17 May

El ecosistema empresarial de reciclaje en Bizkaia representa el 6,6% del PIB

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DEIA

Los gestores son empresas especializadas en la gestión integral de todo tipo de residuos, tanto urbanos como industriales, que ofrecen soluciones para su minimización, reutilización, reciclado, gestión, valorización y deposición final, a través de una buena planificación, soluciones logísticas, así como equipos y tratamientos específicos. Recientemente la crisis del Covid-19 y la designación de actividades esenciales durante la misma, ha puesto de relieve la importancia de la gestión de residuos y el papel fundamental de estas empresas en la sociedad.

Bizkaia cuenta con un sólido ecosistema empresarial en materia de reciclaje que representa el 6,6% del PIB, con una facturación total de 2.642.133.670 euros y con un alto potencial de crecimiento por su capacidad para avanzar hacia una gestión integral de residuos que actualmente da empleo a 6.120 personas. Estas empresas, representadas en Aclima, clúster de Industrias de Medio ambiente de Euskadi, apuestan por la economía circular como área estratégica. Los datos ponen de relieve la importancia económica y medioambiental de este sector, así como el valor del enorme potencial humano, ambiental y tecnológico del sector industrial vizcaino en materia de reciclaje. Además de su relevancia en la economía productiva, estas empresas ejercen una función social dirigida a gestionar los rechazos de la economía para evitar el impacto en la salud de las personas y el medio ambiente.

El concepto de economía circular se presenta como alternativa al actual modelo económico de producción lineal, que extrae materias primas para hacer cada vez más productos que se utilizan y se eliminan. El modelo de ‘usar y tirar’ es insostenible en un planeta de recursos finitos, y cuyos impactos son cada vez más evidentes. Aunque la economía circular afecta a todas las actividades y sectores, los gestores son la pieza clave del nuevo modelo económico. Como ecoindustria, trabaja activamente para minimizar el impacto ambiental de los procesos, productos y servicios a lo largo de todo su ciclo de vida mediante el ecodiseño, para que los productos sean más duraderos; para el reciclaje de los residuos; la remanufactura para devolver a productos usados a su estado original; tecnologías de compostaje; valorización energética, y gestionando depósitos controlados para aquellos residuos que todavía no tienen una salida de valorización.

«Estamos viendo que estas empresas se están adaptado a los nuevos tiempos, incorporando además nuevas tecnologías, digitalización, automatización y la conectividad en la mejora de sus procesos», apuntan desde Aclima. También observan cómo las empresas que disponen de soluciones basadas en big data, el internet de las cosas, la sensórica, la robótica, los serious games…, están encontrando en la gestión de residuos un ámbito interesante de aplicación. A través de estas tecnologías se van a poder conocer los hábitos de los ciudadanos y sensibilizarlos, predecir la generación de residuos, conocer el recorrido y fin de vida de cada residuo, mejorar los procesos de recogida, clasificación y valorización, etc.

Las políticas de economía circular, en especial el nuevo plan de acción para la Economía Circular de la Comisión Europea en el marco del Green Deal o Pacto Verde Europeo, publicado recientemente, da prioridad a la reducción y reutilización de los materiales antes de su reciclado, garantiza que todos los envases de la UE sean reutilizables o reciclables de aquí a 2030, refuerza la responsabilidad ampliada del productor y centra su actuación en los sectores que hacen un uso intensivo de recursos y que tienen un elevado potencial de circularidad, como son la electrónica y TIC, baterías y vehículos, envases y embalajes plásticos, el sector textil o el de la construcción. Este Pacto Verde Europeo es la nueva estrategia de crecimiento destinada a transformar la Unión Europea en una sociedad equitativa y próspera con una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva que aboga por una política industrial basada en la economía circular.

06 May

Basura COVID, ¿quema o vertedero?

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AGENCIA EFE

Mascarillas, guantes y otra basura contagiosa de hospitales y hogares generada por miles de toneladas en España en el pico de la pandemia de la COVID-19 ha socavado las cadenas de reciclaje y desbordado las capacidades de las plantas procesadoras de esos residuos.

Antes de la pandemia, sólo un 15% de los desechos hospitalarios mundiales se consideraban peligrosos: un 10% por su carga infecciosa y un 5% por sus componentes químicos o radiactivos, según datos de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2018.

En España, los más peligrosos, como los medicamentos citoestáticos o citotóxicos, tienen como destino la incineración en plantas especializadas y los infecciosos son normalmente sometidos a esterilización.

La pandemia ha multiplicado exponencialmente el porcentaje de residuos infecciosos en España, no sólo generados por hospitales y centros de salud, sino también por residencias de ancianos, hoteles medicalizados y viviendas. En Madrid y Cataluña, las dos regiones más afectadas, sólo los residuos del circuito sanitario aumentaron un 300 y 350%, respectivamente, dijeron a Efe fuentes oficiales.

Una orden del Ministerio de Sanidad del 19 de marzo dio prioridad a la incineración para la destrucción de la basura urbana que pueda llevar elementos contagiosos y permitió habilitar almacenamientos temporales o usar hornos de cementeras para ayudar a las empresas que habitualmente gestionan residuos sanitarios a absorber el excedente.

España dispone sólo de 11 plantas incineradoras de basura urbana, cuatro de ellas en Cataluña y sólo una en Madrid, las dos regiones más pobladas y más afectadas por la COVID-19. La primera optó por la quema expeditiva de los residuos hospitalarios y la segunda los sigue acumulando.

RESPONDIENDO  -Y APRENDIENDO- DE LA EMERGENCIA

Cataluña tiene tres plantas de esterilización de basura sanitaria por autoclave (vapor caliente a presión), que absorbían de media 275 toneladas mensuales de residuos. Entre mediados de marzo y mediados de abril, el peor mes de la pandemia en España, la basura de la COVID aumentó a 1.200 toneladas en esa región, según datos de la Agencia Catalana de Residuos (ACR).

“Las plantas autorizadas para tratarlos quedan saturadas, no dan abasto con tanta generación como hay en hospitales y hoteles medicalizados. En Cataluña, descartamos el almacenamiento y acordamos que los residuos se incineren en tres plantas de basura urbana”, dijo a Efe el director de la ACR, Josep María Tost.
Estas plantas habían incinerado a mediados de abril 700 toneladas de basura COVID.

“Las bolsas y cajas con los residuos contagiosos van directamente a la turba que alimenta las parrillas, sin manipulación humana. Se quema a mil grados, lo que elimina cualquier virus”, añadió Tost.

En Madrid, con sus tres plantas de esterilización trabajando 24/7, que son capaces de procesar un total de 50 toneladas diarias, las autoridades autorizaron la quema de una parte de los residuos sanitarios de la región en su única incineradora, a 15 kilómetros de la capital.

La planta de Valdemingómez había quemado para el 29 de abril 430 toneladas de desechos de la COVID-19, informó a Efe su directora, María José Delgado.

“Otras cantidades se han enviado a plantas de otras comunidades autónomas (regiones) para su esterilización o incineración y a incineradoras francesas” y para el resto se han habilitado seis almacenamientos temporales que “acopiarán los residuos hasta que cese la emergencia y puedan ser tratados” con autoclave, informó a Efe el director regional de Economía Circular, Vicente Galván.

Madrid y Cataluña reflejan el desigual tratamiento que se le está dando en España al excedente residual contagioso de la COVID-19, que ha planteado un reto adicional: los nuevos puntos de generación de esta basura, fuera de los centros hospitalarios.

Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han asesorado a más de 350 residencias de ancianos en toda España, la mayoría con visitas presenciales.

“Lo que les enseñamos es muy básico. Lo primero que les pedimos es que localicen un área dentro del centro donde puedan almacenar estos residuos. Antes de sacarlos a los contenedores, le recomendamos que como mínimo les pongan una doble bolsa”, dijo a Efe la coordinadora de emergencias de MSF Montserrat Bartuí.

“Y les decimos que la persona que está trabajando en la zona contaminada no sea la misma que llega al contenedor de desechos”.

Los residuos son arrojados al contenedor de mezcla urbana, donde termina la basura que no ha ido a otros contenedores, la llamada “fracción resto”.

La misma recomendación da la orden de Sanidad del 19 de marzo para todos los hogares españoles con enfermos de coronavirus o en cuarentena: doble bolsa con los desechos y todo ello a la bolsa de la basura de mezcla no separada en domicilios.

Trasladar estas instrucciones a la ciudadanía es, sin embargo, responsabilidad de los Ayuntamientos y no todos han hecho aún campañas divulgativas. El Ministerio español para la Transición Ecológica ha preparado ya un vídeo explicativo y Madrid y Cataluña folletos con dibujos sencillos.

Tost y Bartuí convienen en la necesidad de difundir ampliamente estos mensajes a la ciudadanía para que sepa cómo desechar los ubicuos guantes y mascarillas que, como el virus, han venido para quedarse largo tiempo en la sociedad.

Los responsables de gestión de residuos contactados por Efe opinan que será difícil evitar que los guantes terminen en el contenedor amarillo, el primer circuito de selección de basuras implantado en España y destinado genéricamente a envases de toda composición, sea plástica, metálica o de cartón.

BASURA MEZCLADA

Antes de la pandemia, Europa implantaba un programa de acción para limitar la incineración a los materiales no reciclables y reducir progresivamente lo que se arroja a vertedero, para que sólo lleguen a él basuras no recuperables.

“Todo cambio en esta dirección debe ser conforme con la legislación de la UE en materia de residuos, ha de ser necesario y proporcionado para proteger la salud humana y limitarse a los ámbitos y los plazos estrictamente necesarios para responder al riesgo (…) tratando de mantener el objetivo general de la recogida selectiva y el reciclado”, instruyó la Comisión Europea el 14 de abril.

“Cuando los Estados miembros decidan autorizar excepcionalmente procesos de tratamiento alternativos para los residuos médicos (…) deben garantizar que cuando esos procesos presenten un resultado medioambiental menos beneficioso que la práctica habitual, su uso se limite en el tiempo a lo estrictamente necesario para solventar las carencias detectadas en la capacidad de almacenamiento y tratamiento”, demandó.

El conjunto de la UE recuperó en 2016 el 53,3% de su basura, según datos de Eurostat. España estaba por debajo de esa media, con un 46,4% de residuos recuperados.

Pero la COVID-19 ha obligado incluso a países con mayor capacidad recuperadora como Italia (83%) a priorizar la quema de los residuos, algo común en epidemias como el ébola en países africanos y aconsejado por la OMS en la primera respuesta a una catástrofe o emergencia.

Al comienzo de la pandemia, se planteó un debate en la asociación europea de gestoras de residuos sobre cómo articular “circuitos diferenciados para los hogares con COVID, por ejemplo sacando sus residuos en bolsas rojas o amarillas, pero lo descartamos porque podía ser perjudicial desde el punto de vista de la discreción y generar problemas entre vecinos”, explicó el director de la ACR.

“El sentido común nos pide que seamos prácticos y acordamos el circuito de las tres bolsas”, añadió.
Toda la basura recogida en los contenedores de “fracción resto” durante la pandemia no se podrá separar en las plantas de procesado, donde quedó prohibido por Sanidad abrir las bolsas de plástico y todo cribado que no sea mecánico.

En España, “la gestión de los residuos ya era una asignatura pendiente muy grande” antes de la COVID-19: el 82% de la basura se recogía mezclada “y se recuperaba poquísimo”, dijo a Efe Julio Barea, experto en gestión de residuos de Greenpeace-España.

“Lo que se recuperaba de la ‘fracción resto’ antes de la crisis eran fundamentalmente hierros y aluminio, de forma automática con imanes, el resto era inviable recuperarlo. Más del 60% de la basura se arrojaba a vertedero”.

Explicó que “ahora, con la pandemia, es mucho más porque no está habiendo triaje manual de la basura mezclada, no se está recuperando. Ni siquiera hay datos de cuántas mascarillas, batas, guantes se están generando al día ”.

“Nos tememos, y las evidencias nos están llevando a ello, que la mayor parte de estos residuos contaminados por COVID están terminando mal gestionados y enterrados en vertederos. No hay capacidad para hacer otra cosa, no estamos preparados”, agregó.

SALUD VS. MEDIOAMBIENTE, LA PARADOJA DE LA COVID

Antes de la COVID-19, las plantas incineradoras procesaban sólo un 10% de la basura española, según Greenpeace.

Los ecologistas admiten a regañadientes que la emergencia obligue a recurrir a la quema de residuos, una práctica contra la que llevan años luchando.

“Greenpeace no está a favor de la incineración de residuos pero, dada la situación de excepcionalidad absoluta y siguiendo lo que recomiendan los expertos, de forma transitoria y para estos residuos en concreto, lógicamente hay que darles una salida”, dijo Barea.

“Lo suyo sería tener suficientes autoclaves para tratar estos materiales, pero no los hay”.
Es más, los ecologistas apuestan por que los materiales esterilizados no acaben triturados y arrojados a vertederos, como sucede con los que procesan las plantas de Madrid y Cataluña, sino reciclados: “Todo lo que se pueda ser reutilizado tiene que serlo. Hay que acabar ya con el usar y tirar, es insostenible”, propuso Barea.

El experto ecologista calculó que “las escorias y las cenizas suponen el 30% en peso de lo que se quema. Se transforman en un residuo tóxico y peligroso y solo está catalogada una parte de las toxinas que se generan”.

En su último informe “Safe Management of Waste from Health Care Activities», actualizado en 2018, la OMS advirtió de los riesgos para la salud que entraña un manejo incorrecto de los desechos sanitarios “a través de la liberación al medio de patógenos y contaminantes tóxicos”.

“Si no están bien construidos, los vertederos pueden contaminar el agua de bebida” y, en el caso de la incineración “si no es total o si se incineran materiales que no se prestan a este tipo de tratamiento, se liberan a la atmósfera agentes contaminantes, así como cenizas residuales”.

Cuando los productos quemados contienen cloro, “estos pueden liberar dioxinas y furanos, sustancias que son cancerígenas para el ser humano” y si contienen componentes metálicos, “pueden provocar la dispersión en el medio de metales tóxicos”.

“Solo las incineradoras modernas que operan a temperaturas de entre 850 y 1.100 °C y cuentan con un sistema especial de depuración de gases pueden cumplir las normas internacionales de emisiones por lo que respecta a dioxinas y furanos”, concluyó la OMS.

Tanto Madrid como Cataluña aseguran que todo el circuito dispuesto para la quema de los residuos sanitarios de la COVID-19 cumple tanto con las medidas de protección de los trabajadores implicados como con los límites de emisiones de sustancias tóxicas a la atmósfera.

Galván aseguró que “la incineradora de Valdemingómez tiene controles en continuo de las emisiones, que se mantienen durante la gestión de los residuos biosanitarios” del coronavirus.

La directora de la planta explicó que la incineradora cuenta con un sistema de depuración “que permite reducir la emisión de gases a la atmósfera hasta valores muy por debajo de los límites legales exigibles” y añadió: “su incineración no produce ninguna sustancia distinta a las que se originan con los residuos domésticos”.

Tost concretó que la basura procesada en las incineradoras de residuos urbanos está compuesta fundamentalmente de equipos de protección (EPI).

“Los EPI están hechos de celulosa o polipropileno en el caso de batas, gorros y mascarillas y de látex los guantes. No llevan elementos clorados como el PVC, que es lo que preocupa a los ecologistas”, explicó.

Según el experto de Greenpeace, sin embargo, durante la emergencia acabarán incinerados no sólo EPI sino test, tubos, sondas, bolsas, jeringas, respiradores y otros materiales con componentes plásticos y metálicos.

Advirtió, además, de que “no existe tecnología para medir en continuo las dioxinas y furanos. Esto se hace en controles una o dos veces al año, tomando muestras en las chimeneas y llevándolas al laboratorio para analizar”.

BASURA SIN FRONTERAS

Las plantas incineradoras que producen energía son catalogadas como “plantas de valorización” y los residuos se registran en las estadísticas de Eurostat como “recuperados”.

Así, uno de los principales importadores de basura para incinerar, Alemania, ocupa el segundo lugar por “recuperación” (80,6%) pese a que sólo recicla el 42,7% de sus residuos. Un 11,3% son incinerados y el resto se destina a relleno de excavaciones.

La basura ha recibido, durante la pandemia, la consideración de bien esencial y puede cruzar las fronteras internas de la UE como cualquier otra mercancía, según unas guías aprobadas por la Comisión Europea (CE) el pasado 16 de marzo.

Una semana después, una comunicación de la CE estableció “corredores verdes” para mercancías en la que “aclara que los principios relativos al transporte de bienes se aplican mutatis mutandis (cambiando lo que proceda)  a los envíos de residuos”.

“Muchos Estados miembros dependen de instalaciones en otros Estados miembros para el tratamiento de sus residuos, pues no disponen en su territorio de todas las instalaciones para gestionar todas las fracciones residuales”, constató la CE.

Para agilizar la burocracia y evitar la propagación del coronavirus en los intercambios de documentos de papel, la Comisión autorizó que estos se efectúen electrónicamente.

Italia, sin embargo, se encontró con “muchas demoras en la frontera con Eslovenia y en algunos casos Eslovenia y Croacia pararon y retornaron envíos de residuos provenientes de Italia”, según comunicó en un documento público a la CE.

En Francia, el Centro Transnacional para el Cruce Transfronterizo de Residuos (PNTTD) dijo que “tiene en cuenta el contexto actual y hace lo posible por facilitar el procedimiento para los nuevos expedientes (de importación) y el seguimiento de las notificaciones ya aprobadas”, antes de la directiva europea.

Una fuente del Ministerio francés de la Transición Ecológica y Solidaria dijo a Efe que el país ha recibido 65 toneladas de residuos españoles entre el 10 y el 31 de marzo, pero matizó que se trató de una transferencia “que no está específicamente vinculada a la crisis del coronavirus, ya que es un proceso que depende de una notificación renovada cada año en el mismo período desde al menos 2015”.

Además de a Francia, España exporta regularmente basura hospitalaria a Portugal.

El 1% de los residuos que Portugal importó en 2018 para su eliminación – en incineradoras o con tratamientos físico-químicos -,  un total de 1.061 toneladas, eran residuos sanitarios. Todos ellos provenían de España, según el último informe “Movimento Transfronteiriço de Resíduos” de la Agencia Portuguesa del Medioambiente, difundido a fines de 2019.

El 53 % de esos residuos españoles eran medicamentos citoestáticos o citotóxicos, la categoría más peligrosa de obligada incineración, pero casi toda la basura sanitaria fue sometida a quema. Sólo el 5,2 % (55 toneladas) fue esterilizada.

Carmen Lima, especialista en residuos de la organización medioambiental lusa Quercus, dijo a Efe que una empresa de la región de Oporto (norte) procesa residuos procedentes de Galicia, entre ellos también los hospitalarios, que va a recoger in situ.

En esa planta son sometidos a esterilización y, puesto que los gestiona una empresa privada, son compactados y arrojados a vertedero. La obligación de reciclar estos productos una vez esterilizados sólo la tienen, en Portugal, las empresas del sector público.

Julia R. Arévalo

A este reportaje han contribuido Carlos García en Portugal y Marta Garde en Francia.

24 Abr

COVID-19, el ‘enorme argumento’ para contar con modelos eficientes de gestión de residuos

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ECOTICIAS

  • Así lo indica ESWET, que defiende la valorización energética de la fracción no reciclable como tratamiento seguro que permite eliminar en las mejores condiciones contaminantes y patógenos.
  • Los trabajadores de gestión de residuos están contribuyendo hoy al funcionamiento de nuestra sociedad, garantizando que los desechos producidos por los ciudadanos se recojan, clasifiquen, reciclen y recuperen.

El brote de COVID-19 evidencia el creciente número de desafíos a los que el mundo debe enfrentarse. La crisis sanitaria que estamos viviendo ha alterado sustancialmente el funcionamiento de servicios esenciales y de determinadas infraestructuras que hoy se han hecho más necesarias.

Tal y como manifestó Patrick Clerens, Secretario General de ESWET, “en estos días, la responsabilidad del sector WtE se ha expandido debido a los efectos disruptivos de los brotes en la recogida de desechos, su clasificación y tratamiento en general. Al mismo tiempo, los operadores de gestión de residuos y su cadena de suministro deben garantizar la seguridad de sus empleados y cumplir con las medidas de emergencia, lo que hace que su misión sea aún más desafiante”.

Por lo tanto, el impacto de la pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de una cadena de gestión de residuos fuerte y resistente. El mundo, tal y como viene advirtiendo la comunidad científica, se enfrentará a una nueva crisis relacionada con el cambio climático, por lo que, según ESWET, resulta particularmente importante evitar una posible falta de confianza de los consumidores que podría desencadenar una oleada de cultura de usar y tirar.

ESWET hace un llamado a la Unión Europea y a las autoridades nacionales para que:

  • Considere a los operadores de gestión de residuos, pero también a los proveedores de tecnología de los que dependen en gran medida para el mantenimiento y los productos, como servicios esenciales en todos los Estados miembros;
  • Se anticipe a las necesidades de todos los servicios esenciales en este brote, así como a cualquier futura crisis de salud y medio ambiente.

Los trabajadores de gestión de residuos están contribuyendo hoy al funcionamiento de nuestra sociedad, garantizando que los desechos producidos por los ciudadanos se recojan, clasifiquen, reciclen y recuperen. Como otros servicios clave, están haciendo frente a las amenazas del COVID-19 para mantener el medio ambiente lo más limpio y seguro posible.

19 Abr

Jose Pérez (Zabalgarbi): «Nuestro compromiso con Bizkaia es ahora más firme que nunca»

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DEIA

Zabalgarbi es una de las empresas vascas que presta un servicio esencial a la sociedad y, por tanto, que sigue en activo durante el estado de emergencia provocado por la actuación del covid-19. Si bien la seguridad ha sido siempre un aspecto fundamental para Zabalgarbi, tras el decreto de estado de alarma, la empresa ha adoptado una serie de medidas extraordinarias para afrontar la crisis del covid-19.

¿La operación en Zabalgarbi se está viendo afectada por el coronavirus?

—Esta es una planta que opera 24 horas al día, los 365 días al año. Diariamente trabajamos con unos estándares de calidad muy exigentes y eso siempre constituye una ventaja. En esta difícil coyuntura, mantenemos la operatividad y los residuos que llegan son tratados de la misma forma que habitualmente, garantizando siempre la seguridad en todo el proceso.

Ustedes no han parado la actividad pero desde el primer momento han adoptado una serie de medidas extraordinarias para garantizar la seguridad de sus trabajadores. ¿Cuáles han sido esas medidas?

—La seguridad es un aspecto fundamental para nosotros. Siempre lo es, pero ahora más que nunca. Especialmente para nuestro director general, Mikel Huizi. Días antes de decretarse el estado de alarma, la dirección de Zabalgarbi constituyó un equipo de coordinación. Seguidamente, aprobamos el procedimiento por el que se establecen más de 40 medidas de seguridad para afrontar la crisis del covid-19 en la planta. Todo ello lo hemos hecho de acuerdo con el comité de empresa, el comité de seguridad y salud y el servicio de prevención ajeno. Tenemos claro que sin la implicación que esta plantilla demuestra cada día, sería difícil adaptarse y adoptar unas medidas tan exigentes.

¿Cuál es el fin que persiguen con la puesta en vigencia de estas medidas?

—Básicamente buscamos tres objetivos. Proteger la salud de las 71 personas que trabajamos en Zabalgarbi, minimizar las probabilidades de propagación del virus y garantizar la continuidad del servicio esencial que nuestra planta presta a Bizkaia. Nuestro compromiso con este Territorio es ahora más firme que nunca.

A la hora de tratar los residuos, ¿también se ha modificado la forma de proceder?

—El habernos dotado de unas adecuadas medidas de protección para la plantilla, nos ha permitido mantener la operación sin cambios. Los residuos no reciclables que recibimos y que incluyen sanitarios, siempre son tratados de la misma forma. La incineración garantiza la destrucción de cualquier resto de covid-19.

Estamos viviendo una situación sin precedentes, ¿cómo ve la vuelta?

—Es evidente que el proceso será lento y progresivo. Soy aita de dos niños pequeños y ves que cada día se les hace más duro seguir confinados, pero ahora es lo que toca. Desde un punto de vista industrial, y siempre que se preserve la seguridad de las personas, es importante mantener la actividad económica. Es un pilar fundamental para garantizar el modelo de país que disfrutamos en Euskadi, con unas prestaciones sociales únicas en nuestro entorno.

De cara al futuro, ¿Zabalgarbi tiene en mente nuevos proyectos?

—La innovación va en el ADN de esta planta. Ya en su fase de diseño, la Comisión Europea le otorgó el máximo reconocimiento a la innovación, a través del Programa Thermie. 15 años después, seguimos avanzando. Ahora estamos trabajando en la ampliación de nuestra instalación fotovoltaica y en la puesta en marcha de una planta gasinera, con la que queremos suministrar Gas Natural Comprimido a los nuevos camiones de basura. Además, participamos en los proyectos LowCO2 y Recygas, respaldados por el programa Hazitek del Gobierno Vasco.

¿En qué consisten esos Hazitek?

—LowCO2 y Recygas son planes I+D+i que el Gobierno vasco ha calificado como estratégicos y en los que hemos invertido 1,17 millones de euros para el periodo 2019-2021. En el proyecto de LowCO2 trabajamos con otras empresas en la captura y valorización del CO2 y en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias y el tratamiento de las cenizas. En el Recygas colaboramos con Sener y FCC en la mejora de la tecnología de la valorización, a través de la gasificación de los residuos. Si ambos proyectos demuestran su viabilidad, serán el anticipo de importantes inversiones industriales en los próximos años.

¿Cómo ve el futuro del sector de la incineración?

—La situación actual nos ha hecho ver que estas plantas de valorización energética son muy importantes en la «cadena de tratamiento» de los residuos. Nos ayudan a preservar el medio ambiente y la salud de la ciudadanía, dos aspectos fundamentales en la economía circular y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si miramos a Europa, a día de hoy existen más de 500 incineradoras, con las que se ahorran anualmente 40 millones de toneladas de combustible fósil y con las que se genera electricidad para 14 millones de europeos.

Esos datos, trasladados a Bizkaia, ¿qué suponen?

—En la actualidad, Bizkaia es considerada la pequeña Alemania por su avanzada gestión de los residuos. En el caso de Zabalgarbi, desde que se puso en marcha en 2005, ha dado solución a más de 3,5 millones de toneladas de basura no reciclable, lo que supondría llenar casi siete veces el estadio San Mamés. Anualmente, producimos la electricidad equivalente al consumo del metro de Bilbao durante 7 años. Todo esto es posible gracias al compromiso institucional, la colaboración público-privada y cómo no, la implicación de toda nuestra plantilla.

18 Abr

La tasa de recogida selectiva para reciclaje en Bizkaia crece de nuevo y se sitúa en el 50,43%

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DIPUTACIÓN FORAL DE BIZKAIA

Aunque ha crecido la cantidad de residuos generados, este crecimiento ha sido inferior al crecimiento experimentado por la recogida selectiva para reciclaje. Es significativo el descenso de la fracción resto, que suma 346.942 toneladas (5.473 toneladas menos que en 2018), lo que confirma la tendencia a la baja en la recogida de este tipo de residuos que se viene registrando en los últimos siete años. Papel-cartón sigue siendo la fracción con mayor volumen de recogida y también la que más crece, con 5.724 toneladas más que en 2018. La recogida de orgánico ha pasado del 1,77% al 2,12%, lo que se traduce en 2.263 toneladas más con respecto al año anterior.

La tasa de recogida selectiva para reciclaje ha vuelto a crecer algo más de medio punto en Bizkaia a lo largo del año pasado y se ha situado en el 50,43%.

A lo largo del año pasado, se recogieron en nuestro territorio 648.164 toneladas de residuos, una cantidad mayor que la de 2018 (1.590 toneladas más). En cualquier caso, este incremento es notablemente inferior al experimentado por la recogida selectiva, que ha crecido 6.487 toneladas con respecto al año anterior, hasta situarse en 309.221 toneladas.

En cuanto a los residuos domiciliarios, cada hogar de Bizkaia deposita en los contenedores de recogida el equivalente a un kilo de residuos por habitante al día.

Por fracciones, resulta significativo, un año más, el descenso experimentado por la fracción resto, que ha pasado de las 352.729 toneladas de 2018 a las 346.942 toneladas durante el pasado ejercicio. Esta disminución confirma la tendencia a la baja de esta fracción durante los últimos siete años y ratifica que la ciudadanía cada vez separa más sus residuos.

Un hecho este último avalado por el crecimiento progresivo de la tasa de recogida para reciclaje, que se traduce también en el aumento de la recogida selectiva fracción por fracción. La que más crece y también la que mayor volumen presenta es la de papel-cartón, que suma 95.962 toneladas (5.724 más que en 2018). En relación a la cantidad recogida, por detrás de ella se sitúan, por este orden, el vidrio, con 27.326 toneladas (842 más que el año anterior), y los envases ligeros, que crecen en 1.348 toneladas hasta sumar 19.448 toneladas.

También la recogida de orgánico crece durante 2019 y con 12.992 toneladas, se sitúa en una tasa de 2,12%, frente al 1,77% que representaba en 2018. Este incremento ha sido y es una de las prioridades de la Diputación Foral de Bizkaia, que viene desarrollando un importante esfuerzo para conseguirlo en forma de ayudas a la implantación del quinto contenedor y de otras iniciativas, como la prueba piloto para incluir en la recogida de orgánico restos de pescado y carne crudos y cocinados.

Bizkairezikla

Uno de los problemas más frecuentes a la hora de reciclar es saber exactamente en qué contenedor va cada uno de los residuos. Ese problema se puede solventar con la herramienta digital Bizkairezikla, disponible en la página web de la sociedad pública foral Garbiker y en la que se pueden realizar consultas para conocer cuál es el contenedor correcto para depositar un catálogo de más de 6.000 residuos. Estos residuos se encuentran agrupados en 19 categorías: alimentación, bebés, bricolaje, electrónica y electrodomésticos; envases, higiene, iluminación, informática y telefonía; juegos, juguetes y deportes; material escolar y de oficina; farmacia, menaje y hogar; mobiliario, vehículos, obras domésticas, pilas y baterías; textil y complementos; limpieza y otros.

08 Abr

La incineración de desechos destruye de forma segura los virus a altas temperaturas

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RETEMA

CEWEP acoge con satisfacción el reconocimiento de la gestión de residuos como un sector que brinda un servicio esencial a nuestra sociedad por Virginijus Sinkevicius, el Comisionado Europeo de Medio Ambiente, con motivo de la publicación de una guía sobre el envío de residuos en el contexto de la propagación de COVID19 el 30 de marzo de 2020.

El CEWEP desea enfatizar la importancia del Artículo 13 de la Directiva Marco de Residuos 2008/98 / CE, aún más en las circunstancias actuales, que requieren que los Estados miembros tomen las medidas necesarias para garantizar que la gestión de los residuos se lleve a cabo sin poner en peligro la salud humana. La salud humana debe tener la máxima prioridad.

La incineración de Residuos a Energía (WtE) destruye de forma segura virus y otros patógenos a altas temperaturas. Los desechos se colocan directamente en el búnker y luego se descargan en el horno a través del conducto de alimentación mediante una grúa aérea, evitando así el contacto humano con los desechos contaminados.

En esta ocasión, CEWEP desea agradecer a sus miembros y a todos los trabajadores de desechos que se ocupan de nuestros desechos todos los días. «Están haciendo un gran trabajo», dice el presidente de CEWEP, Paul de Bruycker.

Nos gustaría enfatizar que a los empleados del sector de residuos se les debe otorgar el estatus de ‘trabajador clave’, es decir, deben poder moverse libremente y deben continuar recibiendo servicios educativos y de cuidado para sus hijos mientras cumplen con sus tareas esenciales durante el brote de COVID19.

Para proteger la salud pública en general y garantizar la seguridad de los trabajadores en particular en estos tiempos de pandemia, la incineración de residuos es parte de la infraestructura crítica en los Estados miembros para garantizar el mejor tratamiento posible de los residuos contaminados que no pueden reciclarse. Dada su tarea higiénica para la sociedad, debe garantizarse que la incineración de residuos pueda continuar brindando este servicio esencial a nuestros ciudadanos. Además, los institutos gubernamentales de virología como el Instituto Alemán Robert-Koch afirman que para el tratamiento térmico de residuos infecciosos es obligatorio.

Esta crisis demuestra una vez más cuán importante es el enfoque integrado para la gestión de residuos donde cada flujo de residuos necesita encontrar la forma más sostenible de tratamiento sin poner en peligro la salud humana o el medio ambiente. Además, durante estos tiempos extraordinarios, es importante que las corrientes de desechos no contaminados, como el papel, se sigan separando y reciclando tanto como sea posible siguiendo las recomendaciones de los institutos de virología. Se deben guardar las capacidades de WtE para los residuos no reciclables o contaminados.

04 Abr

Zabalgarbi profundiza en la mejora de sus procesos con dos Hazitek

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EMPRESA XXI

Zabalgarbi consiguió mantener su alta productividad industrial en 2019, al tiempo que reforzó los planes para reducir su huella de carbono y activó dos planes de I+D+i, respaldados por el Programa Hazitek del Gobierno Vasco, para profundizar en su estrategia para incrementar la eficiencia en la valorización de residuos.

La dirección de Zabalgarbi ha diseñado una serie de actuaciones que mejorarán su posición competitiva y medioambiental en el corto, medio y largo plazo. Como han destacado responsables de la compañía a Empresa XXI, los planes para reducir la huella ambiental de todos sus procesos internos y externos, a través de sus suministradores, se consolidarán con una intensiva apuesta inversora en I+D+i y en utilización de fuentes alternativas.

El despliegue de esta estrategia contribuirá, según estas fuentes, a optimizar los procesos y el rendimiento de la instalación, que en 2019 volvió a alcanzar prácticamente el 100 por ciento de operatividad. De hecho, Zabalgarbi funcionó durante 8.035 horas, un 1,2 por ciento más que en 2018 y un nivel que les mantiene a la cabeza del sector en Europa. La planta vizcaína, además, valorizó 224.591 toneladas de residuos y generó 630,5 GWh, lo que supuso reducciones anuales del 2,69 y 2,09 por ciento, respectivamente. Este leve descenso fue consecuencia de una parada técnica más prolongada que la de 2018, participando en ambas más de 600 trabajadores de contratas.

Pero, sin ninguna duda, el hecho más destacado del ejercicio 2019 fue su participación en dos proyectos de I+D: LowCO2 y Recygas, calificados como estratégicos en el Hazitek del Gobierno Vasco. Zabalgarbi desembolsará en ambos planes 1,170 millones de euros en el período 2019-2021 con el objetivo de generar nuevo conocimiento y testarlo. Como señalan desde la compañía, si las investigaciones demuestran su efectividad, estos dos planes de I+D serán el anticipo de inversiones industriales en los próximos años.

En el caso del LowCO2, Zabalgarbi trabajará en la captura y valorización del CO2 y también en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias. En este plan, con un presupuesto global de 4,9 millones de euros, colabora con Lointek, Calcinor, Cementos Lemona, Petronor, Prefabricados Etxeberria, Sader y Tamoin. El Gobierno Vasco lo ha calificado con la mejor puntuación y lo subvencionará en un 50 por ciento junto al FEDER.

Del mismo modo, el plan Recygas, con un presupuesto total de 4,469 millones de euros, contará con una subvención del 50 por ciento. En este caso, Zabalgarbi colaborará con sus socios Sener y FCC en la mejora de la tecnología de valorización.

Otras inversiones previstas para este mismo año incidirán en la descarbonización con la puesta en servicio antes de fin de año de una gasinera y la multiplicación por tres de su capacidad solar fotovoltaica. La ingeniería de la instalación ya está concluida y próximamente abordarán las obras para dotar los sistemas de compresión del gas y los tres puntos de carga previsto. La estación proveerá de combustible a los camiones que entregan los residuos en la planta, contratas que ya han anunciado la puesta en marcha de planes para aumentar la flota con vehículos GNL.

Por último, los responsables de Zabalgarbi se muestran muy satisfechos con la puesta en valor internacional de la valorización energética de residuos. Entre los últimos informes destacan los de la UE, que estima que esta tecnología “reduce en 19 veces las emisiones de CO2 de un vertedero”, y la ONU, que detalla las ventajas del sistema en el informe “Valorización Energética: Consideraciones para la toma de decisiones informadas”.

Respecto al problema ambiental generado por el accidente del vertedero de Zaldibar, los responsables de Zabalgarbi se muestran abiertos a colaborar y estudiar fórmulas que permitan valorizar parte de los residuos en sus instalaciones y contribuir a evitar cuellos de botella en el entramado manufacturero.

20 Mar

Medidas adoptadas por Zabalgarbi ante la epidemia de COVID-19

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ZABALGARBI

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el “Estado de alarma”, establece medidas para prevenir y contener el virus COVID-19 y exige la adopción de medidas para asegurar la prestación de los servicios esenciales.

Unas medidas de prevención que atañen a la sociedad en su conjunto, pero que en el caso de las empresas que prestamos un servicio esencial, requieren de medidas extraordinarias para garantizar su operación y mantenimiento.

ZABALGARBI, como empresa estratégica que da solución a la gestión de residuos de Bizkaia, y ante la epidemia COVID-19, ha adoptado –en colaboración con el Comité de Empresa, el Comité de Seguridad y Salud y el Servicio de Prevención Ajeno– las medidas que se enumeran en el presente documento, con un triple objetivo:

• Proteger la salud de las personas que trabajamos en Zabalgarbi.
• Minimizar las probabilidades de propagación del virus.
• Garantizar la continuidad del servicio esencial que nuestra planta presta a Bizkaia.

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19 Mar

Tecnologías limpias para la gestión sostenible de residuos

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RETEMA

A nivel mundial, se espera que la generación de residuos crezca aproximadamente un 60% para 2050. Es por eso que el reconocimiento y la cooperación de todas las partes involucradas (política, investigación, proveedores de tecnología, operadores de plantas, formuladores de políticas y sociedad civil) es esencial para el bien común para el ambiente.

Gracias a las tecnologías avanzadas, la gestión de residuos se está convirtiendo en una lógica integrada de gestión de residuos y recursos, reduciendo así la explotación de materiales a través del reciclaje y transformando los residuos no reciclables en un recurso valioso para toda la sociedad. Para implementar este cambio, la eliminación gradual de los basureros contaminantes es el primer objetivo que se debe perseguir.

Nuestra visión demuestra cómo las tecnologías de conversión de residuos en energía producidas por proveedores europeos están profundamente comprometidas con la eficiencia de los recursos y la mitigación del cambio climático y están listas para contribuir a una mejor gestión de los residuos en la UE y a escala mundial. Muestra cómo, para 2050, las plantas de conversión de residuos en energía contribuirán a los sistemas de energía con bajas emisiones de carbono y a las sociedades circulares y los hitos políticos y reglamentarios necesarios para llegar allí.

Las tecnologías de conversión de residuos en energía tratan los residuos residuales: residuos que no son aptos para su reutilización o reciclaje y que de otro modo serían depositados en vertederos. Por ejemplo, biomasa contaminada como la madera tratada con conservantes de madera. Las plantas de conversión de residuos en energía transforman estos residuos en energía que se utiliza para la generación de electricidad, calefacción y refrigeración y para diversas aplicaciones industriales, entre otras para producir hidrógeno.

Energía renovable

La mitad de la energía recuperada es renovable, ya que proviene de desechos de origen biogénico. Además, a diferencia de la producción variable de energía renovable (como la energía eólica o solar), la energía renovable de Waste-to-Energy es planificable y confiable. Además de esto, Waste-to-Energy recupera materias primas secundarias que se utilizan en una variedad de sectores, como la construcción, el reciclaje de metales o aplicaciones estratégicas como la fabricación de baterías.

Al combinar los efectos de la desviación de los vertederos, los procesos de eficiencia energética y la recuperación mejorada de materiales, Waste-to Energy es un sumidero considerable para las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Las plantas de conversión de residuos en energía permitirán alimentar más energía renovable en el sistema que se utilizará, p. en forma de hidrógeno, para descarbonizar otros sectores.

El futuro de WtE es circular

El futuro de Waste-to-Energy es circular, totalmente sostenible y generalizado a nivel mundial: los camiones alimentados con hidrógeno traerán residuos residuales a la planta; mientras descargan los desechos, repostarán en la estación de hidrógeno, evitando así el uso de combustibles fósiles.

Desde hogares hasta industrias, centros comerciales e invernaderos, la cantidad de instalaciones calentadas y enfriadas por la energía recuperada de los desechos crecerá constantemente. Los procesos integrados de conversión de residuos en agua podrán mejorar la gestión de residuos en áreas desérticas, y la energía recuperada de los residuos impulsará a las plantas de desalinización de agua de mar para producir agua potable de manera sostenible.

Los caminos por los que caminamos y los edificios en los que vivimos se construirán cada vez más con materias primas secundarias de cenizas de fondo, lo que reducirá la explotación de materiales primarios.

Las propias plantas de conversión de residuos en energía se convertirán en centros educativos y deportivos, con pistas de esquí, chimeneas trepadoras y canchas de tenis, restaurantes con puntos de vista y centros educativos para actividades escolares.

Recomendaciones de política

La Unión Europea tiene la capacidad de seguir avanzando y expandir la excelencia de la UE en la gestión de residuos mucho más allá de sus fronteras. Es por esto que las próximas políticas deberían reconocer este potencial al:

• Promover la jerarquía de residuos como habilitador de políticas sólidas de gestión de residuos.
• Promover el papel de Waste-to-Energy como la opción de tratamiento preferida para los residuos residuales.
• Reconocer Waste-to-Energy como una opción sostenible de gestión de residuos.
• Reconocer el valor de Waste-to-Energy para la mitigación del cambio climático.
• Minimizar la cantidad de vertedero a la cantidad estrictamente necesaria.
• Aumento de la confianza en los productos reciclados mediante el establecimiento de criterios de calidad transparentes.
• Permitir la recuperación de residuos para usos específicos.
• Apoyar la exportación de tecnologías sanas de gestión de residuos, incluido Waste-to-Energy.

Como una de las industrias más limpias de Europa, Waste-to-Energy es demasiado valiosa para ser subestimada o dejada de lado. Es una tecnología en constante evolución, abierta a la innovación y vinculada con otros sectores industriales de forma circular y sostenible.

22 Feb

La valorización energética, la solución para evitar que los residuos lleguen a los vertederos

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EL PERIÓDICO DE LA ENERGÍA

España es el país de la Unión Europea donde más toneladas de residuos terminan en el vertedero, según la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (AEVERSU) que apuesta por fomentar la valorización energética junto al reciclaje de residuos.

La organización defiende que de acuerdo con varios informes técnicos las plantas de valorización energética (incinerar los residuos) no aumenta los niveles de contaminación de su entorno e incluso los reduce si se sustituyen por aportación de calor y agua caliente en las ciudades sustituyendo las fuentes convencionales (conocido como Street Heating).

En un encuentro informativo, el presidente de Aeversu, Rafael Guinea, ha manifestado que el «tándem que forman el reciclaje y la valorización energética constituye la alternativa real a los residuos». Guinea ha puesto ejemplos de experiencias de valorización con otros países europeos, al tiempo que ha lamentado la tragedia en el vertedero de Zaldibar (Vizcaya).

En este contexto, ha ofrecido a las instituciones en nombre de Aeversu la posibilidad de abordar la apuesta por la valorización energética en las comunidades que, como Madrid, se detecta una necesidad en el tratamiento de los residuos.

Guinea se ha referido a datos de un informe del Centro Internacional de Tecnología Ambiental de la ONU que destaca el potencial de la valorización energética, por su capacidad de reducir el volumen de los residuos que terminan su ciclo de vida en los vertederos convencionales en un 90 por ciento.

También ha apuntado que en algunas regiones se trata con valorización entre el 25 y el 30 por ciento de los residuos que generan, de acuerdo con las conclusiones de un estudio alemán que analiza el potencial de mitigación de gases de efecto invernadero (GEI) de la gestión de residuos sólidos municipales en países de la OCDE, India y Egipto.

Con respecto a la UE, señala que los objetivos para promover el desvío de los desechos biodegradables de los vertederos y para un mayor desarrollo del reciclaje son «pasos importantes» en la dirección correcta y concluye que «no hay evidencia de que la planta contribuya a aumentar los niveles de contaminación en su entorno más próximo».

En este contexto, Guinea ha puesto de ejemplo a ciudades como París, donde con la valorización energética, 12 municipios disponen de una red de calefacción de 470 kilómetros, con 16 circuitos de agua caliente y que genera 2.400.000 MWh térmicos por año y 200.000 MWh eléctricos por año.

También se ha referido a Londres, donde ha citado que la planta de Edmonyon genera 371 GWh por año que suministra a 72.000 hogares, mientras la de Lewisham lo hace en 48.000 hogares y en Bexley, a 110.000 hogares.