Category: Zabalgarbi Noticias

27 Jul

La necesaria revolución circular de la energía de los residuos

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EL ECONOMISTA

Rafael Guinea

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alertó recientemente de la posibilidad de que este invierno tengamos que enfrentarnos a una escasez de gas y petróleo, debido a que Putin está utilizando la energía como un elemento de presión en la guerra que mantiene contra Ucrania. Esta situación pone de manifiesto la debilidad estratégica del abastecimiento de energía a Europa y la necesidad de que la seguridad de suministro y la utilización de las energías autóctonas recuperen un mayor protagonismo en el marco de la política energética.

Durante los últimos años, la UE y los 27 países que la integran, entre los que se encuentra España, han hecho una apuesta decidida por el uso de las energías renovables para reducir su dependencia de los combustibles fósiles, potenciando al mismo tiempo el uso del gas natural como energía de respaldo. Sin embargo, como estamos viendo actualmente, nuestro país y el resto de la UE continúan teniendo una dependencia excesiva de las importaciones de combustibles fósiles, por lo que se debería continuar avanzando en reforzar el uso de energías autóctonas durante la próxima década. Porque, tal como afirmó la ministra Ribera en la presentación del PERTE de Economía Circular, “una economía eficiente en el uso de recursos fortalece nuestra autonomía estratégica y reduce la vulnerabilidad ante las crisis globales”.

Por ello, desde Aeversu creemos que durante esta próxima década se debería hacer un mayor esfuerzo para aprovechar plenamente todo el potencial que existe en la valorización energética de los residuos. Actualmente, nos encontramos en la posición de cola en cuanto al tratamiento de residuos, lo cual reduce nuestra competitividad y nos obliga a importar mayores cantidades de energía, en lugar de reutilizar los recursos ya existentes. Somos el país de la UE que más residuos destina a enterramiento en vertedero, cada año más de 11,8 millones de toneladas, a pesar de que esta opción implica enterrar millones de kWh de energía barata, autóctona, fiable y neutra, y es también la peor alternativa desde un punto de vista ambiental y de lucha contra el cambio climático. Suponiendo que todos esos residuos que van ahora a los vertederos se valorizaran energéticamente en nuestro país (desarrollando las nuevas instalaciones necesarias) el potencial de energía producido sería el equivalente a las necesidades de 2,25 millones de hogares o al consumo de 5,5 millones de personas. La valorización energética de los residuos que hoy enterramos no solucionará por sí sola la crisis energética a la que nos enfrentamos, pero es una palanca más para alcanzar los objetivos de lucha contra el cambio climático marcados para 2035 y también para reforzar nuestra seguridad energética. Una palanca autóctona, limpia, gestionable, que supone desarrollar la economía circular también en la energía.

14 Jul

La Diputación Foral presenta el texto del nuevo plan de gestión de residuos ante en el Consejo para la Sostenibilidad de Bizkaia

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DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Tras la presentación en este órgano consultivo, está previsto que el documento inicie en septiembre su tramitación en las Juntas Generales para su aprobación como Norma Foral. El documento marca las directrices para la gestión de los residuos en el territorio durante la presente década y se marca como objetivos principales la reducción de la generación de residuos en un 15% y la recuperación de 4,9 de cada 5 kilos de los generados para 2030.

La Diputación Foral de Bizkaia ha presentado hoy ante el Consejo para la Sostenibilidad de Bizkaia el texto del nuevo Plan Integral de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local de Bizkaia 2030 (PIPGRB 2030), documento que sienta las bases de la gestión de los residuos en este territorio en la presente década. Tras la presentación ante este órgano consultivo conformado por representantes de todos los grupos políticos con representación en las Juntas Generales de Bizkaia, se cerrarán los últimos detalles para iniciar su tramitación en esta Cámara legislativa para su aprobación como Norma Foral.

El documento que sienta las bases de la gestión de los residuos en nuestro territorio en la presente década, marca como objetivos prioritarios la reducción de la generación de residuos en un 15% y la recuperación de 4,9 de cada 5 kilos de residuos generados (de ellos, 4 kilos se reintroducirán en la cadena productiva y otros 0,9 kilos se aprovecharán para la generación de energía renovable). Con el desarrollo de este plan, Bizkaia conseguirá en 2030 valorizar materialmente el 79,83% de sus residuos (reutilizar y/o reciclar el 74,19% y compostar un 5,64%), valorizar energéticamente un 17,68% y destinar a eliminación definitiva una vez ya tratados esos residuos, un 2,49%.

Otros objetivos del plan son:

  • La reducción de un 20% con respecto al año 2019 en la generación de residuos de envases ligeros.
  • Mejorar la tasa de preparación para la reutilización en un 20%.
  • Asegurar la cobertura del 100% de la recogida selectiva de los residuos peligrosos del hogar, de textiles, de aceites de cocina, de voluminosos y RAEE y recogida separada de biorresiduos en los municipios.
  • Reducir el porcentaje de los residuos valorizados energéticamente a menos de un 20% y establecer la tasa de vertido de residuos municipales (tratados y sin tratar) en un 2,49%.
  • Integrar la información y las ideas innovadoras de la ciudadanía y los agentes económicos en un entorno digitalizado y colaborativo, que permita la generación de herramientas y palancas para la mejora continua del sistema de gestión de residuos.
  • Disponer de un sistema integrado de la gestión de los residuos en todo el territorio y asegurar su sostenibilidad económica y medioambiental en colaboración con los ayuntamientos y mancomunidades.

Con participación de los ayuntamientos

Dentro del proceso de elaboración de este plan, la Diputación Foral de Bizkaia abrió un proceso de participación dirigido a todos los ayuntamientos y mancomunidades del territorio el pasado mes de febrero, que ha servido para recoger sus impresiones y las aportaciones que han presentado estas entidades locales al documento que se ha presentado hoy ante el Consejo para la Sostenibilidad de Bizkaia, conformado por representantes de todos los grupos políticos con representación en las Juntas Generales de Bizkaia.

Ocho de cada diez municipios (97) tomaron parte en el proceso participativo y valoraron con un 3,5 sobre 4 el interés de los objetivos y programas recogidos en el documento inicial. Además, realizaron 492 propuestas agrupadas en 169 aportaciones distintas que se han incorporado al texto.

Además de la alta valoración que han recibido los programas propuestos por la Institución foral dentro de este documento, cabe destacar que todos ellos han sido considerados como pertinentes. Los mejor valorados han sido los relacionados con la recogida selectiva, con la puesta en valor de la reutilización y con la coordinación interinstitucional.

En cuanto a las aportaciones, los programas en los que se ha recibido mayor número han sido los siguientes:

  • Gestión de prevención de residuos, que incluye el conjunto de medidas para lograr reducir la cantidad de residuos y los impactos negativos que tienen los residuos que se generan. Este programa ha recibido 27 aportaciones.
  • Recogida selectiva, que tiene como objetivo el impulso y promoción de las soluciones más innovadoras y eficaces en esta materia. Las aportaciones recibidas en este ámbito han sido 26.
  • Puesta en valor de la reutilización. Este programa va encaminado al desarrollo de actuaciones para incrementar el volumen de producto doméstico reutilizado y mejorar las instalaciones para su tratamiento y ha recibido 22 aportaciones.
10 Jul

España podría ahorrar 1.500 millones de euros al año si transformase la basura en energía

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THE OBJECTIVE

España es uno de los países de Europa que menos residuos urbanos utiliza para su valorización energética, según los últimos datos de Eurostat sobre la gestión municipal de residuos de los distintos países del continente.

En concreto, España cuenta con 11 plantas de valorización energética de residuos urbanos y transforma en energía menos de tres millones de toneladas de basura no reciclable. Unas cifras muy inferiores a las de otros países como Francia, que tiene 124 plantas que se encargan de 14,5 millones de toneladas de residuos, o de Alemania, con 100 plantas y 27,5 millones de toneladas.

«La valorización energética es intentar darle una última vida a esos residuos que no se pueden reciclar y en vez de llevarlos a un vertedero y convertirlos en un problema ambiental para los próximos 40 años, a través de una combustión y un tratamiento posterior, sacar la energía que den esos residuos y aprovecharla», explica Rafael Guinea, presidente de la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu) en una entrevista con THE OBJECTIVE. «Es una electricidad local, fiable y estable y en gran parte renovable», añade.

Guinea defiende que con la valorización energética «estás atacando un problema ambiental y aprovechando una energía que te permite usarla de manera normal en hogares e industrias como energía limpia».

Un ahorro para España

El primer ahorro que supondría la valorización energética para España es que supone un gasto cero en combustible, puesto que este vendría de los residuos que de otra forma acabarían en el vertedero, explica Guinea.

El ahorro depende del precio del combustible, pero según los cálculos de Aeversu con los precios recientes, en la actualidad sería de entre 1.500 y 1.800 millones de euros al año. «Es un ahorro directo para las cuentas del estado español y un gasto que no tendrías que repercutir a los ciudadanos», apunta Guinea.

El presidente de Aversu señala que «a día de hoy estamos dejando de importar 1.650 gigavatios/hora al año de energía eléctrica», pero «el asunto es que solo para cumplir lo establecido por la Unión Europea deberíamos tener el doble de instalaciones, con lo cual ya no es solo lo que estés ahorrando ahora, sino la oportunidad que tienes de ahorrarte en el futuro».

En cifras, «estamos hablando de entre un 5% y un 10% de la energía necesaria en España, que si la metes en el precio marginal, hace que ese precio baje», afirma Guinea.

También señala el impacto que tendría en las emisiones de CO2: «Los ciudadanos ahora con todo el lío que tenemos con los precios de la energía no lo estamos viendo con perspectiva, pero también los vertederos son los mayores productores de CO2 del sector de residuos, estamos hablando de que más o menos el 15% de las emisiones vienen de los residuos y en su gran mayoría de los vertederos, que emiten metano y es peor para el cambio climático que el CO2».

La valorización energética de residuos urbanos no bastaría para «solucionar el problema eléctrico, estamos hablando de porcentajes muy pequeños respecto a otras tecnologías», reconoce Guinea, pero insiste en que es una «energía estable y gestionable» y, por tanto, considera que es «una oportunidad que no estamos aprovechando y estamos pagando».

«Son ideas que no son novedosas, que están probadas, que se llevan haciendo desde hace 30 y 40 años en el resto de Europa y que en España por desgracia no es evidente y creo que es urgente tomar decisiones pragmáticas y claras en este sentido», lamenta.

A la cola de Europa

España envía a los vertederos un 54% de sus residuos, una cifra muy elevada con la media europea, que se sitúa en un 24%, según los datos recopilados por la Confederación de Plantas de Valorización Energética Europeas (Cewep, por sus siglas en inglés) a partir de las cifras reportadas por cada país de la Unión Europea, además de Noruega, Suiza y Reino Unido.

El porcentaje de residuos que se utilizan para convertirlos en energía es de un 11%, también muy por debajo de la media europea, que se sitúa en el 25%. Y en cuanto al reciclaje y el compostaje, se hace solo con un 35% de los residuos, un 15% por debajo de los objetivos establecidos por la Unión Europea para el año 2020.

En otros países de Europa, la valorización energética está mucho más establecida. En Francia, por ejemplo, alrededor del 50% de la red de calefacción urbana de París se abastece de las tres plantas de conversión de energía de la ciudad, que abastecen también a hospitales y museos. En Alemania, los residuos municipales tratados en la instalación de Wuppertal se utilizan para generar hidrógeno para alimentar los autobuses de transporte público.

España está muy lejos también de poder cumplir los objetivos marcados para 2030-2035, que establecen que no se puede mandar más de un 10% de los residuos al vertedero. Algo que, por otra parte, actualmente solo cumplen ocho países de la Unión Europea, mientras que diez países, incluido España, aún mandan más del 50% de su basura a vertederos.

«Yo creo que en Europa nos miran y se preguntan por qué en España no se hace esto y se meten los residuos en un agujero, se incumple la normativa», reflexiona el presidente de Aversu.

 

Gráfico residuos Europa
Gráfico: Cewep

Consenso político

Según Guinea, «hay muy poco conocimiento en el mundo político en general de qué es» la valorización energética, así como «un mito urbano de que esto es incineración a la vieja usanza y contamina mucho, cuando Europa en los criterios que toma para poner una energía como contaminante o no contaminante ha diagnosticado que no lo es».

Esto, sumado a la falta de consenso político para proyectos como estos, a largo plazo, que «se amortizan en unos 20 años», son los motivos por los que no se expande esta manera de gestionar los residuos en España, según el presidente de Aeversu.

«Yo creo que falta una reflexión nacional, sacarlo del debate partidista común, porque los mismos partidos que en una comunidad autónoma la intentan promover, en otra la atacan, porque es un sitio donde es fácil hacer oposición sin tener fundamento», denuncia.

«Es verdad que para poderlo desarrollar se necesita consenso y llegar a acuerdos de los partidos, porque son proyectos de más de una legislatura, hay que tener una visión de que queremos hacer las cosas bien», dice Guinea, y añade que «en el momento actual no parece lo más común, el consenso y esa visión común, pero sí que creemos que la oportunidad sale de la evidencia que hay ahora de la necesidad de ser más avanzados en el punto de vista ecológico y por otro lado por la crisis energética en la que estamos metidos».

07 Jun

Convertir en energía lo que no se puede reciclar, una alternativa real

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ABC

Si mañana se enviaran los residuos que actualmente se depositan en vertederos controlados en España a plantas de valorización energética, se conseguiría producir el equivalente al consumo de 5,5 millones de personas. Son datos de la empresa Urbaser, que asegura asegura que esta alternativa real para el tratamiento de ciertos desechos supone un importante ahorro económico nada desdeñable.

Este tratamiento de la basura se lleva a cabo en diveros países europeos, donde cada año se producen unos 40.000 GWh de electricidad de esta fuente, lo que beneficia a unos 18 millones de ciudadanos. En España, esta alternativa no se practica, según Urbaser. «Esta decisión depende principalmente de las administraciones públicas, responsables del tratamiento de residuos», explican fuentes de la compañía.

Esta práctica está ampliamente extendida en el norte de Europa, donde las necesidades de energía en forma de calor son elevadas y la valorización energética está ampliamente implantada.

Así, en países como Suecia, Dinamarca o Países Bajos, prosiguen desde la citada empresa, «no se deposita en vertedero prácticamente ninguna tonelada de residuo doméstico que haya podido ser valorizada energéticamente para producir electricidad o calor para calefacción».

Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía de España (IDAE), la cantidad de residuos incinerados es muy dispar entre los distintos países europeos. Mientras que algunos de ellos apuestan por la incineración a gran escala y la promueven con sus políticas de gestión y tratamiento de residuos (el mejor ejemplo estaría en pasíes como Alemania, Suecia, Suiza u Holanda), otros utilizan mayoritariamente los vertederos como destino de los rechazos, como es el caso de Finlandia o Gran Bretaña.

En cuanto a España, el aprovechamiento energético de los residuos es una práctica mucho menos implantada que en el resto de Europa. Según sus cálculos, sólo un 10% de los residuos urbanos son aprovechados.

En Grecia o Irlanda, en el otro extremo, no incineran residuos sobrantes. Por último, en términos generales, el vertido en depósitos controlados sigue siendo la opción predominante para la gestión de los residuos en el Viejo Continente.

En qué consiste la valorización

Tanto a nivel doméstico como empresarial, los residuos generados son separados en función de los materiales implicados: envases, vidrios, papel, comida… Cada una de estas basuras debe ir a su correspondiente planta de tratamiento para, en la medida de lo posible, recuperarlo y/o reciclarlo.

Sin embargo, en estas plantas de reciclaje hay una parte del residuo que no puede recuperarse en forma de materiales. Es lo que se conoce como rechazo. ¿Qué se hace con él?

La opción tradicional es depositarlo en un vertedero controlado, pero lo cierto es que, a través de la valorización energética, puede ser aprovechado para generar energía eléctrica o calor, empleándose como combustible en un proceso de tratamiento térmico.

Esta técnica consiste en someter a estos residuos a un tratamiento que acaba generando energía, ya sea en forma de electricidad, vapor o agua caliente. Esta puede ser usada tanto para uso doméstico como industrial.

«Mediante este proceso, se puede obtener energía de una amplia variedad de residuos», explican fuentes de Urbaser, quienes añaden que, en su caso concreto, la obtiene fundamentalmente de «la fracción no aprovechable que sale como rechazo de las plantas de reciclaje de residuos», aunque también se valoriza y obtiene energía de lodos de depuradora de aguas residuales.

Una alternativa por explotar

Urbaser asegura que uno de sus objetivos es conseguir impulsar esta valorización energética. Para ello, asegura haber incorporado la tecnología limpia necesaria en varias de sus plantas de tratamiento, como en las ciudades de Mallorca, Madrid, Cantabria, Guipúzcoa, París o Marsella. Todas ellas cuentan con sistemas que les permiten transformar el residuo urbano no reciclable en energía.

Los principales beneficios de esta técnica son, por un lado, que genera energía en forma de electricidad (que se entrega a la red eléctrica) o de calor (lo que permite que sea utilizada como calefacción, por ejemplo, en los domicilios). Pero, además, «disminuye el volumen de residuos en vertederos controlados y, finalmente, se consigue reducir la dependencia hacia otras fuentes de energía como son el gas o el petróleo», defienden fuentes de Urbaser.

La compañía defiende que, bien hecha, esta valorización energética no supone un mayor riesgo de impacto medioambiental. «Disminuye el volumen de residuos en vertederos controlados y, finalmente, se consigue reducir la dependencia hacia otras fuentes de energía como son el gas o el petróleo», concluyen.

05 Jun

Amaia Antxustegi: «Hay que reducir la basura y una idea es que pague más quien más genere»

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DEIA

Inmersa en la elaboración del tercer plan de residuos de Bizkaia, Amaia Antxustegi incide en la necesidad de reducir la basura generada en Bizkaia. No en vano, esa futura hoja de ruta incidirá por primera vez de manera directa no solo en la gestión de los residuos, sino también en su prevención. Otro de sus caballos de batalla es ayudar al primer sector a levantar cabeza tras la crisis, primero del covid y ahora derivada por la invasión de Ucrania, con un plan de choque que alcanzará los 1,5 millones de euros. «Esperamos tener ese plan para este mes», avanza la diputada de Sostenibilidad y Medio Natural.

Reciclaje, separación por fracción, reutilización… ¿Cuál es el principal reto que tiene por delante Bizkaia en materia de residuos?

—Tenemos que generar menos residuos; de hecho, en este tercer plan que estamos elaborando añadimos la prevención junto a la gestión, que antes iban en dos planes diferentes. Hay que tener, en nuestro día a día, pequeños gestos para proteger el medio ambiente porque lo que hacemos tiene impacto sobre él. En el plan se plantea que el 79% de los residuos tengan una valorización material, un 17,68% energética y un 2,49% termine en vertedero. No solo los que nos marcamos nosotros, sino también los que nos llegan desde Europa: reducir un 15% la generación de residuos respecto a 2010, o un 20% los envases ligeros.

¿Estamos en una buena situación?

—Según la última revisión de la prórroga del segundo plan, se están cumpliendo los objetivos y estamos alcanzando lo que está sobre el papel en la realidad. La satisfacción es muy alta. Y desde fuera, Bizkaia se toma como un referente en gestión de residuos. Hemos tenido visitas de Asturias y de diferentes países europeos para visitar las instalaciones y conocer cómo gestionamos la basura.

¿Qué nuevas estrategias se van a establecer en ese plan?

—El residuo inteligente, el tener el máximo de información, es fundamental para acertar en los objetivos de forma eficaz. Una idea puede ser implantar nuevos sistemas en la recogida, como puede ser el pago por generación u otros sistemas que nos puedan nutrir de datos, y explotarlos para trasladarlo a una medida.

¿Faltan nuevas infraestructuras?

—Se ha establecido una prognosis de cuál va a ser la generación de residuos en los próximos años y puede haber déficit en la capacidad de recibir basura. Por ejemplo, en orgánico; hemos implantado ya tres mini plantas de compost en Igorre, Getxo y Berriatua para complementar la central de Bizkaiko Konpostegia. Lo importante es maximizar la valorización material. Las inversiones que haya que realizar irán destinadas a que Bizkaia sea más sostenible y pueda gestionar esos residuos.

¿La capacidad de Zabalgarbi es suficiente para los próximos años?

—Estamos ahora preparando un plan estratégico precisamente para ver hacia dónde tiene que ir, cuál va a ser su futuro. De momento no hay nada decidido, barajamos diferentes opciones con los socios. Para nosotros es una infraestructura muy importante y ahí vamos a estar para que Zabalgarbi tenga ese futuro.

En los últimos años se han cerrado varios vertederos. ¿Los que quedan son suficientes?

—En la medida en que vayamos viendo cuáles son las necesidades futuras iremos adoptando diferentes decisiones, pero de momento tienen bastantes años de vida útil.

Bilbao ha implantado incentivos para el reciclaje de envases. ¿Se plantean algo así?

—El sistema de pago por generación te da esa opción; pagar la tasa correspondiente en función del residuo que generas. Es una de las medidas que se pueden implantar, pero lo tenemos que hacer con los ayuntamientos. Se pueden hacer campañas de reciclaje, de objetos de segunda mano… Hay diferentes medidas.

Ha citado a los ayuntamientos. ¿Cómo ha ido el proceso de participación con los entes municipales para elaborar ese nuevo plan?

—Tienen mucho que decir; no solo porque tienen competencia en esta materia, sino porque son los que conocen la realidad de cada municipio y sus aportaciones son esenciales. Hemos tenido 11 encuentros en los que han participado 8 de cada 10 ayuntamientos y mancomunidades, y hemos recibido más de 400 aportaciones.

¿Qué piden?

—Sobre todo, incidir en el reciclaje y en la prevención, y mejorar la recogida selectiva en origen. Y la coordinación institucional; a la hora de lanzar diferentes medidas es importantísimo saber qué está haciendo cada uno y cómo lo podemos hacer de manera conjunta. Porque cada municipio tiene su realidad y una medida puede que funcione en uno, pero no en otro. Hay que estar coordinados.

¿Sigue arrastrando el primer sector el impacto de la crisis del covid?

—Ya venía tocado antes de la pandemia de covid y la invasión de Ucrania ha agravado todavía más la situación por el incremento del precio de la energía, la falta de abastecimiento de piensos… Tenemos un firme compromiso con ellos: lanzamos una línea de ayudas bajo el paraguas del covid de 1,1 millones de euros, de los que se van a beneficiar unas 440 explotaciones.

El diputado general, Unai Rementeria, avanzó en abril un plan de choque de 1,5 millones de euros.

—Nos hemos reunido con los diferentes subsectores, pero también con los sindicatos, con Enba, con Lorra… Esperamos tener ese plan para este mes de junio y poder perfilar las diferentes ayudas, que pueden ser directas, como han sido hasta ahora, pero también hay que tener en cuenta que el primer sector, como otros, está en una época de transformación. También veremos qué nos plantean en ese sentido y cómo lo podemos abordar.

¿Hay subsectores más afectados?

—Sí. Sobre todo el de vacuno de carne y leche, y el ovino-caprino, pero también el de las aves de carne, los productores de manzana para sidra, los de sidra… El abanico ha sido muy amplio. El primer sector que tenemos en Bizkaia es familiar y les es difícil competir ante otros que están más globalizados. De ahí la importancia de consumir kilómetro cero y poner en valor el trabajo que hacen.

Han establecido una moratoria en la plantación del eucalipto. ¿Tan crítica era la situación?

—La aparición de la banda marrón provocó que muchos propietarios talaran sus árboles, se hiciera el aprovechamiento y algunos optaran por el eucalipto. No se ha incrementado demasiado la superficie, pero sí veíamos que teníamos que ponerle freno para que no fuera a más. Esta moratoria lo que nos va a permitir es trabajar en la actualización de la norma foral de montes, que es del 94, para adaptarla a las circunstancias y situaciones de los últimos años.

¿Cuál será la superficie máxima?

—El objetivo es que no vaya a más; las 23.000 hectáreas que teníamos antes de la moratoria serían el límite.

Y después de esa moratoria, ¿qué?

—Tenemos que responder a las diferentes necesidades, logrando un equilibrio entre lo económico y la producción; el ocio, que podamos disfrutar de nuestros monte, y la protección del medio ambiente. Para tramitar la moratoria estuvimos con los diferentes agentes –forestalistas, ecologistas…– y contaremos con ellos también para la futura Norma Foral de Montes. Escucharemos y responderemos a lo que podamos.

¿Han valorado las repercusiones económicas para el sector?

—Llevamos ya muchos años con el plan de ayudas al sector forestal, casi cinco millones de euros. El año pasado y este hemos respondido a todas las solicitudes que cumplían los requisitos. Tenemos ese compromiso.

¿Tienen previstas nuevas compras de monte?

—Sí. Hemos adquirido ya unas 350 hectáreas y este año vamos a comprar otras tantas. Se han destinado más de 4 millones de euros, también para la repoblación de esas parcelas.

¿Cómo está la banda marrón?

—De momento parece que controlada, aunque seguimos trabajando para hacerle frente. Vamos a repetir el tratamiento con bioestimulantes del año pasado en 4.000 hectáreas de Arratia porque ha funcionado. Además, estamos viendo cuáles pueden ser las especies no alternativas, sino complementarias al pino radiata. Hay que hacerlo de la mano de la industria porque tiene que haber una transformación hacia esa nueva especie.

10 May

Valorización energética de residuos y descarbonización en la UE

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RETEMA

La certificación de la eliminación de carbono por parte de la Comisión Europea es un primer paso positivo en la implementación exitosa de tecnologías de captura, almacenamiento y utilización de carbono (CCUS) en Europa. Las especificidades de todos los sectores, incluida la conversión de residuos en energía , deben tenerse en cuenta para garantizar el logro de los objetivos de neutralidad de carbono para 2050.

Para Waste-to-Energy, la integración de CCUS es un paso adicional hacia la descarbonización . De hecho, capturar y almacenar permanentemente CO2 biogénico puede “permitir que los desechos sean una fuente de energía de emisiones netas nulas o incluso negativas”, como reconoce el último informe del IPCC (2022).

Si bien los proyectos en el sector, en Oslo y Copenhague, por nombrar algunos, se han desarrollado a un ritmo acelerado en los últimos años, lo que demuestra que la tecnología está madura, aún falta una regulación integral a nivel de la UE para la implementación exitosa de CCUS en plantas Waste-to-Energy.

Para permitir que el sector Waste-to-Energy contribuya plenamente a los esfuerzos de descarbonización de la UE, ESWET exige la certificación de eliminación de carbono para:

  • Establecer un marco legislativo claro y sin contradicciones con otros instrumentos de descarbonización
  • Facilitar el acceso a la financiación de la UE para instalaciones Waste-to-Energy para integrar la captura de carbono, especialmente para plantas a gran escala.
  • Proporcionar un caso comercial e incentivo financiero para la eliminación de CO2 fósil y biogénico

Un esquema de certificación sólido también permitirá el desarrollo de la cadena de valor completa, incluido el transporte, el almacenamiento y la utilización del carbono. De hecho, dado que se necesita más apoyo financiero para garantizar el despliegue a gran escala de la infraestructura en Europa y garantizar la eficacia de la eliminación de carbono, una regulación clara proporcionará visibilidad a los inversores y facilitará nuevos proyectos .

Las plantas de conversión de residuos en energía ya actúan como sumideros de carbono proporcionando calor y electricidad, desviando los residuos de los vertederos y recuperando metales y minerales de las cenizas de fondo de la incineración.

Además, debido a la composición heterogénea de los residuos no reciclables tratados, cerca del 50% de las emisiones emitidas por las plantas son de origen biogénico, es decir, de biomasa. La integración de CCUS permitirá que estas plantas se conviertan en emisores de carbono negativo.

25 Abr

Enterramos energía barata y compramos energía muy cara

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CINCO DÍAS

Nos encontramos en un momento de gran emergencia. Es necesario dejar atrás la época en que las opiniones y prejuicios retrasaban las decisiones basadas en datos y ciencia, especialmente en todo lo relativo a energía, recursos y medio ambiente.

En el este de Europa, Alemania o países nórdicos, se está debatiendo acerca de la ética de seguir comprando gas a Rusia financiando su guerra, u optar por cortar el suministro y provocar una enorme crisis en la propia industria. Y sí, hablo fundamentalmente de la industria, ya que, en la mayoría de las ciudades de esta zona de Europa, el suministro de calefacción a los ciudadanos se realiza a través de redes de distrito, que son tuberías que distribuyen el calor a los radiadores de los hogares (de la misma manera que los cables distribuyen la electricidad). Este calor, desde hace muchos años y en su mayoría, proviene de una fuente autóctona, fiable y neutra en carbono que es la valorización energética de los residuos urbanos que no se pueden reciclar, es decir, transforman su basura en electricidad, vapor o agua caliente para uso domestico o industrial.

La energía generada en Europa a través del tratamiento de los residuos no reciclables representa unos 40.000 gwh de electricidad que aprovechan 18 millones de ciudadanos, y que al precio actual de la energía supone un ahorro de unos 13.000 millones de euros. Además, 15 millones de habitantes reciben calor en sus hogares gracias a los 90.000 gwh generados con el tratamiento de estos residuos, sin tener que depender del precio del gas o el barril de petróleo. En este momento viene a colación citar las palabras de Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en la presentación del Perte de economía circular. Durante la misma, afirmó que “una economía eficiente en el uso de recursos fortalece nuestra autonomía estratégica y reduce la vulnerabilidad ante las crisis globales”.

Dicho esto, en España nos encontramos en la posición de cola en cuanto al tratamiento de residuos. No hemos cumplido el objetivo de reciclaje del 50% en 2020, lo cual nos merma en competitividad y nos obliga a comprar fuera materias primas, en lugar de reutilizar los recursos ya existentes. Somos de lejos el país de la UE que más residuos destina a enterramiento en vertedero, cada año más de 11,8 millones de toneladas. El vertido, además de ser la peor opción de gestión de residuos desde un punto de vista ambiental por la contaminación de suelo, o climático por la emisión de metano y siloxanos de los vertederos, implica enterrar millones de kwh de energía barata, autóctona, fiable y neutra y, a cambio, comprar energía a precios muy elevados, externa y fósil.

En Europa se sorprenden del reducido número de plantas de valorización energética que hay en España y del gran desconocimiento de esta alternativa tanto a nivel social como político. Se llevan a los vertederos un 53,4% de los residuos, sin plantear ninguna alternativa o solución al respecto. Nos encontramos ante una realidad muy alejada de los países más avanzados de la UE en materia medioambiental.

¿En qué podría ayudar la valorización energética? Suponiendo que todos esos residuos que van ahora a los vertederos en nuestro país se enviaran a estas instalaciones (11 en total), el potencial de energía producido sería el equivalente a las necesidades de 2,25 millones de hogares o al consumo de 5,5 millones de personas.

La valorización energética de los residuos que enterramos no va a solucionar por sí sola la crisis energética española, pero es una palanca más a activar. Su valor añadido nos permitiría sustituir 7.800 gwh de electricidad producidos por otras fuentes de energía cada año y, por tanto, supondría un ahorro de 1.560 millones de euros directos de coste a las familias y empresas españolas, considerando el precio medio de la energía en el mercado mayorista durante el pasado mes de febrero. A su vez, nos permitiría reducir nuestra huellas ambiental y ecológica. La situación general obliga a terminar los debates no productivos, a tomar las mejores decisiones posibles, y a tomarlas ya.

Rafael Guinea es Presidente de Aeversu (Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos).

21 Abr

Roma construirá una incineradora de basura para atajar el problema de residuos

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LA VANGUARDIA

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, ha anunciado su intención de construir antes del 2025 una planta de incineración de basura con la que se generará energía, como solución al problema de los residuos que la capital arrastra desde hace años.

«Será un punto de inflexión histórico para la ciudad y también para el país», celebró hoy el regidor en una entrevista al diario «Il Sole 24 Ore».

El termovalorizador, que generará energía mediante la quema de la basura capitalina, será construido por la empresa pública ACEA antes del Jubileo de 2025 y costará en torno a 150 millones de euros (162,7 millones de dólares).

Roma arrastra graves deficiencias en su servicio de recogida de basuras desde hace años, y el problema está volviendo a ser muy perceptible con el regreso de los turistas tras la pandemia.

Esto se debe a las escasas plantas de tratamiento de basura que posee la capital, que cada día produce 4.600 toneladas de deshechos, más de la mitad sin reciclar, según datos del 2016.

El problema es doble: en primer lugar esta basura es tratada únicamente en tres plantas de separación de residuos y que no son suficientes y, por otro lado, Roma carece de vertederos idóneos o de plantas que puedan acabar el ciclo de los deshechos no reciclables.

Esto hace que el sistema se atasque con asiduidad, dejando las papeles y los contenedores de las calles sin vaciar, y obliga a la capital a depender de los vertederos de otras ciudades italianas o incluso extranjeras, a las que envía camiones de basura.

Por esa razón, el alcalde Gualtieri ha apostado por construir una incineradora de basura con la que se generará energía, un sistema criticado por organizaciones como Greenpeace.

«Actualmente Roma depende completamente de plantas contaminantes, caras y precarias por toda Italia y Europa. Con las instalaciones previstas, a partir del termovalorizador (incineradora), reduciremos en un 90 % nuestras necesidades de vertederos», apuntó.

Esto hará, según los cálculos del alcalde, hasta el año pasado ministro de Economía italiano, que las emisiones se reduzcan en un 45 % y se genere energía para 150.000 familias cada año.

El presidente de la región del Lazio, Nicola Zingaretti, expresó su «alegría» por esta iniciativa. «He pasado años y años buscando plantas y lugares a las que llevar la basura de Roma», reconoció el gobernador.

19 Abr

Bizkaia. Los ayuntamientos valoran con un 3,5 sobre 4 el interés de los objetivos y programas del nuevo plan foral de gestión de residuos

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DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Ocho de cada diez municipios de Bizkaia han tomado parte en el proceso participativo desarrollado por la Diputación Foral de Bizkaia para dar a conocer entre los ayuntamientos y mancomunidades del territorio los avances en la elaboración del nuevo plan de gestión de residuos que marcará las estrategias y los objetivos a alcanzar en esta materia hasta 2030. El interés de los objetivos y programas recogidos en este documento ha obtenido una valoración muy alta, de 3,5 puntos sobre 4, por parte de las instituciones locales, que han realizado 492 propuestas agrupadas en 169 aportaciones distintas a este documento.

En total, han sido 97 los municipios que han tomado parte en este proceso. Estas localidades representan al 89% de la población del territorio, lo que demuestra el alto interés que ha suscitado este plan entre los ayuntamientos y mancomunidades.

Además de la alta valoración que han recibido los programas propuestos por la Institución foral dentro de este documento, cabe destacar que todos ellos han sido considerados como pertinentes. Los mejor valorados han sido los relacionados con la recogida selectiva, con la puesta en valor de la reutilización y con la coordinación interinstitucional.

En cuanto a las aportaciones, los programas en los que se ha recibido mayor número han sido los siguientes:

  • Gestión de prevención de residuos, que incluye el conjunto de medidas para lograr reducir la cantidad de residuos y los impactos negativos que tienen los residuos que se generan. Este programa ha recibido 27 aportaciones, entre las que se encuentran el impulso desde los ayuntamientos y otras instituciones públicas de las compras a peso, sin uso de envases ni embalajes; la realización de campañas de comunicación para facilitar buenas prácticas a los comercios para reducir el uso de cartón y plástico o la recogida y distribución de excedentes de alimentos procedentes de restauración, catering y grandes generadores de excedentes.
  • Recogida selectiva, que tiene como objetivo el impulso y promoción de las soluciones más innovadoras y eficaces en esta materia. Las aportaciones recibidas en este ámbito han sido 26 y entre ellas se encuentran la realización de estudios de contenerización y mejoras en los sistemas de recogida (recogida selectiva inteligente); el impulso de los garbigunes móviles o la promoción de programas educativos escolares en las plantas de revalorización.
  • Puesta en valor de la reutilización. Este programa va encaminado al desarrollo de actuaciones para incrementar el volumen de producto doméstico reutilizado y mejorar las instalaciones para su tratamiento y ha recibido 22 aportaciones. Entre ellas, la realización de anuncios publicitarios impulsando la reutilización de ropa, libros, y otros objetos y la donación de los mismos; el establecimiento de protocolos de recogida y transporte de residuos orientados a la reutilización o estudiar la inclusión de nuevos productos en los contenedores blancos.

Mecánica del proceso participativo

El proceso participativo se ha desarrollado en 11 encuentros de dos horas de duración celebrados entre el 7 y el 21 de febrero. Estos encuentros estaban estructurados con una primera parte para presentar los avances, contenidos y objetivos del plan, un turno de preguntas sobre estas cuestiones y un espacio para exponer reflexiones o aportaciones respecto a la situación actual en lo relacionado con la prevención y gestión de residuos en las diferentes comarcas, así como para que las instituciones locales pudieran adelantar los elementos que entendieran que debían formar parte del plan.

Una vez finalizados los encuentros, se remitió a ayuntamientos y mancomunidades un formulario para que pudieran realizar por escrito sus aportaciones después de analizar toda la documentación que se les facilitó con sus servicios internos. El formulario tenía dos elementos principales: por un lado, una valoración de la pertinencia de los programas propuestos desde la Diputación Foral de Bizkaia para alcanzar los objetivos del plan y, por otro, un espacio abierto para incorporar propuestas de acciones que permitieran profundizar y concretar el contenido de los programas.

Objetivos del plan

El nuevo Plan Integral de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local de Bizkaia 2030 que está elaborando la Diputación Foral y se ha compartido con los ayuntamientos y mancomunidades del territorio recoge los siguientes objetivos:

  • La reducción de residuos en un 15% respecto a 2010 y la reducción de un 20% con respecto al año 2019 en la generación de residuos de envases ligeros.
  • Mejorar la tasa de preparación para la reutilización en un 20%.
  • Asegurar la cobertura del 100% de la recogida selectiva de los residuos peligrosos del hogar, de textiles, de aceites de cocina, de voluminosos y RAEE y recogida separada de biorresiduos en los municipios.
  • Alcanzar una tasa de reutilización y reciclaje (valorización material) de residuos municipales del 79,83%; reducir el porcentaje de los residuos valorizados energéticamente a menos de un 20% y establecer la tasa de vertido de residuos municipales (tratados y sin tratar) en un 2,49%.
  • Integrar la información y las ideas innovadoras de la ciudadanía y los agentes económicos en un entorno digitalizado y colaborativo, que permita la generación de herramientas y palancas para la mejora continua del sistema de gestión de residuos.
  • Disponer de un sistema integrado de la gestión de los residuos en todo el territorio y asegurar su sostenibilidad económica y medioambiental en colaboración con los ayuntamientos y mancomunidades.
04 Abr

Varias asociaciones piden la inclusión del Waste-to-Energy en el Marco de Taxonomía de la UE

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RETEMA

La Plataforma sobre Finanzas Sostenibles ha publicado su informe final sobre la inclusión de nuevas actividades en el Marco de Taxonomía de la UE. Este informe deja un vacío en cuanto a la Jerarquía de Residuos para los residuos residuales no peligrosos. La plataforma de Proveedores europeos de tecnología de conversión de residuos en energía (ESWET) consideran que el Marco de Taxonomía de la UE debería impulsar la implementación de los pasos superiores de la Jerarquía de Residuos. Sin embargo, también debe potenciar el tratamiento ambientalmente racional del material no reciclable: los desechos residuales.

A pesar de los mejores esfuerzos para prevenir el desperdicio y clasificar para el reciclaje, siempre quedará una fracción restante de desechos residuales no reciclables que deben tratarse de la manera más sostenible.

En un comunicado conjunto, varias asociaciones piden la inclusión de Waste-to-Energy (incineración de residuos no peligrosos con recuperación de energía) en el Marco de Taxonomía de la UE. Proponen las siguientes condiciones para garantizar que la actividad no cause un daño significativo:

La instalación de conversión de residuos en energía trata solo residuos no reciclables; el Plan Nacional de Gestión de Residuos está diseñado de forma que garantice la recogida selectiva de todas las fracciones obligatorias, así como la consecución de los objetivos de prevención de residuos, objetivos de reutilización y reciclaje y está en proceso de implantación o ha concluido su implantación; la instalación cumple el criterio de valorización energética R1.

Con tales condiciones establecidas, Waste-to-Energy permite el tratamiento de residuos no peligrosos y no reciclables que se encuentran más arriba en la jerarquía de residuos. Es una solución muy necesaria en los Estados miembros donde el vertido de residuos residuales no peligrosos y recuperables sigue siendo la práctica dominante. Y de esta manera Waste-to-Energy contribuye al objetivo de economía circular bajo el Marco de Taxonomía de la UE.

Además, contribuye al objetivo de prevención de la contaminación: Waste-to-Energy garantiza el tratamiento más sostenible para los residuos residuales no peligrosos al destruir los contaminantes incrustados en los residuos. Al mismo tiempo, recupera energía preciosa y materiales limpios de las cenizas de fondo, como metales y áridos.