10 May

Valorización energética de residuos y descarbonización en la UE

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias

RETEMA

La certificación de la eliminación de carbono por parte de la Comisión Europea es un primer paso positivo en la implementación exitosa de tecnologías de captura, almacenamiento y utilización de carbono (CCUS) en Europa. Las especificidades de todos los sectores, incluida la conversión de residuos en energía , deben tenerse en cuenta para garantizar el logro de los objetivos de neutralidad de carbono para 2050.

Para Waste-to-Energy, la integración de CCUS es un paso adicional hacia la descarbonización . De hecho, capturar y almacenar permanentemente CO2 biogénico puede “permitir que los desechos sean una fuente de energía de emisiones netas nulas o incluso negativas”, como reconoce el último informe del IPCC (2022).

Si bien los proyectos en el sector, en Oslo y Copenhague, por nombrar algunos, se han desarrollado a un ritmo acelerado en los últimos años, lo que demuestra que la tecnología está madura, aún falta una regulación integral a nivel de la UE para la implementación exitosa de CCUS en plantas Waste-to-Energy.

Para permitir que el sector Waste-to-Energy contribuya plenamente a los esfuerzos de descarbonización de la UE, ESWET exige la certificación de eliminación de carbono para:

  • Establecer un marco legislativo claro y sin contradicciones con otros instrumentos de descarbonización
  • Facilitar el acceso a la financiación de la UE para instalaciones Waste-to-Energy para integrar la captura de carbono, especialmente para plantas a gran escala.
  • Proporcionar un caso comercial e incentivo financiero para la eliminación de CO2 fósil y biogénico

Un esquema de certificación sólido también permitirá el desarrollo de la cadena de valor completa, incluido el transporte, el almacenamiento y la utilización del carbono. De hecho, dado que se necesita más apoyo financiero para garantizar el despliegue a gran escala de la infraestructura en Europa y garantizar la eficacia de la eliminación de carbono, una regulación clara proporcionará visibilidad a los inversores y facilitará nuevos proyectos .

Las plantas de conversión de residuos en energía ya actúan como sumideros de carbono proporcionando calor y electricidad, desviando los residuos de los vertederos y recuperando metales y minerales de las cenizas de fondo de la incineración.

Además, debido a la composición heterogénea de los residuos no reciclables tratados, cerca del 50% de las emisiones emitidas por las plantas son de origen biogénico, es decir, de biomasa. La integración de CCUS permitirá que estas plantas se conviertan en emisores de carbono negativo.

25 Abr

Enterramos energía barata y compramos energía muy cara

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CINCO DÍAS

Nos encontramos en un momento de gran emergencia. Es necesario dejar atrás la época en que las opiniones y prejuicios retrasaban las decisiones basadas en datos y ciencia, especialmente en todo lo relativo a energía, recursos y medio ambiente.

En el este de Europa, Alemania o países nórdicos, se está debatiendo acerca de la ética de seguir comprando gas a Rusia financiando su guerra, u optar por cortar el suministro y provocar una enorme crisis en la propia industria. Y sí, hablo fundamentalmente de la industria, ya que, en la mayoría de las ciudades de esta zona de Europa, el suministro de calefacción a los ciudadanos se realiza a través de redes de distrito, que son tuberías que distribuyen el calor a los radiadores de los hogares (de la misma manera que los cables distribuyen la electricidad). Este calor, desde hace muchos años y en su mayoría, proviene de una fuente autóctona, fiable y neutra en carbono que es la valorización energética de los residuos urbanos que no se pueden reciclar, es decir, transforman su basura en electricidad, vapor o agua caliente para uso domestico o industrial.

La energía generada en Europa a través del tratamiento de los residuos no reciclables representa unos 40.000 gwh de electricidad que aprovechan 18 millones de ciudadanos, y que al precio actual de la energía supone un ahorro de unos 13.000 millones de euros. Además, 15 millones de habitantes reciben calor en sus hogares gracias a los 90.000 gwh generados con el tratamiento de estos residuos, sin tener que depender del precio del gas o el barril de petróleo. En este momento viene a colación citar las palabras de Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en la presentación del Perte de economía circular. Durante la misma, afirmó que “una economía eficiente en el uso de recursos fortalece nuestra autonomía estratégica y reduce la vulnerabilidad ante las crisis globales”.

Dicho esto, en España nos encontramos en la posición de cola en cuanto al tratamiento de residuos. No hemos cumplido el objetivo de reciclaje del 50% en 2020, lo cual nos merma en competitividad y nos obliga a comprar fuera materias primas, en lugar de reutilizar los recursos ya existentes. Somos de lejos el país de la UE que más residuos destina a enterramiento en vertedero, cada año más de 11,8 millones de toneladas. El vertido, además de ser la peor opción de gestión de residuos desde un punto de vista ambiental por la contaminación de suelo, o climático por la emisión de metano y siloxanos de los vertederos, implica enterrar millones de kwh de energía barata, autóctona, fiable y neutra y, a cambio, comprar energía a precios muy elevados, externa y fósil.

En Europa se sorprenden del reducido número de plantas de valorización energética que hay en España y del gran desconocimiento de esta alternativa tanto a nivel social como político. Se llevan a los vertederos un 53,4% de los residuos, sin plantear ninguna alternativa o solución al respecto. Nos encontramos ante una realidad muy alejada de los países más avanzados de la UE en materia medioambiental.

¿En qué podría ayudar la valorización energética? Suponiendo que todos esos residuos que van ahora a los vertederos en nuestro país se enviaran a estas instalaciones (11 en total), el potencial de energía producido sería el equivalente a las necesidades de 2,25 millones de hogares o al consumo de 5,5 millones de personas.

La valorización energética de los residuos que enterramos no va a solucionar por sí sola la crisis energética española, pero es una palanca más a activar. Su valor añadido nos permitiría sustituir 7.800 gwh de electricidad producidos por otras fuentes de energía cada año y, por tanto, supondría un ahorro de 1.560 millones de euros directos de coste a las familias y empresas españolas, considerando el precio medio de la energía en el mercado mayorista durante el pasado mes de febrero. A su vez, nos permitiría reducir nuestra huellas ambiental y ecológica. La situación general obliga a terminar los debates no productivos, a tomar las mejores decisiones posibles, y a tomarlas ya.

Rafael Guinea es Presidente de Aeversu (Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos).

21 Abr

Roma construirá una incineradora de basura para atajar el problema de residuos

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LA VANGUARDIA

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, ha anunciado su intención de construir antes del 2025 una planta de incineración de basura con la que se generará energía, como solución al problema de los residuos que la capital arrastra desde hace años.

«Será un punto de inflexión histórico para la ciudad y también para el país», celebró hoy el regidor en una entrevista al diario «Il Sole 24 Ore».

El termovalorizador, que generará energía mediante la quema de la basura capitalina, será construido por la empresa pública ACEA antes del Jubileo de 2025 y costará en torno a 150 millones de euros (162,7 millones de dólares).

Roma arrastra graves deficiencias en su servicio de recogida de basuras desde hace años, y el problema está volviendo a ser muy perceptible con el regreso de los turistas tras la pandemia.

Esto se debe a las escasas plantas de tratamiento de basura que posee la capital, que cada día produce 4.600 toneladas de deshechos, más de la mitad sin reciclar, según datos del 2016.

El problema es doble: en primer lugar esta basura es tratada únicamente en tres plantas de separación de residuos y que no son suficientes y, por otro lado, Roma carece de vertederos idóneos o de plantas que puedan acabar el ciclo de los deshechos no reciclables.

Esto hace que el sistema se atasque con asiduidad, dejando las papeles y los contenedores de las calles sin vaciar, y obliga a la capital a depender de los vertederos de otras ciudades italianas o incluso extranjeras, a las que envía camiones de basura.

Por esa razón, el alcalde Gualtieri ha apostado por construir una incineradora de basura con la que se generará energía, un sistema criticado por organizaciones como Greenpeace.

«Actualmente Roma depende completamente de plantas contaminantes, caras y precarias por toda Italia y Europa. Con las instalaciones previstas, a partir del termovalorizador (incineradora), reduciremos en un 90 % nuestras necesidades de vertederos», apuntó.

Esto hará, según los cálculos del alcalde, hasta el año pasado ministro de Economía italiano, que las emisiones se reduzcan en un 45 % y se genere energía para 150.000 familias cada año.

El presidente de la región del Lazio, Nicola Zingaretti, expresó su «alegría» por esta iniciativa. «He pasado años y años buscando plantas y lugares a las que llevar la basura de Roma», reconoció el gobernador.

19 Abr

Bizkaia. Los ayuntamientos valoran con un 3,5 sobre 4 el interés de los objetivos y programas del nuevo plan foral de gestión de residuos

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DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Ocho de cada diez municipios de Bizkaia han tomado parte en el proceso participativo desarrollado por la Diputación Foral de Bizkaia para dar a conocer entre los ayuntamientos y mancomunidades del territorio los avances en la elaboración del nuevo plan de gestión de residuos que marcará las estrategias y los objetivos a alcanzar en esta materia hasta 2030. El interés de los objetivos y programas recogidos en este documento ha obtenido una valoración muy alta, de 3,5 puntos sobre 4, por parte de las instituciones locales, que han realizado 492 propuestas agrupadas en 169 aportaciones distintas a este documento.

En total, han sido 97 los municipios que han tomado parte en este proceso. Estas localidades representan al 89% de la población del territorio, lo que demuestra el alto interés que ha suscitado este plan entre los ayuntamientos y mancomunidades.

Además de la alta valoración que han recibido los programas propuestos por la Institución foral dentro de este documento, cabe destacar que todos ellos han sido considerados como pertinentes. Los mejor valorados han sido los relacionados con la recogida selectiva, con la puesta en valor de la reutilización y con la coordinación interinstitucional.

En cuanto a las aportaciones, los programas en los que se ha recibido mayor número han sido los siguientes:

  • Gestión de prevención de residuos, que incluye el conjunto de medidas para lograr reducir la cantidad de residuos y los impactos negativos que tienen los residuos que se generan. Este programa ha recibido 27 aportaciones, entre las que se encuentran el impulso desde los ayuntamientos y otras instituciones públicas de las compras a peso, sin uso de envases ni embalajes; la realización de campañas de comunicación para facilitar buenas prácticas a los comercios para reducir el uso de cartón y plástico o la recogida y distribución de excedentes de alimentos procedentes de restauración, catering y grandes generadores de excedentes.
  • Recogida selectiva, que tiene como objetivo el impulso y promoción de las soluciones más innovadoras y eficaces en esta materia. Las aportaciones recibidas en este ámbito han sido 26 y entre ellas se encuentran la realización de estudios de contenerización y mejoras en los sistemas de recogida (recogida selectiva inteligente); el impulso de los garbigunes móviles o la promoción de programas educativos escolares en las plantas de revalorización.
  • Puesta en valor de la reutilización. Este programa va encaminado al desarrollo de actuaciones para incrementar el volumen de producto doméstico reutilizado y mejorar las instalaciones para su tratamiento y ha recibido 22 aportaciones. Entre ellas, la realización de anuncios publicitarios impulsando la reutilización de ropa, libros, y otros objetos y la donación de los mismos; el establecimiento de protocolos de recogida y transporte de residuos orientados a la reutilización o estudiar la inclusión de nuevos productos en los contenedores blancos.

Mecánica del proceso participativo

El proceso participativo se ha desarrollado en 11 encuentros de dos horas de duración celebrados entre el 7 y el 21 de febrero. Estos encuentros estaban estructurados con una primera parte para presentar los avances, contenidos y objetivos del plan, un turno de preguntas sobre estas cuestiones y un espacio para exponer reflexiones o aportaciones respecto a la situación actual en lo relacionado con la prevención y gestión de residuos en las diferentes comarcas, así como para que las instituciones locales pudieran adelantar los elementos que entendieran que debían formar parte del plan.

Una vez finalizados los encuentros, se remitió a ayuntamientos y mancomunidades un formulario para que pudieran realizar por escrito sus aportaciones después de analizar toda la documentación que se les facilitó con sus servicios internos. El formulario tenía dos elementos principales: por un lado, una valoración de la pertinencia de los programas propuestos desde la Diputación Foral de Bizkaia para alcanzar los objetivos del plan y, por otro, un espacio abierto para incorporar propuestas de acciones que permitieran profundizar y concretar el contenido de los programas.

Objetivos del plan

El nuevo Plan Integral de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local de Bizkaia 2030 que está elaborando la Diputación Foral y se ha compartido con los ayuntamientos y mancomunidades del territorio recoge los siguientes objetivos:

  • La reducción de residuos en un 15% respecto a 2010 y la reducción de un 20% con respecto al año 2019 en la generación de residuos de envases ligeros.
  • Mejorar la tasa de preparación para la reutilización en un 20%.
  • Asegurar la cobertura del 100% de la recogida selectiva de los residuos peligrosos del hogar, de textiles, de aceites de cocina, de voluminosos y RAEE y recogida separada de biorresiduos en los municipios.
  • Alcanzar una tasa de reutilización y reciclaje (valorización material) de residuos municipales del 79,83%; reducir el porcentaje de los residuos valorizados energéticamente a menos de un 20% y establecer la tasa de vertido de residuos municipales (tratados y sin tratar) en un 2,49%.
  • Integrar la información y las ideas innovadoras de la ciudadanía y los agentes económicos en un entorno digitalizado y colaborativo, que permita la generación de herramientas y palancas para la mejora continua del sistema de gestión de residuos.
  • Disponer de un sistema integrado de la gestión de los residuos en todo el territorio y asegurar su sostenibilidad económica y medioambiental en colaboración con los ayuntamientos y mancomunidades.
06 Abr

Zabalgarbi y su plantilla donan 18.000 euros a Alboan para Ucrania

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DEIA

La planta de tratamiento de residuos Zabalgarbi y su plantilla han donado 17.863 euros a la ONG Alboan, que servirán de ayuda para paliar los efectos de la emergencia por la que atraviesa Ucrania como consecuencia de la invasión rusa.

Según ha informado esa planta, más de la mitad de la plantilla de Zabalgarbi ha donado al menos un día de su nómina hasta alcanzar un total de 8.931 euros, a los que la empresa ha sumado el mismo importe, sumando así una donación económica total de 17.863 euros.

Alboan es una organización sin ánimo de lucro que lleva años actuando en la atención a refugiados y que actualmente está prestando asistencia básica en la recepción de personas desplazadas y ofreciendo alojamiento temporal y bienes de primera necesidad, así como transporte seguro a Polonia.

Agradecimiento

La ONG actúa tanto desde la ciudad ucraniana de Lviv, ofreciendo refugio, alojamiento, alimentos y transporte seguro desde las fronteras de Polonia, Rumanía y Hungría.

Alboan ha traslado a Zabalgarbi y su plantilla su agradecimiento por el compromiso demostrado ante la crisis humanitaria que se está viviendo en Ucrania.

04 Abr

Varias asociaciones piden la inclusión del Waste-to-Energy en el Marco de Taxonomía de la UE

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RETEMA

La Plataforma sobre Finanzas Sostenibles ha publicado su informe final sobre la inclusión de nuevas actividades en el Marco de Taxonomía de la UE. Este informe deja un vacío en cuanto a la Jerarquía de Residuos para los residuos residuales no peligrosos. La plataforma de Proveedores europeos de tecnología de conversión de residuos en energía (ESWET) consideran que el Marco de Taxonomía de la UE debería impulsar la implementación de los pasos superiores de la Jerarquía de Residuos. Sin embargo, también debe potenciar el tratamiento ambientalmente racional del material no reciclable: los desechos residuales.

A pesar de los mejores esfuerzos para prevenir el desperdicio y clasificar para el reciclaje, siempre quedará una fracción restante de desechos residuales no reciclables que deben tratarse de la manera más sostenible.

En un comunicado conjunto, varias asociaciones piden la inclusión de Waste-to-Energy (incineración de residuos no peligrosos con recuperación de energía) en el Marco de Taxonomía de la UE. Proponen las siguientes condiciones para garantizar que la actividad no cause un daño significativo:

La instalación de conversión de residuos en energía trata solo residuos no reciclables; el Plan Nacional de Gestión de Residuos está diseñado de forma que garantice la recogida selectiva de todas las fracciones obligatorias, así como la consecución de los objetivos de prevención de residuos, objetivos de reutilización y reciclaje y está en proceso de implantación o ha concluido su implantación; la instalación cumple el criterio de valorización energética R1.

Con tales condiciones establecidas, Waste-to-Energy permite el tratamiento de residuos no peligrosos y no reciclables que se encuentran más arriba en la jerarquía de residuos. Es una solución muy necesaria en los Estados miembros donde el vertido de residuos residuales no peligrosos y recuperables sigue siendo la práctica dominante. Y de esta manera Waste-to-Energy contribuye al objetivo de economía circular bajo el Marco de Taxonomía de la UE.

Además, contribuye al objetivo de prevención de la contaminación: Waste-to-Energy garantiza el tratamiento más sostenible para los residuos residuales no peligrosos al destruir los contaminantes incrustados en los residuos. Al mismo tiempo, recupera energía preciosa y materiales limpios de las cenizas de fondo, como metales y áridos.

31 Mar

El Congreso aprueba definitivamente la ley de residuos, que crea nuevos impuestos para plásticos y vertederos

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EL PAIS

El Congreso de los Diputados ha dado el definitivo visto bueno a la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que supondrá la creación de dos nuevos impuestos: uno sobre los envases de plástico de un solo uso y otro que grava el depósito de desechos en vertederos y la incineración. Además, a través de un par de enmiendas, se modifica la Ley de Aguas para poder recuperar el canon hidroeléctrico que deberán pagar las compañías eléctricas y que fue anulado por el Tribunal Supremo. La Comisión Europea está haciendo un marcaje de la tramitación de esta norma y ha abierto un expediente de infracción contra España por no haber aplicado ya el veto a la comercialización de varios productos de plástico de un solo uso, que se incluye en la ley.

De hecho, los dos nuevos impuestos se crean a instancias de Bruselas. El de los envases está recogido en una directiva comunitaria que los Veintisiete deben cumplir. El que grava el depósito de residuos en los vertederos y la incineración surge de una recomendación que la Comisión realizó a España en 2018 ante las bajísimas tasas de reciclaje que tiene el país. La UE impuso hace más de una década que todos sus miembros debía reciclar en 2020 el 50% de sus residuos municipales. Pero en 2020, España estaba en el 36%, según los datos de Eurostat. Lejos de aflojar, Europa ha establecido metas aún más duras y en 2030 se deberá llegar al 60% y en 2035, al 65%. La norma aprobada hoy deberá servir para enderezar el rumbo.

La ley incluye el veto a la comercialización de determinados utensilios de plástico de un solo uso como pajitas, vasos y platos, y prohíbe añadir microplásticos a cosméticos o productos de limpieza. También contempla la obligación de que los bares ofrezcan agua no embotellada gratis a los clientes, el impulso a la venta a granel en las grandes superficies comerciales y ofrece amparo legal a los ayuntamientos para que puedan prohibir que se fume en las playas.

Aquella recomendación de Bruselas de 2018 de la Comisión también pedía que España introdujera la obligación de la recogida separada de la basura orgánica —el contenedor marrón que ya empiezan a imponer algunas regiones—. La nueva ley de residuos establece que a partir de julio del año que viene todos los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes deberán contar con sistemas de recogida separada de la basura orgánica, además de las de papel, metales, plástico y vidrio —las localidades más pequeñas tendrán de margen hasta 2024—. Además, todos los municipios deberán tener recogida separada también de residuos textiles y de aceites de cocina antes del 31 de diciembre de 2024.

El informe de la Comisión también proponía que se fijaran objetivos vinculantes de recogida separada para las administraciones locales. Para 2035, “el porcentaje de residuos municipales recogidos separadamente será como mínimo del 50% en peso del total de residuos municipales generados”, señala ahora la nueva ley de residuos, que sustituye a la de 2011.

Estas son otra de las medidas importantes de esta nueva norma:

  • Veto a 10 productos de plástico de un solo uso. A partir de la entrada en vigor de la ley no se podrán comercializar utensilios como los bastoncillos de algodón que contengan plástico, los cubiertos, los platos, las pajitas o los recipientes para bebidas hechos de poliestireno expandido, incluidos sus tapas y tapones.
  • Venta a granel. Antes de que acabe 2023 los supermercados de más de 400 metros deberán dedicar al menos el 20% de su superficie a la venta de productos sin embalaje. Además, todos “los establecimientos de alimentación que vendan productos frescos y bebidas, así como alimentos cocinados, deberán aceptar el uso de recipientes reutilizables”.
  • Retirada del amianto. La norma establece que “en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley, los ayuntamientos elaborarán un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto incluyendo un calendario que planifique su retirada”.
  • Destrucción de excedentes. La norma prohíbe que se destruyan los “excedentes no vendidos de productos no perecederos tales como textiles, juguetes o aparatos eléctricos”. Y añade: “Dichos excedentes se destinarán en primer lugar a canales de reutilización, incluyendo su donación, y cuando esto no sea posible, a la preparación para la reutilización”.
  • Agua no embotellada. Las administraciones deberán fomentar el consumo de agua no embotellada en sus instalaciones a través de la instalación de fuentes públicas. Del mismo modo, en “los establecimientos del sector de la hostelería y restauración se tendrá que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento”.
  • Tabaco en las playas. La nueva norma también ofrece respaldo legal a los ayuntamientos que quieran vetar el tabaco en las playas: “Los ayuntamientos podrán regular las limitaciones de fumar y de liberar de forma intencionada globos en las playas, que se podrán sancionar en las ordenanzas municipales con arreglo al régimen de infracciones y sanciones de la presente ley”. Muchos regidores en España han ido aprobando en los últimos años vetos al tabaco en las playas, pero con esta nueva ley tendrán el respaldo legal para aplicar multas si quieren. Incumplir estas limitaciones estaría considerado una falta leve, que implica una posible multa de “hasta 2.000 euros”.
  • Sanciones. La nueva ley actualiza el régimen sancionador. Las infracciones muy graves estarán castigadas con multas de entre 100.001 y 3.500.000 euros (en la anterior ley la sanción oscilaba entre los 45.001 y los 1.750.000 euros). Lo mismo ocurre con las faltas graves, que podrán ser sancionadas con hasta 100.000 (antes 45.000). Y con las leves, que podrán llegar hasta los 2.000 (antes 900). Además, por primera vez se incluye como una infracción el abandono y el vertido de basura dispersa (conocido por el término inglés littering) en la naturaleza, que se considerará una falta grave. Lo mismo ocurrirá con las quemas de residuos agrarios y silvícolas si no se cuenta con una autorización.
  • Disruptores. En el trámite en el Senado el PSOE, con el apoyo del PP, había rebajado las referencias al bisfenol-A y los ftalatos con el argumento de que su veto y regulación corresponde a la Comisión Europea y sus instituciones. En el proyecto que llegó al Senado se abogaba por la prohibición de ambos disruptores endocrinos —sustancias químicas que afectan negativamente a la salud—. Sin embargo, el veto se rebajó en la Cámara alta, lo que motivó las quejas de Unidas Podemos. Finalmente, ese cambio se ha revertido y vuelven a prohibirse tras el trámite final en el Congreso.
27 Mar

El potencial energético de lo que nos sobra

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EL CORREO GALLEGO

El desorbitado precio de la energía, acrecentado por la guerra de Ucrania, está limitando en gran medida la actividad de muchas empresas y castigando con dureza los bolsillos de las familias, cuyas economías se encuentran todavía debilitadas por las serias consecuencias de una pandemia que dura ya demasiado tiempo.

Sin duda, la célebre frase de que “La energía mueve el mundo”, cobra actualmente todo su sentido en una sociedad que ha incorporado de lleno las nuevas tecnologías a su forma de vida. El consumo energético se dispara y crece cada año porque nuestro día a día requiere de buenas dosis de electricidad y combustibles.

El escenario bélico que nos ha tocado vivir, y que supone un desafío para Europa y el resto del mundo, nos ha obligado a viajar en el tiempo y afrontar un imperialismo trasnochado y nostálgico que, a la postre, ha puesto en evidencia lo que ya todos sabíamos: nuestra alta dependencia energética externa, viéndose incluso comprometidas las importaciones de materias primas básicas.

A pesar de que los expertos lo llevan advirtiendo desde hace muchos años, el negativo impacto ambiental y el alto coste de las fuentes tradicionales de energía (petróleo y carbón fundamentalmente), requiere de alternativas más ecológicas que podemos encontrar aquí y ahora. Es por ello que las energías renovables deben recoger el guante y aprovechar las fortalezas de cada territorio para arrojar luz sobre un escenario aciago que se apaga día tras día y que compromete nuestra subsistencia en el mundo que hoy conocemos.

La producción de energía a partir de los residuos no reciclables, constituye una magnífica vía de apoyo. Así lo han visto, desde hace décadas, los países europeos más avanzados y respetuosos con el medio ambiente, que cuentan con cerca de 500 plantas de valorización energética, muchas de las cuales conviven en armonía con los habitantes de las grandes ciudades, en cuyo centro se ubican para optimizar los recursos que generan (electricidad y vapor para alimentar las calefacciones de las comunidades vecinas). Es el llamado District Heating.

Conviene reiterar, una vez más, que este tipo de instalaciones son las más vigiladas desde el punto de vista operativo y medioambiental, y se encuentran sujetas a rigurosos y exhaustivos controles, mucho más exigentes que los que rigen para otras plantas industriales.

Los accionistas y promotores de la creación de Sogama, hace 30 años, fueron unos visionarios al entender que desperdiciar residuos en un vertedero, como se venía haciendo en la década de los 90, no solo constituía una seria amenaza para el entorno y la salud pública, sino que implicaba enterrar un recurso tan valioso como es la energía, que hoy esta empresa pública aprovecha a través de las tecnologías más innovadoras del mercado, generando el equivalente al consumo del 12% de los hogares gallegos.

Al igual que Galicia, otras comunidades tales como el País Vasco, Cataluña, Cantabria, Baleares y Madrid, apostaron en su momento por la transformación de residuos en recursos (reciclando la parte susceptible de ser recuperada por esta vía y transformando en energía la no reciclable), conscientes de que desperdiciar energía y hacerlo además con un alto coste, suponía un gran retroceso ambiental y económico.

Y, gracias a la producción de energía a partir de los residuos no reciclables, uno de los muchos efectos positivos que perciben nuestros ciudadanos es que el canon que Sogama aplica a los ayuntamientos adscritos a su sistema es hoy el más barato de Galicia y de España.

Sin duda, la valorización energética es una de las energías que mueven la economía circular.

15 Mar

Los vertederos no permitirán el cumplimiento de los objetivos europeos en materia de residuos

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INTEREMPRESAS

La oficina de estadística de la Unión Europea publica, cada año, las cifras de residuos municipales generados en la Europa de los 27 y el tratamiento que se ha dado a estos desechos. De acuerdo con los últimos resultados publicados, correspondientes a 2020, se generaron en la UE 505 kg de residuos municipales per cápita.

Aunque se generan más residuos en la UE (1% más que en 2019), la cantidad total de residuos municipales depositados en vertederos ha disminuido. En el periodo de referencia, el total de residuos municipales depositados en vertederos en la UE se ha reducido en 69 millones de toneladas, es decir, un 58%, pasando de 121 millones de toneladas (286 kg per cápita) en 1995 a 52 millones de toneladas (115 kg per cápita) en 2020. Esto corresponde a un descenso medio anual del 4,0%.

Asimismo, el 48% de los residuos municipales de la UE se reciclaron (reciclaje de materiales y compostaje) en 2020. Por su parte, la valorización energética de residuos también ha crecido de manera constante en el período de referencia, aunque no tanto como el reciclaje y el compostaje. Desde 1995, la cantidad de residuos municipales valorizados energéticamente en la UE ha aumentado en 31 millones de toneladas o un 105% y representó 61 millones de toneladas en 2020. Los residuos municipales incinerados han aumentado así de 70 kg per cápita a 137 kg per cápita.

Pero ¿cuál es la situación de España? Nuestro país es el quinto de la UE en cuanto a reducción de la cantidad de residuos municipales generados por persona. Es un dato muy positivo, pero si entramos en detalle, todavía queda mucho camino por recorrer.

Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, se lleva al vertedero todavía más de la mitad de los residuos (el 53,4%). El 35% se recicla y solo el 11,6% restante se valoriza energéticamente. Estas cifras tienen una traducción muy clara: todavía dependemos de los vertederos para la gestión de los residuos, y son estos espacios los responsables del 4% de las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) de nuestro país.

Por tanto, nos encontramos muy lejos del cumplimiento de los objetivos marcados por la Unión Europea: las cantidades destinadas a la preparación para la reutilización y el reciclaje deberán alcanzar, en conjunto, como mínimo, el 65% en peso antes de 2035, y se deberá reducir como máximo al 10% en peso la cantidad de estos depositados en vertedero antes de esta fecha.

Desde Aeversu (Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos) a la que represento apostamos por la disminución de los vertederos, pues permiten una importante reducción de las emisiones de GEI. Como ejemplo, las 12 plantas de valorización energética que forman parte de la asociación tratan, de media, unas 2.300.00 toneladas de residuos no reciclables al año, con lo que producen, aproximadamente, 1.600.000 MWh de energía, evitando así la emisión a la atmósfera de 224 Kg CO2 e por tonelada de residuo urbano que se habría producido en el caso de que esos residuos hubieran acabado en vertederos.

La necesaria apuesta por la conversión de los residuos en energía

La consultora Ecoprog lanzó a finales de 2021 un informe en el que afirmaba la existencia de un importante crecimiento de las nuevas instalaciones de valorización energética. En concreto, un total de 130 plantas de valorización energética de residuos se pusieron en marcha en todo el mundo el pasado año, aumentando así la capacidad de tratamiento de los residuos no reciclables.

En Europa, en concreto, estimaron que unas 10 plantas con una capacidad de aproximadamente 3 millones de toneladas al año probablemente se pondrían a operar inmediatamente.

En este sentido, la actual tendencia europea de incremento de reutilización y el reciclaje, acompañada de una mayor valorización energética, se presenta como parte fundamental para el cumplimiento de los compromisos europeos. Así, y de acuerdo con estimaciones de Cewep (Confederation of European Waste-to-Energy Plants), se necesitaría en la Unión Europea un incremento de 40 millones de toneladas/año de capacidad de estas instalaciones, lo que permitiría llegar a una capacidad de 142 millones de toneladas/año, necesarias para cumplir con los objetivos fijados para 2035.

En el caso de nuestro país, las cantidades máximas de residuos urbanos que pueden llegar al vertedero serían de, aproximadamente, 2,3 millones de toneladas/año para 2035. Teniendo en cuenta que se establece que el 65% de los residuos urbanos deben ser reciclados, se debe llegar a, al menos, un 25% de tratamiento de estos en plantas de valorización energética. Esto se traduce en la necesidad de multiplicar por dos el número de plantas en nuestro país. Sin embargo, si queremos cumplir con las directrices, debemos de ponernos en marcha cuanto antes. De media, poner en funcionamiento una instalación de valorización energética suele llevar entre seis y siete años.

Por ello, insistimos en la necesidad de fomentar más la valorización energética, no solo por ser un eslabón fundamental de la economía circular, al complementarse con el reciclaje, sino por tratarse de una fuente de energía limpia, ya que la producción de energía en estas instalaciones es de aproximadamente un 50% renovable, sustituyendo así a los combustibles fósiles.

El futuro lo debemos escribir en este mismo instante. Los vertederos no son la solución y menos cuando generan un 245% más de emisiones GEI que la valorización energética de acuerdo con los resultados del informe de G-Advisory de 2021.

08 Mar

Valorización energética, la verdadera opción para los residuos no reciclables

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RETEMA

Recientemente, como viene haciendo cada año, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado las cuentas medioambientales de 2019 correspondientes a la recogida y tratamiento de residuos. Las empresas gestoras de residuos urbanos recogieron 22,8 millones de toneladas de residuos en 2019, un 0,3% más que en el año anterior, o lo que es lo mismo, 483,7 kilogramos de residuos urbanos por habitante.

De estos, y según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, el 53,4% tuvieron como destino final el vertedero, el 35% se reciclaron y solo el 11,6% restante de residuos se valorizaron energéticamente.

¿Qué nos dicen estas cifras? La respuesta es clara. España todavía depende de los vertederos y se encuentra muy alejada del camino que lleva al cumplimiento de los objetivos marcados por la Unión Europea: las cantidades destinadas a la preparación para la reutilización y el reciclaje deberán alcanzar, en conjunto, como mínimo, el 65% en peso antes de 2035, y se deberá reducir como máximo al 10% en peso la cantidad de estos depositados en vertedero antes de esta fecha.

Ante estos desafíos, el incremento de la reutilización y el reciclaje se posiciona como un esquema clave para el cumplimiento de los compromisos de limitar el vertido al mínimo. Y es aquí donde también entra en juego la valorización energética –conversión de los residuos no reciclables en energía-. Su papel, siguiendo la jerarquía establecida por la UE para la gestión de residuos, es fundamental para avanzar hacia una economía circular de bajo consumo en carbono.

De hecho, según datos de Cewep (la Confederación Europea de Plantas de Valorización Energética), la valorización energética contribuye a los objetivos de la UE para 2030 de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al menos un 40% con respecto a 1990 y para las energías renovables, al menos un 32% respecto a 2018.

Las cifras son claras. Debemos apostar por estas instalaciones y desde Aeversu, asociación a la que represento, instamos a ver la necesidad de contar con más plantas para situarnos en la línea de los países europeos con mayor tradición medioambiental.

Europa, una ventana a la que mirar

En Europa hay unas 500 plantas de conversión de residuos en energía. En España solo hay 11, que forman parte de Aeversu junto con otra instalación en Andorra. Estas instalaciones, más asentadas en aquellos países en los que el vertido es prácticamente cero, ofrecen una pluralidad de prestaciones y servicios que contribuyen a la economía circular y a los objetivos europeos de neutralidad de carbono.

Por ejemplo, en Dinamarca, el 99% de las escorias generadas por las instalaciones se recupera y se utiliza como agregado para la construcción. Además, Copenhague alberga la primera planta de valorización energética con una pista de esquí, Copenhill, que tiene previsto ser neutra en carbono para 2025 gracias a la captura y almacenamiento de carbono.

En Francia, alrededor del 50% de la red de calefacción urbana de París se abastece de las tres plantas de conversión de residuos en energía de la ciudad, que abastecen a todos los hospitales de la ciudad y a la mayoría de sus museos, incluido el Louvre. Cerca de Toulouse, una innovadora red de calefacción conecta una planta de conversión de residuos en energía con un invernadero de tomates, proporcionando el calor necesario. Cerca de París, la planta de conversión de residuos en energía de Créteil tendrá una capacidad de producción y distribución de 500 kg/día de hidrógeno verde a finales de 2022.

Por su parte, en Alemania, los residuos municipales tratados en la instalación de Wuppertal se utilizan para generar hidrógeno para alimentar los autobuses de transporte público, y en Holanda todas las instalaciones firmaron un «Green Deal Bottom Ash» con el Gobierno que garantiza la recuperación de más del 75% de todos los metales no ferrosos.

Todos estos ejemplos demuestran que la valorización energética proporciona un tratamiento esencial de residuos y una fuente de energía para la economía circular.

¿Qué pedimos para este año?

Necesitamos apostar por una transición hacia un futuro más circular y sostenible para España y una economía circular que funcione correctamente para 2035, donde el reciclaje de calidad aumente constantemente y el vertido se limite al mínimo. Y es aquí, en este punto, en el que insistimos en la necesidad de una apuesta decidida por el desarrollo de nuevas instalaciones de valorización energética, duplicando el número de ellas en España.

Queremos que las plantas de valorización energética sean reconocidas como fuente de energía limpia y queden integradas en la infraestructura de energía local limpia para 2035. Asimismo, se necesitaría apostar por promocionar políticas que favorezcan la integración de este tipo de instalaciones en las redes locales de calefacción y electricidad, como parte esencial de su estrategia de economía circular y lucha contra el cambio climático.

El próximo año será crucial, también, por la inminente aprobación de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, y la valorización energética deberá pasar a ser la verdadera opción para aquellos residuos que no se pueden reciclar.