Recuperamos la energía de los residuos no reciclables

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17Jul

El uso de los garbigunes de Bizkaia creció un 28,43% en junio con respecto a los meses previos a la crisis sanitaria

LA VANGUARDIA

El uso de los garbigunes de Bizkaia durante el mes de junio se incrementó un 28,43% con respecto a la media de personas usuarias registrada en los dos primeros meses del año, antes de que se produjeran las restricciones de movimientos establecidas para frenar la expansión del covid-19. En concreto, en junio utilizaron la red de estos centros forales 29.681 personas, frente a la media de 23.110 registrada en enero y febrero de este mismo ejercicio. Según ha informado la Diputación, esta subida viene a compensar el efecto contrario que se produjo durante el período en el que se establecieron limitaciones al movimiento e incluso el confinamiento de la población, momento en el que se redujo a más de la mitad (52,48%) la cantidad de personas que utilizaron los garbigunes, de manera que si la media era en enero y febrero de 23.110 personas, esta cantidad se contrajo hasta las 10.981 personas en abril y mayo. El incremento en el número de usuarios es aún más significativo si se comparan los datos de junio de este año con los del mismo mes del año pasado: el aumento es del 37,58% (29.681 personas frente a las 21.573 personas en junio del año pasado). Ligado al aumento del uso de los garbigunes se ha producido también un ascenso notable en la recogida de residuos voluminosos, madera y línea blanca. El crecimiento del conjunto de estas fracciones es del 30,21% durante el mes de junio con respecto a la tendencia inicial de 2020, tras haberse producido en el período en el que se restringieron los movimientos de personas una bajada media del 45%. De hecho, de 1.823 toneladas de estas fracciones recogidas de media en los meses de enero y febrero, se ha pasado a las 2.373 toneladas en junio. El aumento más significativo es el que ha experimentado el depósito de electrodomésticos de línea blanca que alcanza el 69,46%, después de sumar 62,50 toneladas frente a las 36,88 toneladas de media en los dos primeros meses del año. En el caso de voluminosos y de madera, las cifras se corresponden con un 31,62% (1.411,16 toneladas) y un 26,06% (900 toneladas), respectivamente. Todo ello produce un incremento del 41,74% con respecto a junio de 2019. El resto de residuos que se recogen en los garbigunes también han crecido, aunque en menor medida, tras este período de alarma por el covid-19. Ello ha supuesto un aumento de la actividad del sector del reciclaje en Bizkaia, cuyo ecosistema empresarial representa el 6,6% del PIB, factura 2.642 millones de euros y da empleo a 6.120 personas.
13Jul

«Para avanzar hacia un modelo económico circular, primero habría que evitar los vertederos»

RETEMA

En una entrevista recogida en el último número de la Newsletter de Sogama, donde se repasa la actividad de esta empresa pública durante los momentos más críticos de la crisis del COVID-19, Antonio Orrego Durán, uno de los profesionales más destacados del sector por su amplio conocimiento y dilatada experiencia, reflexiona sobre el papel que ha jugado la recogida y el tratamiento de los residuos en el marco del estado de alarma, ya que, si bien ya era considerado un servicio esencial, durante la crisis sanitaria ha quedado más patente que nunca. Defendió la extraordinaria tarea de las empresas públicas y privadas que trabajan en el ámbito de los residuos, ya que, con independencia de su condición, todas ellas llevan “grabado en su ADN la voluntad de servicio público” y su alto grado de profesionalidad. En todo el desconcierto que ha generado la pandemia, ensalzó la labor de las plantas de valorización energética que hay en España (11 en total) al poder tratar en las mismas la parte no reciclable de los desechos, evitando su transporte a otros destinos y consiguiendo, mediante la combustión a altas temperaturas, la eliminación de contaminantes y la puesta en valor a través de su conversión en energía eléctrica; y, en algún caso, como Barcelona y Mataró, mediante el suministro de vapor a un District Heating. Orrego Durán también hizo una lectura sobre la generación y características de los residuos durante la fase de confinamiento en nuestro país. Si bien durante el primer período hubo una fuerte caída en la generación de desechos, acentuada en los municipios con intensa actividad turística y comercial, como es el caso de Madrid y Barcelona, lo cierto es que, en el resto, esta caída fue más liviana, viéndose compensada la inactividad comercial con una producción más intensiva de la basura en los hogares, similar a la que tiene lugar durante los fines de semana y festivos. La producción de residuos de envases creció entre un 20 y un 30% debido al consumo propio de acopio ante la cuarentena. Sin embargo, en el caso del papel/cartón no puede decirse lo mismo debido al cierre de los comercios, aunque la colaboración ciudadana se mantuvo igualmente. Deslizó que, lo que pueda pasar a partir de ahora es impredecible debido a que estamos ante una crisis sin precedentes, pero todo apunta a que también podremos leer a través de los residuos las consecuencias económicas del COVID-19.

Valorización energética antes que vertido

Ante el incremento exponencial de la generación de residuos sanitarios y la falta de capacidad de las instalaciones que venían procesándolos, se recurrió a las plantas de valorización energética para complementar esta labor, ya que solo éstas pueden garantizar la destrucción de elementos sanitarios de bajo riesgo tales como guantes, batas, mascarillas y asimilables. Indicó que en Europa hay más de 500 plantas de valorización energética, considerándose el tratamiento más adecuado para los desechos no reciclables. Le entristece pensar que, en España, con solo 11 plantas de estas características, un alto porcentaje de residuos sanitarios contaminados por coronavirus hayan acabado en vertederos de 10 comunidades. Por su parte, en comunidades tales como Galicia, País Vasco, Mallorca, Cataluña, Madrid, Melilla y Cantabria, donde sí disponen de plantas de valorización energética, “las cosas se han hecho como en cualquier país de la UE concienciado con la protección del medio ambiente”. Abundó también Orrego en que el papel preponderante de la valorización energética sobre el vertido está escrito en la normativa europea, aludiendo a estas plantas como “instalaciones que garantizan la puesta en valor de los materiales mediante la producción de energía cuando finaliza la vida útil de éstos y no pueden ser reciclados”.

Economía Circular no significa "teñir de verde"

Respecto a la economía circular, le asombra que un concepto que emergió en los años 70, se visualice como algo novedoso y que éste se vea reducido a cualquier acción medioambiental por insignificante que parezca, tiñéndola de “verde”. La economía circular, a juicio de Orrego, es una cuestión de “supervivencia geopolítica por la necesidad de tender a ser autosuficientes en recursos y no tan dependientes de terceros en servicios y suministros”, a lo que añadió que “el término se está convirtiendo en un tema manido que pierde su esencia, ya que para poder aplicar un modelo económico que garantice la durabilidad de nuestros recursos, deberíamos comenzar por tener sistemas de recogidas y plantas de valorización que eviten que éstos acaben en vertederos” A pesar de que la Directiva Marco de residuos destierra en 2008 a los vertederos al más bajo escalón de la jerarquía, España se ha mantenido como el país europeo que más toneladas totales de basura tira al vertedero y con una nula oposición de los mismos colectivos que cuestionan la construcción de cualquier otro tipo de infraestructura medioambiental. Para poner fin a esta situación, además de llevar a cabo otras actuaciones, España, aseguró Antonio Orrego, requiriría, por distribución geográfica, “doblar como mínimo el parque actual de plantas de valorización energética”.
15Jun

¿Cómo es esquiar encima de la planta incineradora de Copenhague antes de ir a los Alpes?

LUGARES DE NIEVE

Con la apertura de las fronteras dentro de la Unión Europea, en nada podremos volver a esquiar en los glaciares de Francia, Suiza, Austria e Italia o en Noruega. Pero también en Copenhague, la capital de Dinamarca.
El techo de la planta de incineración de residuos, el "Copenhill", es la nueva atracción de la ciudad.
Con 450 metros de largo, se encuentra a unos 10 minutos del centro de Copenhague y se extiende desde el techo del edificio, de 85 metros de altura, sobre la fachada y hasta ras de suelo.
Copnehill a principios de este mes de juino. (Foto: Copenhill Urban Mountain)
"A pesar de la vista inusualmente verde, la pista de esquí te da la sensación de conducir como nieve dura", explica Christian Ingels, CEO de CopenHill, que opera las instalaciones de esquí en el área portuaria de Copenhague.
El precio por una hora de esquí es de unos 20 euros y el pase de 3 horas cuesta unos 46 euros.
En Copenhill no solo hay pistas para todos los niveles de dificultad a las que se accede mediante 4 remontes mecánicos, también hay un pequeño snowpark y una tienda de esquí que incluye alquiler de material.
Además, en la cota alta del complejo, como en muchas estaciones de esquí tradicionales, hay un restaurante para después de esquiar, rutas de senderismo entre abetos y prados, y un muro de escalada de más de 85 metros de altura. Todo ello, para que incluso los no esquiadores puedan disfrutar de Copenhill.
Foto: Copenhill Urban Mountain
"Queremos ser el lugar donde las familias pasen sus fines de semana, donde los amigos se reúnan para divertirse y donde los estudiantes pasen su tiempo al aire libre. En resumen: el lugar donde los habitantes de Copenhague vienen para relajarse y hacer ejercicio", explica Ingels.
Los promotores de la estación de esquí en Copenhague también pretenden que "los daneses se preparen para esquiar en CopenHill antes de que realmente se pongan en marcha en los Alpes".
(Foto: Copenhill Urban Mountain)
No en vano, la asociación de turismo Saalbach-Hinterglemm, en Austria, es socia de la pista de esquí al aire libre artificial danesa. "Estamos totalmente entusiasmados con el proyecto Copenhill. Aquí los daneses pueden dar sus primeros giros o repasar sus habilidades antes de venir a esquiar a Skicircus", señala Isabella Dschulnigg-Geissler, directora gerente de Saalbacher Bergbahnen.
Un vídeo descriptivo de la experiencia de esquiar en Copenhill:
12Jun

Bizkaia impulsa la gestión descentralizada de residuos con plantas de compostaje comarcales

DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Garbiker inicia el procedimiento de licitación para la puesta en marcha de estas plantas, con un doble objetivo: ampliar la recogida y tratamiento de esta fracción y descentralizar el servicio, de manera que se reduzcan las necesidades de transporte y hacerlo más sostenible y eficiente.

La Diputación Foral de Bizkaia, a través de su sociedad pública Garbiker, ha iniciado el procedimiento de licitación para la puesta en marcha de plantas de compostaje comarcales. Se trata de un paso adelante más de la Institución foral para lograr el objetivo de ampliar la recogida y tratamiento de la fracción orgánica, aumentando la capacidad para gestionar correctamente las crecientes cantidades de biorresiduos que se recogen selectivamente en nuestro territorio en el quinto contenedor (contenedor marrón). Es también la expresión del compromiso con el incremento de la tasa de reciclaje de biorresiduos, en línea con lo que se contemplaba en el II Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos (PIGRUB) y en consonancia también con la filosofía que regirá en esta materia el III PIGRUB, que se encuentra ahora en fase de elaboración.

Con la implantación de estas plantas comarcales, además, la gestión de esta fracción se descentralizará y ello tendrá como consecuencia la reducción de los trayectos en camión de estos residuos y también del compost resultante del tratamiento, aumentando la eficiencia del servicio. Esto, a su vez, redundará en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y hará más sostenible la recogida y tratamiento del biorresiduo.

De forma paralela a la adquisición de los elementos que compondrán estas plantas comarcales, la Diputación Foral de Bizkaia y Garbiker están desarrollando un proceso de análisis para determinar las comarcas en las que se implantarán los nuevos equipamientos, teniendo en cuenta cuestiones como la cantidad de este tipo de residuos que se generan o la distancia existente entre las comarcas y las instalaciones de Konpostegi, la planta en la que se realiza ahora el tratamiento de la fracción orgánica. Este proceso se prolongará hasta otoño de este año.

En cuanto a la licitación abierta esta semana por Garbiker, contempla la adquisición de tres reactores verticales de compostaje, dos palas cargadoras telescópicas, dos trituradoras y tres cribadoras, ya que después de realizar un análisis previo de los diferentes sistemas que se utilizan para el tratamiento de biorresiduo se ha considerado que es la alternativa que mejor se adapta a las características de nuestro territorio.

Los sistemas de compostaje vertical tienen la ventaja de reducir al máximo posible las necesidades de espacio del proceso. Pueden estar ubicados en el exterior y su instalación no requiere de grandes obras. En el caso de los reactores que adquirirá Garbiker, deberán tener capacidad para tratar un mínimo de 8 toneladas/día de biorresiduos, a los que se podrá añadir poda triturada si fuera necesario para estructurar el material. Además, la sociedad pública foral ha optado por un sistema modulable que permitirá ampliar progresivamente la capacidad de las instalaciones si fuera preciso.

Sabías que…