Recuperamos la energía de los residuos no reciclables

Noticias

15Jun

¿Cómo es esquiar encima de la planta incineradora de Copenhague antes de ir a los Alpes?

LUGARES DE NIEVE

Con la apertura de las fronteras dentro de la Unión Europea, en nada podremos volver a esquiar en los glaciares de Francia, Suiza, Austria e Italia o en Noruega. Pero también en Copenhague, la capital de Dinamarca.
El techo de la planta de incineración de residuos, el "Copenhill", es la nueva atracción de la ciudad.
Con 450 metros de largo, se encuentra a unos 10 minutos del centro de Copenhague y se extiende desde el techo del edificio, de 85 metros de altura, sobre la fachada y hasta ras de suelo.
Copnehill a principios de este mes de juino. (Foto: Copenhill Urban Mountain)
"A pesar de la vista inusualmente verde, la pista de esquí te da la sensación de conducir como nieve dura", explica Christian Ingels, CEO de CopenHill, que opera las instalaciones de esquí en el área portuaria de Copenhague.
El precio por una hora de esquí es de unos 20 euros y el pase de 3 horas cuesta unos 46 euros.
En Copenhill no solo hay pistas para todos los niveles de dificultad a las que se accede mediante 4 remontes mecánicos, también hay un pequeño snowpark y una tienda de esquí que incluye alquiler de material.
Además, en la cota alta del complejo, como en muchas estaciones de esquí tradicionales, hay un restaurante para después de esquiar, rutas de senderismo entre abetos y prados, y un muro de escalada de más de 85 metros de altura. Todo ello, para que incluso los no esquiadores puedan disfrutar de Copenhill.
Foto: Copenhill Urban Mountain
"Queremos ser el lugar donde las familias pasen sus fines de semana, donde los amigos se reúnan para divertirse y donde los estudiantes pasen su tiempo al aire libre. En resumen: el lugar donde los habitantes de Copenhague vienen para relajarse y hacer ejercicio", explica Ingels.
Los promotores de la estación de esquí en Copenhague también pretenden que "los daneses se preparen para esquiar en CopenHill antes de que realmente se pongan en marcha en los Alpes".
(Foto: Copenhill Urban Mountain)
No en vano, la asociación de turismo Saalbach-Hinterglemm, en Austria, es socia de la pista de esquí al aire libre artificial danesa. "Estamos totalmente entusiasmados con el proyecto Copenhill. Aquí los daneses pueden dar sus primeros giros o repasar sus habilidades antes de venir a esquiar a Skicircus", señala Isabella Dschulnigg-Geissler, directora gerente de Saalbacher Bergbahnen.
Un vídeo descriptivo de la experiencia de esquiar en Copenhill:
12Jun

Bizkaia impulsa la gestión descentralizada de residuos con plantas de compostaje comarcales

DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Garbiker inicia el procedimiento de licitación para la puesta en marcha de estas plantas, con un doble objetivo: ampliar la recogida y tratamiento de esta fracción y descentralizar el servicio, de manera que se reduzcan las necesidades de transporte y hacerlo más sostenible y eficiente.

La Diputación Foral de Bizkaia, a través de su sociedad pública Garbiker, ha iniciado el procedimiento de licitación para la puesta en marcha de plantas de compostaje comarcales. Se trata de un paso adelante más de la Institución foral para lograr el objetivo de ampliar la recogida y tratamiento de la fracción orgánica, aumentando la capacidad para gestionar correctamente las crecientes cantidades de biorresiduos que se recogen selectivamente en nuestro territorio en el quinto contenedor (contenedor marrón). Es también la expresión del compromiso con el incremento de la tasa de reciclaje de biorresiduos, en línea con lo que se contemplaba en el II Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos (PIGRUB) y en consonancia también con la filosofía que regirá en esta materia el III PIGRUB, que se encuentra ahora en fase de elaboración.

Con la implantación de estas plantas comarcales, además, la gestión de esta fracción se descentralizará y ello tendrá como consecuencia la reducción de los trayectos en camión de estos residuos y también del compost resultante del tratamiento, aumentando la eficiencia del servicio. Esto, a su vez, redundará en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y hará más sostenible la recogida y tratamiento del biorresiduo.

De forma paralela a la adquisición de los elementos que compondrán estas plantas comarcales, la Diputación Foral de Bizkaia y Garbiker están desarrollando un proceso de análisis para determinar las comarcas en las que se implantarán los nuevos equipamientos, teniendo en cuenta cuestiones como la cantidad de este tipo de residuos que se generan o la distancia existente entre las comarcas y las instalaciones de Konpostegi, la planta en la que se realiza ahora el tratamiento de la fracción orgánica. Este proceso se prolongará hasta otoño de este año.

En cuanto a la licitación abierta esta semana por Garbiker, contempla la adquisición de tres reactores verticales de compostaje, dos palas cargadoras telescópicas, dos trituradoras y tres cribadoras, ya que después de realizar un análisis previo de los diferentes sistemas que se utilizan para el tratamiento de biorresiduo se ha considerado que es la alternativa que mejor se adapta a las características de nuestro territorio.

Los sistemas de compostaje vertical tienen la ventaja de reducir al máximo posible las necesidades de espacio del proceso. Pueden estar ubicados en el exterior y su instalación no requiere de grandes obras. En el caso de los reactores que adquirirá Garbiker, deberán tener capacidad para tratar un mínimo de 8 toneladas/día de biorresiduos, a los que se podrá añadir poda triturada si fuera necesario para estructurar el material. Además, la sociedad pública foral ha optado por un sistema modulable que permitirá ampliar progresivamente la capacidad de las instalaciones si fuera preciso.

06Jun

La valorización, clave para evitar el envío de residuos a vertederos

NOTICIAS DE ÁLAVA

La tragedia humana sobrevenida tras el derrumbamiento de miles y miles de toneladas de basuras y tierras en la planta de Verter Recycling el pasado 6 de febrero también ha dejado al descubierto un par de asignaturas pendientes: la gestión de los residuos –urbanos e industriales– y el control de todos los materiales que llegan a los vertederos. Y no solo es un problema vasco. De hecho, las asociaciones ecologistas llevan años alertando de esta situación que califican, sin medias tintas, de "bomba de relojería". Otras plataformas como Zero Waste Europe y Retorna proponen la implantación de un canon obligatorio al vertido.

Una medida encaminada a estimular la reducción de residuos que mayoritariamente acaban siendo enviados a vertedero sin recibir ningún tratamiento previo, sin atender a criterios de reutilización o reciclaje. Los últimos datos confirman que España es uno de los que tienen una dudosa conciencia sostenible puesto que es de los que mayor cantidad de residuos lleva de esa manera a vertedero. El porcentaje de reciclaje en se sitúa "entre el 36 y el 37%" y apenas si ha mejorado esa tasa desde 2004, lo que significa que se queda bastante lejos de la norma europea que fija un 50% para este año y apunta que para 2035, solo el 10% de residuos urbanos podrá acabar en vertederos.

Dicen desde Ecologistas en Acción que "el cuarenta por ciento de la bolsa de basura normal es materia orgánica" que podría ser reciclada. Un hecho que, a juicio de Carlos Arribas, emplaza a la sociedad en general y a la clase política en particular a encarar el sistema de separación y de gestión de residuos. El problema, apuntaba Arribas, "es que sale más barato verter que reciclar". Aboga por poner "obstáculos" a los vertidos tanto urbanos como industriales a través de "un impuesto único" similar al que aplican países como el Reino Unido "para evitar el turismo de residuos".

DE 38 A 22 EUROS Un ejemplo cercano: la tasa por tonelada que se cobra en el vertedero público alavés Gardelegi es de 38 euros, un precio más elevado que los 16 que pagaban quienes descargaban sus desechos en el colapsado de Zaldibar. Precisamente pocos días después del desastre ocurrido en la planta de Verter Recycling, el propio consejero de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Iñaki Arriola, hacía hincapié en que Euskadi tiene que "replantear a fondo el modelo de gestión de residuos" para que "no resulte tan cómodo y tan barato optar por el vertido como hasta ahora". E incluso apostaba por medidas disuasorias como la creación de una "tasa ecológica de vertido, una tasa o canon consistente y disuasorio".

Las voces de las principales organizaciones ecologistas no son las únicas que ponen en cuestión el sistema actual de recogida, tratamiento y gestión. La Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu) se refería también al asunto y hablaba de "desperdicio total de los residuos que deberían ser aprovechados como recursos" y así de paso evitar riesgos tanto ambientales como de salud. Lo decía su presidente, Rafael Guinea, quien ahondaba en el quid de la cuestión: "el vertido en España es extremadamente barato". En su opinión, para dar vuelta a este escenario, es necesario "un planteamiento técnico y profesional, no sólo político", en el que "no prime la decisión económica, sino la ambiental y de normativa".

Según informes estadísticos del Ministerio de Transición Ecológica, la media estatal de residuos que acaban en vertedero supera el 50%. Asturias (74%), Aragón y Canarias (70%), y Andalucía (69%) encabezarían esa clasificación, muy por encima del 27% que se le atribuye a la Comunidad Autónoma Vasca. La Aeversu, que agrupa a una docena de empresas entre las que se cuenta Zabalgarbi, propone como alternativa "el tándem entre valorización energética y reciclaje". "Tenemos la capacidad técnica", zanjaban sus responsables.

La valorización energética es la conversión en energía –en forma de electricidad, vapor o agua caliente– para uso doméstico o industrial de aquellos desperdicios que no pueden ser reciclados, una actividad que tiene impactos ambientales pero "a diferencia de los vertederos, donde no se pueden medir, aquí están medidos y controlados", ilustraba Guinea. Informes de la planta vizcaína señalan que es capaz de producir una cantidad de electricidad comparable al 35% de la energía que se consume en los hogares del Territorio al tiempo de elimina un tercio de los residuos urbanos.

04Jun

Zabalgarbi apuesta por la innovación sostenible

EL CORREO

  Zabalgarbi, la planta vizcaína de valorización energética de residuos, trató el año pasado 224.259 toneladas de basura no reciclable y generó 630,5 GWh de electricidad, equivalentes al 35% de la energía que se consume en los hogares de Bizkaia. Al mismo tiempo, la planta continúa avanzando en sus procesos de innovación. En la actualidad está trabajando en la ampliación de su instalación fotovoltaica, que triplicará la capacidad y que completará la marquesina solar para recarga de coche inaugurada en 2019. Asimismo, en los próximos meses tiene previsto poner en marcha una planta gasinera, con la que suministrará Gas Natural Comprimido a los nuevos camiones de basura. Ambos proyectos van en línea con su apuesta por la descarbonización y la sostenibilidad. Zabalgarbi también participa en dos planes Hazitek, el LowCO2 y Recygas, que el Gobierno Vasco ha calificado como estratégicos y en los que la empresa ha invertido 1,17 millones de euros para el periodo 2019-2021. Si se confirma la viabilidad de ambos proyectos de I+D+i, será el anticipo de importantes inversiones industriales en los próximos años. En el programa LowCO2, la planta trabajará en la captura y valorización del CO2, en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias y en el tratamiento de las cenizas. El proyecto cuenta con un presupuesto total de 4,9 millones de euros y en él Zabalgarbi colabora con Lointek, Calcinor, Cementos Lemona, Petronor, Prefabricados Etxeberria, Sader y Tamoin, además del centro tecnológico Tecnalia, la Escuela de Ingeniería de Bilbao (UPV-EHU), Aclima, Basque Environment Cluster y la consultora Bantec. El Gobierno vasco lo ha calificado con la mejor puntuación y  lo subvencionará en un 50% junto a fondos europeos Feder. De esta forma, se pretende disponer de nuevos equipos y procesos que permitan reducir las emisiones de CO2 y propiciar la generación de nuevas cadenas de valor basadas en el aprovechamiento del CO2 capturado. El proyecto Recygas cuenta con un presupuesto de 4,47 millones de euros y en este caso, Zabalgarbi colabora con sus socios Sener y FCC en la mejora de la tecnología de la valorización. El objetivo es investigar y desarrollar la gasificación de residuos, así como su utilización en ciclos de generación eléctrica de alta eficiencia.

La incineración de residuos garantiza la destrucción de cualquier resto de Covid-19

Zabalgarbi es una de las empresas vascas que presta un servicio esencial a la sociedad durante el estado de emergencia provocado por el covid-19. En estas modernas plantas, la incineración de residuos destruye de forma segura virus y otros patógenos a altas temperaturas. Además, hay que tener en cuenta que la basura se deposita directamente en el foso y de ahí, mediante una grúa, se descarga en el horno, evitando así cualquier contacto humano con los desechos contaminados. Para proteger la salud pública en general y garantizar la seguridad de los trabajadores en particular en estos tiempos de pandemia, la valorización energética es esencial. Con ella, se garantiza el mejor tratamiento posible de los residuos contaminados que ya no se pueden reciclar. Este es el criterio que se aplica en la Unión Europea, avalado por institutos gubernamentales de virología, como el Instituto Alemán Robert-Koch, que afirma que para este tipo de residuos, la incineración es “obligatoria”. En el caso de Zabalgarbi, una semana antes de que se decretara el estado de alarma, ya disponía de un plan para afrontar esta grave crisis dentro de la planta. Se creó el Equipo de Coordinación ante el COVID19, encargado de organizar y garantizar que la operación de la planta se realiza de forma segura y que los residuos son tratados de la misma forma que siempre. Con su incineración a más de 1.000 grados, se destruye cualquier rastro de coronavirus en la basura.

Sabías que…