuarios
El detalle de los impuestos aprobados es como sigue: 6% de tipo fijo sobre la venta de energía para todo tipo de tecnologías que generará 571,7 millones de ingresos de las empresas tradicionales y 688 millones de las empresas de energías renovables; impuesto a la generación de residuos nucleares de 2.190 euros por kilo de residuo por el que se recaudarán 269 millones en tres años; canon del 22% a la energía hidroeléctrica (304 millones en tres años); impuesto especial al gas de 2,79 céntimos por metro cúbico (804 millones); céntimo verde al carbón (14,97 euros por tonelada) por el que se ingresarán 268 millones, y céntimo verde también para el fuel y el gasóleo que se utilicen para producir electricidad que generarán otros 38 millones para las arcas del Estado.
En la cuenta global del impacto económico en el sistema, Soria mencionó 450 millones por venta de derechos de emisión y 2.066 millones asumidos por el Tesoro por amortizaciones e intereses de la deuda.
Aunque la batería de medidas fiscales afecta a las empresas, nadie duda de que de una u otra forma acabará por afectar a los usuarios. Nadie salvo el ministro, aunque espantar las tentaciones entra en su sueldo. Quizá por ello, Soria descartó que esos nuevos impuestos acaben sobre las espaldas del eslabón más débil de la cadena, el consumidor. “No está en la visión del Gobierno que vaya a haber esa repercusión [sobre el consumidor] porque son medidas muy equitativas”, dijo.
El Gobierno las considera, además, indispensables porque, según aseguró la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sin los nuevos impuestos, enjugar el déficit eléctrico supondría incrementos del recibo de la luz de hasta el 43%.
Precisamente sobre el recibo de la luz y la tarifa de último recurso (TUR) que afecta a 20 millones de usuarios, el titular de Industria hizo un anuncio añadido. En un futuro, el Gobierno reducirá a la mitad (de 10 kilovatios a cinco) el límite de potencia contratada a partir del cual el usuario tendrá que negociar su suministro en el mercado libre. La medida, cuando se apruebe, tendrá dos ventajas para el Ejecutivo: ganar el aplauso de las grandes compañías, que reclaman la medida desde hace tiempo, y evitar el desgaste trimestral que supone decidir qué hacer con la parte regulada del recibo.
Medidas que no gustan
De momento, los aplausos del sector tendrán que esperar. Las medidas tributarias aprobadas, aun siendo menos duras que las barajadas por Industria hace unos meses, no gustan. Todas las fuentes empresariales consultadas, tanto en empresas de renovables como en empresas tradicionales, coincidían en señalar que lo aprobado demuestra que el Gobierno no tiene ideas claras en materia energética. Y alguna de ellas avanzaba que, de una u otra forma, las nuevas cargas impositivas se dejarán notar tarde o temprano en el recibo.
A falta de un análisis más detallado de las medidas, fuentes de las compañías eléctricas agrupadas en la asociación patronal eléctrica Unesa cifraban en 1.600 millones de euros la repercusión de los nuevos tributos sobre sus cuentas.
Las más afectadas serán las dos de mayor tamaño: Endesa e Iberdrola, compañías que han mantenido un duro pulso en los últimos meses con Industria, traducido en la no solicitud de prórroga de actividad para la nuclear de Garoña, que ambas empresas gestionan a través de la compañía Nuclenor.
Sener se adjudica la construcción de la planta de biomasa de Ence en Mérida
INFOPOWER.
El grupo de ingeniería y tecnología SENER ha firmado un contrato con ENCE para el suministro de una planta de generación eléctrica con biomasa en Mérida (Badajoz). El contrato se ha firmado bajo la modalidad llave en mano, que incluye el diseño, suministro, construcción y puesta en marcha de la planta, así como la operación y el mantenimiento durante los dos primeros años de operación.
La nueva instalación consiste en una central de generación eléctrica renovable, mediante biomasa cultivada, con una potencia nominal neta de 20 MW eléctricos, por lo que será una de las mayores plantas de energía renovable con biomasa de España.
La planta operará con biomasa procedente, principalmente, de cultivos energéticos, chopo y eucalipto. Se trata de una biomasa leñosa que requiere la instalación de una caldera de avanzado diseño que permitirá una combustión óptima de dicho cultivo energético.
SENER ha diseñado para este tipo de plantas un ciclo termodinámico de alta eficiencia, con recalentamiento y regenerativo. Por lo tanto, la caldera incluye recalentador, y la turbina, dos cuerpos – de alta y de baja presión- así como varias extracciones. La refrigeración se realiza mediante torres de refrigeración. El rendimiento de la planta ronda el 35%.
El suministro de esta planta presenta dos retos principales: por una parte, un plazo muy exigente para su puesta en servicio, ya que entrará en funcionamiento en el tercer trimestre del 2014; por otra, una disponibilidad muy alta, pues su producción anual rondará los 160 GWh.
Por su innovador diseño, que aúna alta eficiencia y alta disponibilidad, la central de biomasa de Mérida se convertirá en una referencia entre las plantas de generación eléctrica con biomasa.
La Diputación afirma que el Plan de Gestión de Residuos de Bizkaia responde a las exigencias europeas
EUROPA PRESS
El diputado vizcaíno de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, ha afirmado este jueves que el Plan Integral de Residuos de Bizkaia “responde muy bien” a las peticiones europeas sobre la gestión sostenible de estos desechos. “Puede ser el territorio del Estado que más cumple los objetivos que se marcan en las directrices europeas”, ha asegurado.
Madariaga ha respondido, de esta manera, a una interpelación realizada por Bildu en el transcurso del Pleno de las Juntas Generales que se lleva a cabo este jueves en Gernika.
En concreto, el juntero de la formación soberanista Asier Vega ha recordado que la Comisión Europea “recomienda impulsar modos más sostenibles de gestión de residuos, dejando de lado políticas de incineración y vertido y optando por otros sistemas de recogida y tratamiento”.
A su juicio, en las juntas vizcaínas “se ha tratado de ocultar” una problemática “global” para la ciudadanía, con discursos “simplistas” que han buscado “el enfrentamiento político”. Tras recordar que en el Territorio “se ha hablado mucho sobre la gestión en Gipuzkoa”, ha manifestado que “ahora toca hablar de lo nuestro, del Plan Integral de Gestión de Residuos de Bizkaia, y cómo lo revisamos y bajo qué objeto lo adecuamos a los nuevos aires que vienen desde Europa”.
En este sentido, ha recordado una sesión plenaria celebrada en mayo en la Eurocámara, en la que el Parlamento Europeo solicitó a la Comisión la “eliminación gradual” de la incineración de materiales que se puedan reciclar y compostar para el año 2020. “Esta iniciativa fue aprobada por amplia mayoría, con los votos de los europarlamentarios del PNV, PP, y el PSOE”, ha señalado Vega.
Así, el juntero de Bildu ha señalado que, para el año 2020, en Bizkaia “vamos a tener que aumentar en proporción la preparación para la reutilización y el reciclado”, lo que supondrá “una reducción considerable” de la cantidad de residuos que se podrán incinerar.
Por lo tanto, ha añadido, ahora “toca readecuarse” a “esta nueva realidad que viene desde Europa” y, en este sentido, ha señalado que “hay infraestructuras en Bizkaia que van en la dirección correcta pero otras que no”. Vega ha identificado con éstas últimas la Planta de Zabalgarbi, una infraestructura “que no cumple las expectativas y que no va a ser rentable”.
La UE apuesta por la ‘valorización energética’ de los residuos
ECONOTICIAS
Sogama ha recordado que, según los datos publicados recientemente por Eurostat, los países “más desarrollados” de la Unión Europea apuestan “firmemente” por la “valorización energética” de los residuos no reciclables con el objetivo de “reducir las tasas de vertido”.
Así lo ha señalado en un comunicado en el que ha puesto de relieve que la valorización energética de los residuos no reciclables creció en Europa una media de dos puntos entre 2009 y 2010. Asimismo, también subió el reciclaje un punto y bajó el compostaje en tres puntos.
“Estos datos evidencian que la incineración con recuperación de energía avanza con paso firme en el entorno comunitario, especialmente en los países más avanzados y sensibilizados con la protección del medio ambiente”, ha explicado la compañía, al tiempo que ha recordado que esta opción sube en Dinamarca del 48 al 54 por ciento y en Alemania del 34 al 38.
Con todo, Sogama señala que en España la situación “en nada se parece” a la de estos países, dado que “se mantienen las mismas tasas de incineración y reciclaje que en 2009, con un nueve y un 15 por ciento respectivamente, aunque se incrementa en seis puntos el vertido de residuos.
Por ello, ha elogiado el Plan Gallego de Gestión de Residuos Urbanos, definido para el periodo 2010-2020, cuya pretensión “es precisamente la de seguir el ”modus operandi” de los países más desarrollados y aplicar, desde el máximo rigor, la legislación vigente”.
Por ello, se ha marcado como objetivos básicos el reducir la producción de basuras en un 10 por ciento, triplicar los niveles de reciclaje y disminuir la utilización de vertederos. “Además, de acuerdo con los principios de suficiencia y proximidad, la puesta en marcha de nuevas infraestructuras permitirá descongestionar la actual sobresaturación del complejo de Cerceda”, ha sentenciado Sogama.
El Nobel de Química R. Hoffmann aboga por combinar reciclaje e incineración
EFE
Hoffman visita estos días Euskadi invitado por el grupo Euskampus, que integran la UPV/EHU, la corporación Tecnalia Research & Inovation y el Donostia International Physics Center, y por el centro cultural Alhóndiga Bilbao, donde mañana pronunciará una conferencia.
En una entrevista concedida a EFE, el Premio Nobel, de 74 años, se ha referido a la polémica suscitada en Gipuzkoa por la gestión de las basuras y la posibilidad de construir una incineradora u optar por un sistema de recuperación de los residuos.
Hoffmann ha explicado que las dos propuestas, tanto el reciclaje como la incineración, “tienen consecuencias medioambientales” y ha insistido en que si alguna de las dos opciones no las tuviera “la decisión sería fácil”.
Sin embargo, como no es así, considera que ambas “soluciones son necesarias” porque ninguna de ellas puede “resolver el problema” de las basuras por sí misma.
Zabalgarbi consolida su actividad
EL MUNDO
El pasado ejercicio fue para Zabalgarbi el año de su consolidación definitiva. La empresa valorizó energéticamente 226.410 toneladas de basura- 35% de los residuos urbanos de Bizkaia-, y exportó a la red 682,6 millones de kWh. Aunque la valorización energética de residuos se mantuvo en la media de los ejercicios anteriores, sin embargo, la exportación eléctrica creció significativamente, ya que supuso el 10% de la energía producida en Euskadi y aproximadamente al equivalente de un 40% de la electricidad que consumen los hogares de Bizkaia, alrededor de unas 370.000 personas.
Al igual que en años anteriores, los residuos urbanos no reciclables que llegaron en masa a la planta Zabalgarbi procedieron de unas 700.000 personas y, también, de los rechazos de empresas de separación y reciclaje de residuos.
Garantías medioambientales: Vigilancia del entorno y de las personas
Un año más, en 2011, las emisiones de Zabalgarbi volvieron a cumplir holgadamente las normativas ambientales. El Gobierno Vasco es la Autoridad Ambiental que se encarga de vigilarlas, tanto a través de la conexión en tiempo real con los analizadores en continuo como por los muestreos que se realizan periódicamente en la chimenea. También, vigila y controla las inmisiones, a través de tres cabinas de control de la calidad del aire y con muestreos periódicos en suelo, vegetación y aguas.
Asimismo, el pasado año, se hicieron públicos los resultados de la primera fase del Estudio Epidemiológico que realiza desde 2005 un grupo de investigadores del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad Medicina de la EHU-UPV para conocer la incidencia que la actividad de la planta tiene en el entorno y en las personas, tal y como se requería en la Licencia de Actividad. Este primer informe de conclusiones asegura que”Zabalgarbi no supondrá un riesgo ecológico ni cancerígeno ni contribuirá de forma significativa al aumento de la exposición contaminante en la zona, tanto para la población como para los ecosistema”.
Por otro lado, la planta de Zabalgarbi, tras el proceso de combustión de los residuos, generó un 18,31% de escorias, un 2,28% de chatarras que fueron enviadas para su reciclaje y 3,60% de cenizas que, tras ser inertizadas, fueron depositadas en un vertedero de inertizados. Es decir, la empresa aprovechó material y energéticamente un 78 % de la basura que entró en la planta. Esta cifra se verá incrementada en los próximos años hasta un 96%, una vez que la sociedad obtenga los permisos administrativos para la reutilización de las escorias.
Otro de los aspectos a destacar en la gestión de la empresa vino de la seguridad y de la prevención de riesgos laborales. En este sentido, en el pasado ejercicio, Mutualia reconoció a Zabalgarbi como una de las veintinueve empresas que no había tenido accidentes laborales en los últimos diez años. Ese año la empresa se hizo cargo de las labores de Operación y Mantenimiento de la planta. Pasó de tener una plantilla de doce personas a una de sesenta y siete.
En el aspecto económico, además del consumo de gas natural, los mayores gastos que realizó Zabalgarbi fueron en el mantenimiento de sus instalaciones. Durante la parada técnica habitual- cada mes de marzo-, entre otras labores, realizó una revisión completa del foso y del horno-caldera. La facturación de la empresa ascendió a 68 millones de euros, el Ebitda superó los diecinueve millones de euros y el beneficio, después de impuestos, rondará los tres millones de euros.
Los objetivos para el actual ejercicio, según nos comenta su Director General, José Ignacio Zudaire, son los de exportar 692 GWh de electricidad, valorizar energéticamente 227.203 t. de residuos urbanos y reducir el valor de 1,925 en el ratio de consumo específico de gas neto (eficiencia energética). La empresa, añade su Director General, va a continuar realizando innovaciones en su proceso industrial al incorporar, año tras año, las mejores tecnologías posibles (BREF-WI). Recientemente, ha instalado un control de la combustión por rayos infrarrojos. La utilización de esta tecnología supone, según José Ignacio Zudaire, una mejor combustión en el horno y la reducción aún más las emisiones, al tiempo que una mejora en los rendimientos termoeléctricos y en la eficiencia energética.
Europa pide eliminar de forma progresiva los vertederos hasta 2020
NOTICIAS DE GIPUZKOA
Los eurodiputados reclamaron ayer que la Comisión Europea presente propuestas antes de 2014 para prohibir de forma gradual de aquí a 2020 los vertederos de residuos en la UE y la práctica de incinerar materiales reciclables para contribuir a un uso eficiente de los recursos naturales y proteger el medio ambiente, en un informe aprobado por el Pleno del Parlamento Europeo con 479 votos a favor, 66 en contra y 63 abstenciones. En este sentido, recordaron que más del “20% de los alimentos se tiran a la basura”, por lo que pidieron a los Estados miembros que “adopten medidas concretas para reducir considerablemente los desperdicios”.
También defendieron que tanto la Unión Europea como los Estados miembros eliminen las subvenciones para prácticas que perjudiquen al medio ambiente antes de 2020 y que el sector público refuerce, en cambio, los requisitos para la “contratación ecológica”. Además, pidieron que el Ejecutivo comunitario estudie en este caso si estos requisitos se pueden vincular a proyectos financiados con fondos comunitarios.
Los eurodiputados instaron a los Estados miembros a promover la fiscalidad medioambiental para contribuir a aumentar la competitividad y promover el desarrollo tecnológico ecológico, y sugirieron que se garanticen incentivos como tipos de IVA reducidos para materiales secundarios.
Asimismo, solicitaron que la Comisión extienda las actuales normas comunitarias sobre diseño ecológico a los productos no relacionados con la energía y exija mejoras en la durabilidad y reciclaje de los productos, así como en reparación y reutilización, dado que un mejor diseño de los productos beneficia tanto a la industria como a los consumidores. También reclamaron que el etiquetado de los productos proporcione a los consumidores información sobre el uso de recursos utilizado y su impacto medioambiental.
Por último, pidieron la creación de grupos especiales conjuntos al Ejecutivo comunitario para desarrollar planes de acción específicos con los que mejorar el uso de los recursos en los sectores alimentario, de bebidas, vivienda y movilidad.
Respecto a este informe, la eurodiputada del PNV, Izaskun Bilbao, celebró que el documento abogue por “implantar gradualmente una prohibición de los vertederos de residuos” y “eliminar progresivamente hasta finales de esta década la incineración de residuos reciclables y compostables reservando esta técnica para el tratamiento de lo no reutilizable”.
El diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa, Juan Carlos Aldun-tzin, también se refirió al informe, para afirmar que las incineradoras “no las quieren ni en el Parlamento Europeo”. A su juicio, es absurdo que mientras Europa pida “la prohibición de la incineración”, el PNV, el PSE y el PP pidan la construcción de una planta de estas características en Gipuzkoa”.
Madariaga afirma que Zabalgarbi trabajará al tope de su capacidad
DEIA
El diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, aseguró ayer que la planta de valorización energética por incineración de Zabalgarbi trabajará en los próximos años al límite de su capacidad, “sin ninguna capacidad excedentaria” que le permitiera incrementar las toneladas de residuos a las que da tratamiento.
El apoderado del PP Arturo Aldecoa preguntó a Madariaga si la Diputación tiene previsto incrementar la utilización de Zabalgarbi en el futuro, dado que la previsión es que la planta trate 213.618 toneladas de residuos al año en 2016 y su capacidad es de 238.000. “Sería positivo que se utilizara al máximo, ya que en este momento solo se habla de un 90%”, destacó Aldecoa.
Iosu Madariaga, tras recordarle que Zabalgarbi es una empresa privada en la que la Diputación solo posee el 20% del accionariado, le explicó que a la hora de calcular la capacidad de la planta hay que tener en cuenta tanto la cantidad de residuos a tratar como su calidad o poder calorífico, de forma que no se supere el máximo que puede asumir el horno de la infraestructura. “Y de la mezcla para la que está preparado el horno solo se pueden tratar 215.000 toneladas al año”, finalizó.
Entrevista a Iosu Madariaga, Diputado de Medio Ambiente de Bizkaia
DEIA
El diputado foral de Medio Ambiente es poco dado a entrevistas. Desde que en otoño estallara la polémica por la renovación o no del convenio de basuras con Gipuzkoa, Josu Madariaga nunca se ha manifestado sobre este asunto fuera de los foros institucionales como las Juntas Generales. E incluso hoy, después de haber anunciado la decisión de no prorrogar el acuerdo, sigue mostrándose reticente a opinar sobre el sistema que debe adoptar Gipuzkoa para tratar sus basuras. “No seré yo quien les diga qué tienen que hacer; hay que respetar la competencia institucional de cada uno. Es su propia responsabilidad”, afirma.
Anunciaron recientemente que no renovarán el convenio de basuras con Gipuzkoa. ¿Han tenido alguna noticia de la Diputación?
No, ninguna.
¿Costó tomar la decisión?
No, fue una decisión lógica. Bizkaia no tiene ninguna obligación de solucionar el problema de Gipuzkoa. No es nuestro problema. Firmamos un acuerdo, un compromiso a cuatro años que, en la medida en que las condiciones se han mantenido, se ha mantenido. Por ambas partes; ellos también han traído los residuos que pactaron traer, han pagado… Pero no se cumplía ninguna de las condiciones para la prórroga del convenio.
¿Tanto han cambiado las cosas desde 2008?
Más allá de las declaraciones públicas que han podido hacer, se ha paralizado de facto el desarrollo del centro de gestión de residuos de Gipuzkoa. Suficiente. El convenio era para posibilitar la puesta en marcha de ese centro; si se paraliza su ejecución, no hay más que hablar.
También ha cambiado el color del Gobierno foral. Por parte de Bildu se ha acusado de decisión política.
Decisión política es la de quien no quiere cumplir con la normativa vigente o quiere modificarla. Está en su perfecto derecho, pero sabe que tiene un camino para hacerlo: que sea aprobado por las Juntas Generales. En nuestro caso no hay ningún tipo de decisión política; simplemente, un convenio que llega a su fin. ¿Se plantea en ese convenio la posibilidad de prórroga? Sí. ¿Se dan las condiciones para que se prorrogue? No. No hay más. Simplemente hemos constatado que tras su decisión política no se dan las circunstancias ni las condiciones previstas para la prórroga del convenio. No hay que darle más vueltas.
“Chantaje”, “imposición de modelos”… ¿Le suena?
Siempre me ha sorprendido la actitud de que quien tiene el problema que se manifieste en términos de cierta prepotencia. Las primeras reacciones fueron “ellos tendrán que dar explicaciones”, “ellos tendrán que explicar por qué mantienen actitudes tan infantiles”… Casi presionando a Bizkaia para prorrogar un convenio que no tenía ningún futuro en los términos en que estaba establecido, con una serie de argumentaciones falsas y facilísimas de desmontar. Me generaron sorpresa y muy poca preocupación.
Gipuzkoa alega que el convenio no especifica una incineradora.
Ese discurso lo han utilizado sobre todo los portavoces de Bildu. Pero saben perfectamente que el centro de gestión de residuos es el sistema de tratamiento de valorización energética por incineración más las dos infraestructuras previa y posterior; el pretratamiento térmico y el tratamiento de las escorias resultantes de esta incineración. Cualquiera que sepa en qué consiste el plan de gestión de residuos de Gipuzkoa sabe de lo que estamos hablando. Expresamente nadie habla de la incineración, pero sabemos que estamos hablando de eso. En el documento del convenio recogimos los términos oficiales que aparecen en su propia planificación.
La Diputación afirma que prepara otro sistema de tratamiento. ¿Sabe algo de el?
Ni idea. En esta misma mesa, le expliqué a Juan Carlos Alduntzin -el diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa- con todo lujo de detalles cómo lo hemos hecho nosotros y se llevaron toda la documentación. Pero no seré quién les diga qué tienen que hacer; les puedo contar qué hacemos aquí y cómo, les puedo enseñar todas las infraestructuras… Si les sirve la experiencia, fenomenal; si no, ellos sabrán.
¿Cómo fue esa visita?
En este tipo de encuentros las reuniones son cordiales, educadas, muy respetuosas. Hablamos con franqueza de lo que pensamos de los distintos sistemas. Ellos tienen claro que su opción pasa por la no incineración. Es respetable pero, ¿qué tipo de alternativas plantea? Me hablaban de Refuxiategi, un eufemismo para el vertedero. Es una opción, pero es la misma que Europa dice que hay que evitar a toda costa en los mismos documentos que ellos airean. El vertido supone desaprovechar un recurso.
También se ha sacado a relucir que Gipuzkoa trata las basuras de Mallabia y Ermua.
Son esos municipios los que están haciendo un favor a Gipuzkoa, no al revés. Ermua y Mallabia, junto al resto de municipios de Debabarrena, tienen su propia infraestructura de gestión, un vertedero, que por solidaridad están permitiendo que se colapse con más premura al dejar que se lleven las basuras de Donostialdea. Los solidarios son esos dos municipios con la problemática que tiene Gipuzkoa. Se incluyó en el convenio para romper ese esquema de territorialidad, para decir que, con absoluta normalidad, en un momento determinado, un territorio puede echar una mano al otro. Yo sigo defendiendo que eso es posible.
¿Por qué no a día de hoy?
Hay una premisa básica que no se ha cumplido: se trata de dar una respuesta seria a un problema seriamente planteado, no a una tomadura de pelo. No es de recibo que se plantee una prórroga en los términos de una situación previa, que no tiene nada que ver con la actual.
¿Un territorio como Gipuzkoa necesita una incineradora?
Es necesario un sistema de valorización energética por incineración si se quiere cumplir con lo que Europa establece: aprovechar al máximo los residuos como un recurso y evitar a toda costa una eliminación sin aprovechamiento, sea vertedero o incineración. Siempre será necesario para cerrar el ciclo, siempre. Y eso está archidemostrado en todos los países de Europa. Que funcione, no conozco ninguna otra alternativa. Y aquí es muy importante distinguir entre valorización energética e incineración, porque es muy fácil hacer demagogia y hacer creer que lo que se está planteando en Gipuzkoa es una simple incineración.
¿Y no lo es?
Hay que colocarla en su justo lugar dentro del esquema de gestión integral; no es, ni con mucho, el principal objetivo. Estamos hablando de un sistema con múltiples opciones de tratamiento, en el que para la fracción final de rechazo, todo aquello que no tenga aprovechamiento material previo, antes de perder ese recurso, se pueda aprovechar en términos de electricidad. En Bizkaia se produce la energía eléctrica que gastan 300.000 personas. Le estamos dando un valor. ¿O es mejor que vaya a un vertedero? Es un sistema universalmente aceptado prácticamente en todas partes.
¿El planteamiento del puerta a puerta no es suficiente?
No lo sé; los números reales no los conoce nadie, estamos hablando de hipótesis. Es verdad que ese sistema de recogida puede mejorar la separación en la fracción orgánica, no así en el resto. Habrá que ver. Pero la lógica también me dice que lo que no ha sido capaz de hacer nadie en el planeta me parece muy difícil que lo consigan nuestros amigos guipuzcoanos.
¿Le gusta el puerta a puerta?
Es un invento viejo, que funciona bien en zonas con baja densidad de población en el que no tiene sentido poner contenedores. Es como todo en esta vida; no hay nada bueno ni malo per se; depende de cómo se haga. Yo no voy a demonizar el puerta a puerta, ni evidentemente voy a alimentar la polémica puerta a puerta versus incineración, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra: un sistema de recogida y un sistema de tratamiento. Se sitúan en planos completamente diferentes y, por ser, pueden ser hasta compatibles.
¿No es suficiente esa recogida selectiva para evitar la incineración?
Hay discursos idealistas que dicen que, como la fracción orgánica es el 40% de la bolsa de basura, podríamos reciclar el 40%. Y no; de ese porcentaje hay que quitar todo lo que está contaminado. Te queda una fracción muy pequeña. Para poder venderlo, el compost tiene que ser excelente y para ello necesitas introducir elementos de muy buena calidad en el proceso de compostaje. En Bizkaia, fieles a la reflexión que se hicieron en su día iniciamos la senda desde la sensibilización ciudadana, desde una apuesta por el medio ambiente a nivel personal, nunca desde sistemas de imposición, porque nos consta que no funcionan en ningún sitio. Optamos por ese sistema del quinto contenedor personalizado.
Gipuzkoa incluso ha planteado enviar sus residuos a otras comunidades.
Me consta que, para los excedentes de materia orgánica de Lapatx, se ha hecho preguntado a operadores de sistemas de tratamiento en Bizkaia si era posible eliminarlos en vertedero o con incineración. El resto de las gestiones las desconozco.
¿Bizkaia en algún momento ha tenido que recurrir a una medida así?
Nunca; hemos sido autosuficientes en la gestión y nunca hemos tenido que recurrir a exportar basura. Entre otras cosas, porque hemos hecho previsiones con tiempo suficiente para dar respuesta al problema. Sí que ha habido problemas dentro de Bizkaia; en un momento determinado, la mancomunidad de Ezkerraldea se le agota el vertedero de Argalario, se encuentran sin nada y se le da solución, vía solidaridad de los bilbainos, que permiten entrar en Artigas. Ese tipo de cosas sí han ocurrido dentro del territorio, pero no del territorio hacia fuera.
Están revisando ahora el plan de residuos vizcainos, que ha descartado la construcción de una segunda línea de Zabalgarbi.
En 2007, cada vizcaino generaba 610 toneladas de basura al año; ahora, 508. Con esa disminución en la generación de residuos, 100.000 toneladas en cuatro años, no se justifica la necesidad de una gran infraestructura de cola. Con la que tenemos ya es suficiente para dar respuesta. En la siguiente revisión habrá que ver cómo evoluciona esa tendencia, cuáles van a ser las necesidades una vez puesta en marcha la planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) e iniciada la senda del quinto contenedor… Lo bueno de las revisiones es que cada cuatro años contrastas la realidad de los datos.
Con esa planta, ¿se cierra el círculo?
Sí. La TMB va a dar respuesta, fundamentalmente, a la basura en masa generada en Bilbao, que es el único municipio que hoy por hoy sigue llevando sus residuos en masa a vertedero. Y Europa obliga a que haya un sistema de pretratamiento previo.
¿Y la del resto de Bizkaia?
Bilbao solo genera 100.000 toneladas y la planta tiene una capacidad en dos turnos de 180.000, de 230.000 en tres. El objetivo que es, poco a poco, todo tenga un pretratamiento. Incluido lo que va ahora a Zabalgarbi, a donde llegará basura pretratada; así está planteado en la revisión. Solo con esta planta no sé si llegaría para toda la basura en masa de Bizkaia, pero es la meta. El escenario ideal sería que incluso todo lo que llegara a Zabalgarbi estuviera pretratado.
¿Se puede hacer algo más para avanzar en la gestión?
La prioridad absoluta es no generar residuos. Para ello, una línea va por la prevención, bien porque los mercados pongan productos con menos envases o porque la ciudadanía sea más sensible y consuma de una forma más responsable. Y la reutilización; así se da un uso a un producto que no se convierte en residuo. Llegar hasta el 4% sería un éxito. Otra senda es la fracción orgánica.
¿El futuro es la valorización y el reciclaje?
Sí, claramente. En estos momentos a vertedero va un 29%, un 36% se valoriza y un 35% se recoge de forma selectiva. Ese 29% de eliminación es básicamente la basura de Bilbao, y cuando esté en marcha la TMB, cambiará radicalmente. En 2013 el vertido crudo, el que se vierte directamente, será cero. Como Alemania, cuyo modelo hemos copiado.
La primera planta estatal de reciclaje automático abre sus puertas en Mungia
EL CORREO
El reciclaje nacional tiene desde ayer un referente en Bizkaia. La Diputación, el Gobierno vasco y la red social Koopera inauguraron en Mungia la primera planta automatizada del país para la gestión de ropa, calzado, libros, juguetes y aparatos electrodomésticos. Con un pionero sistema de reconocimiento de voz para separar materiales como bandera tecnológica, la infraestructura, en la que se han invertido 6 millones de euros, pretende cumplir un doble objetivo «ecológico y solidario»: aumentar un 90% la reutilización de desechos y generar 264 puestos de trabajo para personas en riesgo de exclusión social.
Permitirá generar 264 empleos destinados a personas en riesgo de exclusión social
«Transformamos lo que nadie quiere en empleo y ahorro», resumió el diputado general, José Luis Bilbao, durante la apertura de la planta, una nave de 4.500 metros cuadrados ubicada en el polígono industrial Zabalondo. Extraoficialmente ya es desde hace algunas semanas el punto en el que se descargan los contenedores verdes para el reciclaje de ropa ubicados en todos los municipios del territorio. Estos depósitos «poco a poco irán sustituyéndose por otros nuevos de color blanco en los que se puede meter de todo, hasta libros y DVDs. De momento, ya se pueden ver en Uribe Kosta y Amorebieta», avanzó un portavoz del Departamento foral de Medio Ambiente.
Sea cual sea el medio de transporte, los enseres acaban en la cadena de distribución montada en Mungia. La diferencia con cualquier otra se nota a primera vista, al advertir que los operarios trabajan con micrófonos. Tras separar una prenda, «¡Pantalón!», dice Graciela, una de las trabajadoras, por el intercomunicador. Automáticamente, el sistema, que mueve los elementos con impulsos de aire, traslada los vaqueros hasta el cajón pertinente. Camisas, chaquetas, ropa interior, faldas… tras ser separada, la ropa se somete a un exhaustivo proceso de desinfección y «vuelve a la vida» en las tiendas de segunda mano.
«Intentamos que todo retorne al mercado, rompemos la tendencia de consumir y tirar, buscamos convertir Euskadi en una sociedad de reutilización», explicaba Josetxu González, gerente de Koopera. Y no sólo se reciclan prendas: hay muñecos, puzzles, microondas, libros de Hemingway, Dan Brown y Javier Marías… En total, se espera que la planta trate este año 3,4 toneladas de elementos. Aparte de los comercios, algunos también recalarán en Chile y Rumanía, zonas en las que los promotores desarrollan diferentes proyectos solidarios.
Retorno de 2 millones
La planta de reciclaje automático se ha levantado gracias a tres fuentes de financiación. Lakua ha aportado un millón de euros; la Diputación, 906.159 euros; y la red Koopera, 4,2 millones avalados por varias entidades financieras vascas. La nave, diseñada con criterios «vanguardistas», también apostará por difundir actividades educativas dirigidas a sensibilizar a la población.
Pero, además de su vertientes tecnológicas y formativas, la infraestructura destaca por emplear a gente sin recursos. Muchos de los contratados percibían hasta ahora la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y ahora pasarán a convertirse en profesionales. «Protegemos a gente que, aunque mejore el mercado laboral, tendrá problemas para ser aceptada. De sujetos pasivos pasan a convertirse en personas emprendedoras», precisaba ayer Javier Ruiz, viceconsejero de Planificación y Empleo del Gobierno vasco. «No nos saquen a los políticos en las fotos, saquen a los trabajadores, ellos son los protagonistas; les estamos facilitando un nuevo proyecto de vida», añadía José Luis Bilbao, dirigiéndose a los fotógrafos. Los réditos para las administraciones son evidentes desde el primer día. Según los cálculos avanzados, las innovaciones ambientales y sociales permitirán a la Diputación y el Gobierno vasco conseguir un retorno de más de dos millones de euros en 2012.