Recuperamos la energía de los residuos no reciclables

Noticias

16Ago

Aeversu tilda de “parche” la ampliación del vertedero de Pinto

LA VANGUARDIA

La Asociación de Empresas de Valorización Energética servicio de Residuos Urbanos (Aeversu) ha alertado este viernes de que aumentar la altura del vertedero de Pinto es un "parche ineficaz" y una decisión "apresurada", y frente a ella proponen el uso de plantas de valorización energética. Así lo ha denunciado la asociación en un comunicado, después de que el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) recogiera el pasado el pasado 15 de julio "la elevación de cota de la Fase III del vertedero de residuos urbanos" situado en términos municipales de Pinto, Getafe y San Martín de la Vega promovida por la Mancomunidad del Sur. De esta manera, el vertedero se ampliaría hasta los 659 metros, algo que a juicio de Aeversu es una "medida provisional" que solo supone un "parche ineficaz" y que evidencia una "falta de toma de decisiones por parte de las administraciones". Aeversu denuncia que se trata de un problema que, mientras en España sigue siendo acuciante, en países del norte de Europa se ha resuelto gracias a la toma de acciones como el uso de plantas de valorización energética. La solución, según la asociación, pasaría por modificar el modelo actual de gestión de residuos y emplear actividades ya comunes en los países más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, como Suecia y Dinamarca, que están potenciando el reciclado y la valorización energética de los residuos llegando a cotas de vertido inferiores al 3 %, frente al 54 % de España. Este modelo reduce exponencialmente la emisión de CO2 y no supone ningún peligro para los ciudadanos, como respaldan los estudios de Madrid Salud y la Agencia de Salud Pública de Barcelona. "Este modelo insostenible y perjudicial para el medio ambiente debe llegar a su fin", ha subrayado Belén Vázquez de Quevedo, la Secretaria General Técnica de Aeversu, en la nota de prensa.
20Jun

Zabalgarbi inaugura su marquesina solar fotovoltaica para recarga de coche eléctrico

NOTA DE PRENSA

En febrero de este año, Zabalgarbi realizó con éxito las pruebas de camiones de Gas Natural Vehicular (GNV), transportando residuos a la planta. Ahora, ha dado un paso más en su apuesta por la lucha contra el cambio climático y la reducción de los gases de efecto invernadero, inaugurando su propia marquesina solar fotovoltaica en ‘isla’ para recarga de coches eléctricos. Esta nueva instalación está ubicada en las oficinas de Zabalgarbi y está compuesta de un marquesina en estructura metálica para una producción anual de 7.500 kWh y alojamiento para cuatro vehículos en paralelo de 10x5 metros, 25 módulos fotovoltaicos bifaciales de 390 Wp cada uno, caseta anexa con los servicios complementarios de baterías para acumulación de unos 20 kWh aproximadamente, dos baterías de litio, una instalación eléctrica asociada, un puesto para carga de dos vehículos eléctricos y control y gestión del sistema mediante software de gestión energética.

Energía limpia y renovable

La recarga de los vehículos eléctricos mediante paneles fotovoltaicos hace totalmente eco-compatible la movilidad con emisiones cero, basándose exclusivamente en energías limpias. Estas marquesinas solares forman unos sistemas integrados, capaces de proporcionar energía limpia y renovable. Además, suponen un abastecimiento de energía constante y permiten realizar una movilidad completamente eco-sostenible.
31May

Gerentes de las entidades que forman AEVERSU conocen in situ la nueva planta de Sogama

RETEMA

Gerentes y representantes de las plantas adscritas a AEVERSU (Asociación Española de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos) visitaron esta mañana la nueva planta de recuperación de materiales de Sogama a fin de conocer de primera mano su funcionamiento y singularidades. Tras la reunión del colectivo, que también tuvo lugar en la propia sede de Sogama en Cerceda para abordar distintos asuntos relativos a la gestión de la Asociación, efectuaron un recorrido guiado por el complejo industrial, donde estuvieron acompañados en todo momento por el presidente y director general de la empresa pública, Javier Domínguez e Isidro García respectivamente. A lo largo del circuito pudieron comprobar las obras de remodelación de la antigua planta de reciclaje, tratamiento y elaboración de combustible, así como la operativa de la nueva planta de recuperación de los materiales contenidos en la basura en masa. En línea con la industria 4.0, esta instalación, que inició su andadura en noviembre de 2018, representó la primera fase de ampliación del complejo medioambiental, erigiéndose igualmente en todo un hito en la innovación tecnológica aplicada a residuos al permitir la recuperación automatizada de 11 tipologías de materiales contenidos en la basura en masa, que se envían a los centros recicladores para ser transformados en nuevos productos, contribuyendo con ello al ahorro de energía y materias primas. El proyecto de ampliación del complejo de Sogama, al que se ha destinado una inversión de 29 millones de euros, culminará a mediados de este mismo año, convirtiéndose entonces en el más moderno y eficiente de Europa, además de punto de referencia para el resto del mundo. Con esta mejora, la compañía conseguirá multiplicar por cuatro su aportación al reciclaje y reducir el uso del vertedero a mínimos, llegando en 2020 al vertido técnico cero (10%), objetivo establecido por el Parlamento Europeo para todos los Estados miembros en el horizonte de 2035. Valorización energética: antes que el vertido Para aquella parte de los residuos que no se pueda reciclar, la opción de tratamiento, conforme a la gestión jerarquizada promulgada por Europa, es la valorización energética, con carácter preferente sobre el vertido, constituyendo este último la alternativa menos deseable dado su negativo impacto para el medio ambiente y la salud. Las actuales plantas de valorización energética, distinguidas por su robustez y alta eficiencia, constituyen las infraestructuras industriales sobre las que pesa la normativa más rigurosa y sobre las que existen mayores controles, garantizando que todos los parámetros de emisión se encuentren muy por debajo de los límites legales. Consiguen así poner en valor un residuo que, de otra forma, sería desaprovechado, y lo hacen además con todas las garantías medioambientales y para la salud. Sirva como ejemplo que Sogama produce la electricidad equivalente al consumo energético del 12% de los hogares gallegos. Además de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, forman parte de AEVERSU, las siguientes plantas: Tirme, en las Islas Baleares; Zabalgarbi, en el País Vasco; Trargisa, Mataró, Tersa y Sirusa, en Cataluña; Remesa, en Melilla; Tircantabria, en Cantabria; y Tirmadrid, en Madrid, además de Ctrasa, sita en Andorra.
27May

Por qué en Suecia no hay vertederos y España acumula millones de toneladas de basura cada año

ABC

En Suecia, Bélgica, Dinamarca, Alemania o Países Bajos no hay vertederos. La cantidad de residuos que acaban enterrados no llega al 1% de su producción anual. Una cifra que parece impensable en España, donde cada año se acumulan 12 millones de toneladas de basura: el 54% de la que se produce en el país. La fórmula que ha permitido esta tasa de «residuo cero» en el norte de Europa no solo se debe al reciclaje, sino también a la llamada «valorización energética de los residuos», en la que se queman los desechos y se convierten en energía. En España existen once plantas de valorización energética, denominadas ecoparques, con una edad media de entre 15 y 20 años. «Aunque se recicle, no se pueden eliminar todos los residuos», explica el presidente de la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu), Rafael Guinea, que insiste en que su objetivo no es sustituir al reciclaje, sino llegar a donde este no alcanza y evitar el colapso de los vertederos. «Llevamos muchos años pensando que el basurero era una solución y que íbamos a hacer desaparecer los residuos mediante un aumento de las tasas de reciclaje, pero no hemos sido capaces ni nosotros ni ningún otro país». Mientras Asturias, Madrid o Valencia están teniendo problemas ante la superación de su capacidad de vertido, en otros países se ha recorrido el camino inverso. En Inglaterra se implantó hace más de una década un impuesto de 95 libras por cada tonelada llevada al vertedero. En Alemania, incluso, se prohibió por decreto tirar basura en los vertederos. El problema, critica Guinea, es que en España «llevar los residuos al vertedero es mucho más barato que invertir en infraestructuras». Sin una tasa nacional a los desechos, sin que se refleje el coste de mantener durante 50 años las infraestructuras y con cierta mala imagen pública, hoy la valorización energética en España solo supone un 12% del destino final de los residuos, según datos de Eurostat. La media europea es del 25%, aunque en Suecia es del 50%, en Dinamarca es del 52%, Finlandia es del 55% o en Alemania es del 31%. De hecho, en el norte de Europa existen más de 400 ecoparques. Funcionan en el centro de ciudades como Viena, Copenhague, París o Berlín y la energía producida sirve para suministrar electricidad o alimentar las calefacciones (reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero). «El problema es que la valorización se ha asociado a una mala reputación con la salud», explica Guinea, que defiende que hoy las instalaciones están sometidas a unos altos estándares de control y seguridad. En 2017 las plantas españolas trataron 2.566.647 toneladas de residuos no reciclables, con lo que produjeron 1.997.198 MWh de energía, suficiente para abastecer a aproximadamente 500.000 viviendas. Tras el tratamiento en los ecoparques, los residuos quedan reducidos a un 2%, formado por las escorias y las cenizas. Las primeras pueden ser reutilizadas como material árido en obra y por chatarra para empresas siderúrgicas. «Tenemos que dar pasos hacia la sostenibilidad a través de soluciones pragmáticas», dice Guinea. «Nuestros países vecinos nos llevan un adelanto de ocho o diez años en este ámbito». Lo que parece claro es que, para 2035, la Unión Europea exigirá que el 65% de los residuos sean reciclados y los vertederos supongan, como máximo, el destino final del 10%.

Sabías que…