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19 Abr

Jose Pérez (Zabalgarbi): «Nuestro compromiso con Bizkaia es ahora más firme que nunca»

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DEIA

Zabalgarbi es una de las empresas vascas que presta un servicio esencial a la sociedad y, por tanto, que sigue en activo durante el estado de emergencia provocado por la actuación del covid-19. Si bien la seguridad ha sido siempre un aspecto fundamental para Zabalgarbi, tras el decreto de estado de alarma, la empresa ha adoptado una serie de medidas extraordinarias para afrontar la crisis del covid-19.

¿La operación en Zabalgarbi se está viendo afectada por el coronavirus?

—Esta es una planta que opera 24 horas al día, los 365 días al año. Diariamente trabajamos con unos estándares de calidad muy exigentes y eso siempre constituye una ventaja. En esta difícil coyuntura, mantenemos la operatividad y los residuos que llegan son tratados de la misma forma que habitualmente, garantizando siempre la seguridad en todo el proceso.

Ustedes no han parado la actividad pero desde el primer momento han adoptado una serie de medidas extraordinarias para garantizar la seguridad de sus trabajadores. ¿Cuáles han sido esas medidas?

—La seguridad es un aspecto fundamental para nosotros. Siempre lo es, pero ahora más que nunca. Especialmente para nuestro director general, Mikel Huizi. Días antes de decretarse el estado de alarma, la dirección de Zabalgarbi constituyó un equipo de coordinación. Seguidamente, aprobamos el procedimiento por el que se establecen más de 40 medidas de seguridad para afrontar la crisis del covid-19 en la planta. Todo ello lo hemos hecho de acuerdo con el comité de empresa, el comité de seguridad y salud y el servicio de prevención ajeno. Tenemos claro que sin la implicación que esta plantilla demuestra cada día, sería difícil adaptarse y adoptar unas medidas tan exigentes.

¿Cuál es el fin que persiguen con la puesta en vigencia de estas medidas?

—Básicamente buscamos tres objetivos. Proteger la salud de las 71 personas que trabajamos en Zabalgarbi, minimizar las probabilidades de propagación del virus y garantizar la continuidad del servicio esencial que nuestra planta presta a Bizkaia. Nuestro compromiso con este Territorio es ahora más firme que nunca.

A la hora de tratar los residuos, ¿también se ha modificado la forma de proceder?

—El habernos dotado de unas adecuadas medidas de protección para la plantilla, nos ha permitido mantener la operación sin cambios. Los residuos no reciclables que recibimos y que incluyen sanitarios, siempre son tratados de la misma forma. La incineración garantiza la destrucción de cualquier resto de covid-19.

Estamos viviendo una situación sin precedentes, ¿cómo ve la vuelta?

—Es evidente que el proceso será lento y progresivo. Soy aita de dos niños pequeños y ves que cada día se les hace más duro seguir confinados, pero ahora es lo que toca. Desde un punto de vista industrial, y siempre que se preserve la seguridad de las personas, es importante mantener la actividad económica. Es un pilar fundamental para garantizar el modelo de país que disfrutamos en Euskadi, con unas prestaciones sociales únicas en nuestro entorno.

De cara al futuro, ¿Zabalgarbi tiene en mente nuevos proyectos?

—La innovación va en el ADN de esta planta. Ya en su fase de diseño, la Comisión Europea le otorgó el máximo reconocimiento a la innovación, a través del Programa Thermie. 15 años después, seguimos avanzando. Ahora estamos trabajando en la ampliación de nuestra instalación fotovoltaica y en la puesta en marcha de una planta gasinera, con la que queremos suministrar Gas Natural Comprimido a los nuevos camiones de basura. Además, participamos en los proyectos LowCO2 y Recygas, respaldados por el programa Hazitek del Gobierno Vasco.

¿En qué consisten esos Hazitek?

—LowCO2 y Recygas son planes I+D+i que el Gobierno vasco ha calificado como estratégicos y en los que hemos invertido 1,17 millones de euros para el periodo 2019-2021. En el proyecto de LowCO2 trabajamos con otras empresas en la captura y valorización del CO2 y en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias y el tratamiento de las cenizas. En el Recygas colaboramos con Sener y FCC en la mejora de la tecnología de la valorización, a través de la gasificación de los residuos. Si ambos proyectos demuestran su viabilidad, serán el anticipo de importantes inversiones industriales en los próximos años.

¿Cómo ve el futuro del sector de la incineración?

—La situación actual nos ha hecho ver que estas plantas de valorización energética son muy importantes en la «cadena de tratamiento» de los residuos. Nos ayudan a preservar el medio ambiente y la salud de la ciudadanía, dos aspectos fundamentales en la economía circular y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si miramos a Europa, a día de hoy existen más de 500 incineradoras, con las que se ahorran anualmente 40 millones de toneladas de combustible fósil y con las que se genera electricidad para 14 millones de europeos.

Esos datos, trasladados a Bizkaia, ¿qué suponen?

—En la actualidad, Bizkaia es considerada la pequeña Alemania por su avanzada gestión de los residuos. En el caso de Zabalgarbi, desde que se puso en marcha en 2005, ha dado solución a más de 3,5 millones de toneladas de basura no reciclable, lo que supondría llenar casi siete veces el estadio San Mamés. Anualmente, producimos la electricidad equivalente al consumo del metro de Bilbao durante 7 años. Todo esto es posible gracias al compromiso institucional, la colaboración público-privada y cómo no, la implicación de toda nuestra plantilla.

20 Mar

Medidas adoptadas por Zabalgarbi ante la epidemia de COVID-19

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ZABALGARBI

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el “Estado de alarma”, establece medidas para prevenir y contener el virus COVID-19 y exige la adopción de medidas para asegurar la prestación de los servicios esenciales.

Unas medidas de prevención que atañen a la sociedad en su conjunto, pero que en el caso de las empresas que prestamos un servicio esencial, requieren de medidas extraordinarias para garantizar su operación y mantenimiento.

ZABALGARBI, como empresa estratégica que da solución a la gestión de residuos de Bizkaia, y ante la epidemia COVID-19, ha adoptado –en colaboración con el Comité de Empresa, el Comité de Seguridad y Salud y el Servicio de Prevención Ajeno– las medidas que se enumeran en el presente documento, con un triple objetivo:

• Proteger la salud de las personas que trabajamos en Zabalgarbi.
• Minimizar las probabilidades de propagación del virus.
• Garantizar la continuidad del servicio esencial que nuestra planta presta a Bizkaia.

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07 Ene

Zabalgarbi, una segunda vida para los residuos

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EL_CORREO
30-12-2019

La Comisión Europea presentó en diciembre de 2015 su Plan de Acción  para una economía circular. En él, los residuos ya no se contemplan como un desperdicio, sino como un recurso. De hecho, el Paquete de Economía Circular de la UE establece que “cuando los residuos no se puedan evitar ni reciclar, tanto en términos medioambientales como económicos,es preferible recuperar su contenido energético en lugar de eliminarlos en vertederos”.

Así pues, la valorización energética de residuos desempeña un papel clave en favor de la política climática y energética de la UE.

En esta misma línea, el Centro Internacional de Tecnología Ambiental de la ONU acaba de publicar su Informe sobre la valorización energética, dondedestaca que esta tecnología reduce hasta un 90% los residuos que se depositan en los vertederos y por consiguiente, también las emisiones de gases efecto invernadero.

Por todos estos motivos, la valorización energética del siglo XXI y su tecnología aplicada pueden ser determinantes en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU, tales como “Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos” (objetivo nº7), “Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible” (nº8), “Construir infraestructura resiliente, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación” (nº9), “Lograr que las ciudades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles” (nº11), “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” (nº12), etc.

En Europa existen actualmente 507 plantas de Waste to Energy. Entre ellas,126 en Francia (tres en el centro de París), 34 en Suecia y 96 en Alemania, que son países de referencia en la correcta gestión de residuos urbanos.

Gracias a estas plantas, en Europa anualmente se están ahorrando 40 millones de toneladas de combustible fósil y se está generando electricidad para 14 millones de europeos.

Zabalgarbi, la planta de valorización energética de Bizkaia, trata anualmente unas 225.000 toneladas de residuos no reciclables y es capaz de generar el 35% de la electricidad que se consume en los hogares del Territorio.

La planta se inauguró el 22 de junio de 2005 y desde entonces, ha convertido en energía más de 3’25 millones de toneladas de residuos que de otra forma, hubieran ido a parar al vertedero y que son equivalentes a llenar seis veces y media el estadio San Mamés.

En total, en estos 14 años de funcionamiento,Zabalgarbi ha ido en línea con lo establecido en el Paquete de Economía Circular, al haber generado más de 8 millones de megavatios-hora y produciendo anualmente tanta electricidad como la que consume el metro de Bilbao durante 7 años.

01 Dic

En el corazón de la incineradora de Bizkaia

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EL_CORREO

La planta genera la electricidad equiparable al 35% de la energía doméstica que se consume en el territorio, a la vez que elimina un tercio de los residuos urbanos

Zabalgarbi, la incineradora de Bilbao, es una de las diez que funcionan en España, una lista a la que pronto se sumará la de Zubieta, en Gipuzkoa. Son pocas, porque vivimos en uno de los países que más basura tira al vertedero de Europa: más de la mitad de lo que se genera, todo un reto porque Bruselas va camino de prohibir estos almacenes de desechos al aire libre. Los considera una aberración medioambiental por la polución atmosférica, de la tierra y de las aguas a través de los lixiviados (los fluidos que genera la propia basura). Por eso, más de medio millar de instalaciones como Zabalgarbi jalonan el continente. Solo en Alemania hay cien.

La planta incineró 230.813 de las 646.574 toneladas que produjeron los vizcaínos el año pasado. Es decir, eliminó más de un tercio de los desechos. Uno de cada tres kilos. El gigantesco foso que alimenta el horno de la incineradora recibe una media de 720 toneladas de basura al día, que transportan hasta el monte Artigas unos 70 camiones cada jornada -sobre todo, desde el anochecer hasta la madrugada-. ¿Qué es lo que termina en Zabalgarbi? Pues las bolsas de basura que tiramos al contenedor de resto. Todo aquello que no separamos en casa. Parte de estas bolsas van directas al horno, y otra parte a la planta de tratamiento mecánico biológico de Artigas, que solo tiene capacidad para tratar 180.000 toneladas de basura mezclada al año, donde separan lo que pueden. También acaba en el foso lo que rechazan las plantas de reciclaje que jalonan el territorio, lo que no sirve para ser reutilizado.

La incineradora es la que más trabaja de Europa -8.000 horas al año-, aunque cada ejercicio realiza una parada técnica de mantenimiento que dura entre tres y cinco semanas, para la que contrata a 625 operarios y en la que se invierten cuatro millones. Solo durante este periodo se vierten residuos sin tratar a los vertederos en Bizkaia.

El aire en el foso es pestilente, pero es como una cámara acorazada para que el hedor no escape. Este mismo aire se desvía al horno para facilitar la combustión. Los ‘pulpos’ mezclan los residuos y después los alzan y depositan en el fuego, d

onde arderán al menos a 850 grados centígrados. Todo el proceso, del que se extrae la energía que después se libera en la red, es supervisado en la sala de control, el ‘cerebro’ de Zabalgarbi. El 20% de los gases generados durante la quema regresan a la planta. Mientras, una cuarta parte de toda la basura que llega se convierte en chatarras- que se venden a empresas siderúrgicas- y escorias, que se utilizan para el sellado de vertederos, aunque en el futuro podrán aprovecharse en el asfaltado de carreteras. El 3% del residuo se convierte en cenizas volantes, que son tratadas por una empresa autorizada. Y de quemar la biomasa surge la energía. La planta, de la que la Diputación es accionista, cobra a Garbiker -la empresa pública foral que gestiona los residuos-, 70 euros por tonelada que trata.

Potencia para 7 años de metro

El año pasado, la planta generó 650 gigavatios-hora de electricidad, equiparable al 30%-35% del consumo doméstico en Bizkaia. Dos profesionales vigilan constantemente el mercado para ponerla en circulación con las condiciones más ventajosas posibles. Desde que se inaugurara en 2005, la planta «ha producido energía equivalente a siete años de funcionamiento de Metro Bilbao», explica José Pérez, responsable de comunicación, que insiste en la importancia de la infraestructura a la hora de gestionar los residuos. Desde que abrió, «ha evitado el vertido de 3,3 millones de toneladas de desperdicios». Una cantidad que no cabría en seis estadios como el de San Mamés. «Primero está el reciclaje y luego nosotros, que cumplimos la misma función que un vertedero, la de eliminar». Las incineradoras, asegura, son la única solución a un problema que crece en todo el mundo, qué hacer con toda la basura.

Inversión
Su puesta en marcha requirió de 156 millones. La Diputación posee el 20% de las acciones, el EVE el 10% y otro 5% la Mancomunidad de la Margen Izquierda y de la Zona Minera. El resto, Sener, FCC y la BBK.

Empleados.
70 operarios, que se organizan por turnos. Para mantenimiento se contrata a más de 600 trabajadores. Mil personas realizan visitas técnicas a la planta al año.