Recuperamos la energía de los residuos no reciclables

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31May

Gerentes de las entidades que forman AEVERSU conocen in situ la nueva planta de Sogama

RETEMA

Gerentes y representantes de las plantas adscritas a AEVERSU (Asociación Española de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos) visitaron esta mañana la nueva planta de recuperación de materiales de Sogama a fin de conocer de primera mano su funcionamiento y singularidades. Tras la reunión del colectivo, que también tuvo lugar en la propia sede de Sogama en Cerceda para abordar distintos asuntos relativos a la gestión de la Asociación, efectuaron un recorrido guiado por el complejo industrial, donde estuvieron acompañados en todo momento por el presidente y director general de la empresa pública, Javier Domínguez e Isidro García respectivamente. A lo largo del circuito pudieron comprobar las obras de remodelación de la antigua planta de reciclaje, tratamiento y elaboración de combustible, así como la operativa de la nueva planta de recuperación de los materiales contenidos en la basura en masa. En línea con la industria 4.0, esta instalación, que inició su andadura en noviembre de 2018, representó la primera fase de ampliación del complejo medioambiental, erigiéndose igualmente en todo un hito en la innovación tecnológica aplicada a residuos al permitir la recuperación automatizada de 11 tipologías de materiales contenidos en la basura en masa, que se envían a los centros recicladores para ser transformados en nuevos productos, contribuyendo con ello al ahorro de energía y materias primas. El proyecto de ampliación del complejo de Sogama, al que se ha destinado una inversión de 29 millones de euros, culminará a mediados de este mismo año, convirtiéndose entonces en el más moderno y eficiente de Europa, además de punto de referencia para el resto del mundo. Con esta mejora, la compañía conseguirá multiplicar por cuatro su aportación al reciclaje y reducir el uso del vertedero a mínimos, llegando en 2020 al vertido técnico cero (10%), objetivo establecido por el Parlamento Europeo para todos los Estados miembros en el horizonte de 2035. Valorización energética: antes que el vertido Para aquella parte de los residuos que no se pueda reciclar, la opción de tratamiento, conforme a la gestión jerarquizada promulgada por Europa, es la valorización energética, con carácter preferente sobre el vertido, constituyendo este último la alternativa menos deseable dado su negativo impacto para el medio ambiente y la salud. Las actuales plantas de valorización energética, distinguidas por su robustez y alta eficiencia, constituyen las infraestructuras industriales sobre las que pesa la normativa más rigurosa y sobre las que existen mayores controles, garantizando que todos los parámetros de emisión se encuentren muy por debajo de los límites legales. Consiguen así poner en valor un residuo que, de otra forma, sería desaprovechado, y lo hacen además con todas las garantías medioambientales y para la salud. Sirva como ejemplo que Sogama produce la electricidad equivalente al consumo energético del 12% de los hogares gallegos. Además de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, forman parte de AEVERSU, las siguientes plantas: Tirme, en las Islas Baleares; Zabalgarbi, en el País Vasco; Trargisa, Mataró, Tersa y Sirusa, en Cataluña; Remesa, en Melilla; Tircantabria, en Cantabria; y Tirmadrid, en Madrid, además de Ctrasa, sita en Andorra.
27May

Por qué en Suecia no hay vertederos y España acumula millones de toneladas de basura cada año

ABC

En Suecia, Bélgica, Dinamarca, Alemania o Países Bajos no hay vertederos. La cantidad de residuos que acaban enterrados no llega al 1% de su producción anual. Una cifra que parece impensable en España, donde cada año se acumulan 12 millones de toneladas de basura: el 54% de la que se produce en el país. La fórmula que ha permitido esta tasa de «residuo cero» en el norte de Europa no solo se debe al reciclaje, sino también a la llamada «valorización energética de los residuos», en la que se queman los desechos y se convierten en energía. En España existen once plantas de valorización energética, denominadas ecoparques, con una edad media de entre 15 y 20 años. «Aunque se recicle, no se pueden eliminar todos los residuos», explica el presidente de la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu), Rafael Guinea, que insiste en que su objetivo no es sustituir al reciclaje, sino llegar a donde este no alcanza y evitar el colapso de los vertederos. «Llevamos muchos años pensando que el basurero era una solución y que íbamos a hacer desaparecer los residuos mediante un aumento de las tasas de reciclaje, pero no hemos sido capaces ni nosotros ni ningún otro país». Mientras Asturias, Madrid o Valencia están teniendo problemas ante la superación de su capacidad de vertido, en otros países se ha recorrido el camino inverso. En Inglaterra se implantó hace más de una década un impuesto de 95 libras por cada tonelada llevada al vertedero. En Alemania, incluso, se prohibió por decreto tirar basura en los vertederos. El problema, critica Guinea, es que en España «llevar los residuos al vertedero es mucho más barato que invertir en infraestructuras». Sin una tasa nacional a los desechos, sin que se refleje el coste de mantener durante 50 años las infraestructuras y con cierta mala imagen pública, hoy la valorización energética en España solo supone un 12% del destino final de los residuos, según datos de Eurostat. La media europea es del 25%, aunque en Suecia es del 50%, en Dinamarca es del 52%, Finlandia es del 55% o en Alemania es del 31%. De hecho, en el norte de Europa existen más de 400 ecoparques. Funcionan en el centro de ciudades como Viena, Copenhague, París o Berlín y la energía producida sirve para suministrar electricidad o alimentar las calefacciones (reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero). «El problema es que la valorización se ha asociado a una mala reputación con la salud», explica Guinea, que defiende que hoy las instalaciones están sometidas a unos altos estándares de control y seguridad. En 2017 las plantas españolas trataron 2.566.647 toneladas de residuos no reciclables, con lo que produjeron 1.997.198 MWh de energía, suficiente para abastecer a aproximadamente 500.000 viviendas. Tras el tratamiento en los ecoparques, los residuos quedan reducidos a un 2%, formado por las escorias y las cenizas. Las primeras pueden ser reutilizadas como material árido en obra y por chatarra para empresas siderúrgicas. «Tenemos que dar pasos hacia la sostenibilidad a través de soluciones pragmáticas», dice Guinea. «Nuestros países vecinos nos llevan un adelanto de ocho o diez años en este ámbito». Lo que parece claro es que, para 2035, la Unión Europea exigirá que el 65% de los residuos sean reciclados y los vertederos supongan, como máximo, el destino final del 10%.
20May

Aeversu: “La valorización energética es la única alternativa al vertido de residuos no reciclables”

RETEMA

Hoy Aeversu (Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos), agrupación de empresas que transforman los residuos urbanos no reciclables en energía, se ha reunido con los medios para posicionar la valorización energética como la única alternativa a los vertederos de residuos no reciclables, al mismo tiempo que genera energía renovable que se emplea para viviendas e industria. La Asociación ha asegurado que trabaja para contener el grave problema que provoca en nuestra sociedad el modelo consumista de “usar y tirar”, con la consiguiente e inmensa generación de basuras y residuos no aprovechables. “Aeversu es, por lo tanto, una parte de la solución a esta grave situación medioambiental, una actividad que es siempre posterior a la reducción, la reutilización y el reciclaje”, ha explicado Rafael Guinea, presidente de la Asociación. Sus plantas tratan y convierten en energía los residuos que ya no pueden reciclarse, o que la falta de calidad de sus materiales contamina a otros que efectivamente son reciclables, eliminando el crecimiento sin freno de enormes vertederos y contribuyendo a la economía circular real. Además, supone una solución final para el aprovechamiento energético de aquellos plásticos que de otra manera podrían acabar en el medio ambiente y particularmente en el mar, con la gravísima descomposición en microplásticos. Se trata de una apuesta por la sostenibilidad bajo el cumplimiento de las exigentes directivas europeas, las normativas más estrictas existentes en cuanto a contaminación. Las normas de la Unión Europea son implementadas siguiendo las máximas garantías de seguridad y se ajustan a estrictos controles para no dañar ni al medio ambiente ni a los ciudadanos, gracias a tecnologías industriales de última generación. La valorización, sustituta de los vertederos En España el vertido de residuos en vertedero todavía alcanza cotas del 54% frente a los países europeos del norte que ya tienen menos de un 3% de vertido. La Unión Europea marcó unos objetivos de reducción y reciclado de aquí a 2030 en el Paquete de Economía Circular, entre los que figura el reciclado del 65% de los residuos domiciliarios, así como la reducción de la eliminación en vertedero, limitándola a un máximo del 10%. Aeversu ha explicado explica que “si España no toma medidas y apuesta por la valorización en lugar de por el vertido de residuos, llegar a tiempo a cumplir estos objetivos es tarea imposible, además del riesgo ambiental asociado que los vertederos implican”. Aeversu está formado por 11 plantas (Zabalgarbi, Tircantabria, Tirme, Trargisa, Remesa, Tirmadrid, Sogama, Ctrasa, Sirusa, Tersa y Ute Tem) pero este año está prevista la puesta en marcha de una nueva planta de valorización energética, la de Zubieta, en Guipúzcoa. Pese a esto, la Asociación ha puesto en relieve que el número de plantas españolas lleva siendo el mismo desde 2010, cuando en el resto de Europa la tendencia es a la inversa, cada vez se construyen más plantas, y además, posicionadas en los núcleos de ciudades, como es el caso de la recién inaugurada planta en el centro de Copenhague que alberga una pista de esquí en su superficie. La apuesta firme de los europeos por la valorización energética es debida a que las plantas no suponen ningún tipo de riesgo para los ciudadanos, y en cambio, sí tienen más beneficios y emiten menos CO2 que los vertederos tradicionales. De hecho, según refleja el estudio del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, “es preferible la valorización energética frente al vertedero también desde un punto de vista de Cambio Climático, ya que los datos revelan que los vertederos emiten 56.791 de CO2 equivalente por 1,000 toneladas de residuo y en cambio la planta (CRE) emite -3.526, es decir reduce las emisiones de GEI”. La Asociación también ha hecho hincapié en que su actividad no sustituye al reciclaje, sino que lo complementa, ayudando en su calidad. Tanto es así, que los países que más transforman los residuos en energía son también los que más reciclan. Estudios que ha presentado Aeversu y que apoyan la no incidencia en la salud de la valorización Aeversu ha presentado sendo estudios donde se pone de relieve que la valorización energética no está relacionada con contaminación e impacto en la salud. Dos estudios realizados por organismos públicos respaldan la seguridad de las plantas: • “Estudio de evaluación de la incidencia en la salud de las emisiones procedentes del parque tecnológico de Valdemingómez”, realizado por Madrid Salud, un organismo autónomo del Ayuntamiento de Madrid en colaboración con distintos organismos expertos. Concluye que no existe mayor riesgo de mortalidad a menos de 5 kilómetros del PTV. • “Estudio del análisis del riesgo de mortalidad asociado a la proximidad de la incineradora de Sant Adrià del Besós” realizado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB). Concluye que no existe asociación significativa entre la mortalidad y la proximidad a la planta incineradora.
25Abr

Bilbao es la segunda ciudad del Estado más valorada en limpieza viaria

DEIA

La OCU, que realiza este estudio de limpieza viaria desde 1995 y con una periodicidad de cuatro años, ha destacado que Bilbao es, con diferencia, la ciudad que más ha mejorado en los últimos 24 años en el grado de satisfacción de sus vecinos, al haber crecido 31 puntos en este tiempo y pasado de un "suspenso" a un "notable alto". El último estudio de la OCU, difundido este jueves, se basa en dos fuentes: una encuesta realizada a 5.260 socios de la organización -una media de cerca de 100 entrevistados en cada una de las 60 ciudades- y los cuestionarios devueltos por 44 ayuntamientos que quisieron participar en el trabajo (otros 16 consistorios no respondieron). En el caso de la CAV, la OCU ha analizado las tres capitales y el municipio de Getxo, según ha indicado en rueda de prensa el delegado de la organización en esta comunidad, Kepa Loizaga. El estudio refleja que, de las 60 ciudades incluidas, Oviedo es donde los vecinos expresan una mayor satisfacción global con la limpieza viaria, al conceder 79 puntos sobre 100, seguida de Bilbao, con 77 puntos, 4 puntos más con relación al informe de 2015, el anterior. Getxo y Donostia figuran en los puestos sexto y séptimo de la clasificación (por detrás de los dos primeros más Vigo, Logroño e Iruñea) con valoraciones idénticas de 71 puntos, mientras Gasteiz se encuentra en el puesto vigésimo primero con 59 puntos. Cierra la lista de este estudio Jaén con 31 puntos. La capital donostiarra es la que más ha subido en los últimos cuatro años, 7 puntos, en tanto que Gasteiz ha bajado un punto y Getxo se mantiene. El análisis de la OCU indica que Bilbao dedica 83 euros por habitante y año a los servicios de limpieza, una cifra superior a la media estatal, que es de 57 euros. También superan la media Getxo y Donostia, con 65 y 64 euros, respectivamente, al igual que Gasteiz, que gasta la que más, 92 euros, aunque en su caso se incluye la recogida de residuos, lo que no ocurre con las otras ciudades vascas estudiadas. El delegado de la OCU en Euskadi ha indicado que el gasto municipal en limpieza no se corresponde en ocasiones con el grado de satisfacción de los vecinos. Así, Barcelona gasta 106 euros por habitante y año, y sus vecinos confiesan una satisfacción de 51 puntos;Madrid invierte 65 euros, y su puntuación es de 39. En cuanto a Bilbao, la limpieza de calles y aceras (78 puntos) y especialmente el estado de parques y jardines (81) obtienen la puntuación más alta de las 60 ciudades analizadas. En el otro lado de la balanza, la OCU destaca que los "puntos negros" de la limpieza en la capital vizcaina son los excrementos de perros en la vía pública, el entorno de los contenedores de residuos, en los que se amontonan enseres y se acumula suciedad, así como los efectos del "botellón" en determinadas zonas y las pintadas. Las cacas de los perros son el aspecto peor valorado por los vecinos de Getxo, un problema que mencionan igualmente los residentes en Donostia, quienes también hacen hincapié en que el centro está más limpio que los barrios. En Gasteiz, los encuestados por la OCU critican la presencia de enseres en el entorno de los contenedores de residuos, la existencia de solares utilizados como escombreras y la suciedad del Casco Viejo más allá de las calles visitadas por los turistas.

Sabías que…