Un estudio de Osakidetza concluye que la incineración no supone un “riesgo significativo” para la salud

7 marzo, 2016 adclick Sin categoría

 

NOTICIAS DE GIPUZKOA

Investigadores del Departamento vasco de Salud han estudiado la relación entre la incineración y el riesgo para la salud humana y concluyen que “no existe evidencia científica que haga suponer que la incineración de residuos urbanos en plantas que utilizan tecnología moderna y respetan los niveles de emisión en vigor suponga un riesgo adicional significativo para la salud de la población”.

Desde que el Ejecutivo de Markel Olano anunciara su intención de reactivar el proyecto de construcción de la incineradora de Zubieta, numerosos colectivos han alzado la voz alertando del “enorme riesgo” que esta instalación supondrá para la población que reside en el entorno. Diferentes grupos ecologistas y hasta médicos del territorio han señalado que poner en marcha esta planta podría llevar a multiplicar los casos de cáncer u otro tipo de riesgos para la salud como enfermedades respiratorias o efectos reproductivos.

Sin embargo, el estudio Incineración de residuos urbanos y salud pública, elaborado por investigadores del Departamento vasco de Salud en el año 2004, concluye que estas afirmaciones “no están demostradas”. Este análisis está firmado por la Dirección de Salud Pública del Departamento de Sanidad y coordinado por Jesús María Ibarlucea, del Servicio de Sanidad Ambiental de la Subdirección de Salud Pública de Gipuzkoa, y Mikel Basterrechea, miembro del Servicio de Vigilancia Epidemiológica de esta misma subdirección.

En su trabajo, estos investigadores afirman, para empezar, que la literatura científica que estudia los efectos adversos de la incineración en la salud humana es “limitada”. Asimismo, recogen que los riesgos de este tipo de instalaciones son “débiles”, siempre y cuando cumplan con la estricta normativa a la que estas plantas están sujetas en Europa.

Tecnología moderna

 “No existen estudios que indiquen que la residencia en el entorno de plantas de incineración con tecnología moderna, que cumplen la legislación sobre emisiones de dioxinas, sea un factor de riesgo para cáncer o efectos adversos en la reproducción o desarrollo”, señalan. En este sentido, apuntan que la emisión de plantas que actualmente se construye en los países desarrollados son “inferiores” a aquellas en las que se han realizado estudios epidemiológicos que han detectado influencias en la salud (habitualmente instalaciones de la década de los 70).

Asimismo, detallan que, en los casos en los que se detecta una relación entre incineración y riesgo para la salud, “la mayor parte se produce a través de la dieta y no por vía directa”. Tal es así que recuerdan que “la alimentaria es la vía principal de exposición para la población general y supone más del 90% de la exposición ambiental”, si bien matiza: “La posible contribución de las emisiones de plantas modernas a los niveles de contaminantes del suelo, hierba y alimentos generados en el entorno de la planta no parece ser significativa y, dado que el patrón de consumo de alimentos mayoritario en las zonas urbanas indica que la procedencia de los mismos es muy variada y solo una pequeña parte procede de la misma área, es razonable considerar que las emisiones directas de dioxinas de las plantas modernas no supongan un riesgo adicional significativo”.

En esta misma línea, el estudio recoge que otro tipo de exposiciones relacionadas con los hábitos de vida tienen un mayor efecto en la salud humana. “La exposición de los fumadores -a las dioxinas- puede ser varios órdenes de magnitud superior que la que se produce por vía inhalatoria por los residentes en el entorno de una incineradora moderna, que respete la legislación europea”. Finalmente, sentencia que “los estudios de seguimiento de los niveles de dioxinas en la población residente en el entorno de plantas de incineración no revela incrementos de dichos niveles cuando se comparan con población que vive en zonas más alejadas que puedan considerarse de referencia”.

Los investigadores extraen estas conclusiones de diversos análisis llevados a cabo en áreas expuestas de Gran Bretaña, EEUU, Alemania, Bélgica y España, entre otros.