15 Eka

¿Cómo es esquiar encima de la planta incineradora de Copenhague antes de ir a los Alpes?

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

LUGARES DE NIEVE

Con la apertura de las fronteras dentro de la Unión Europea, en nada podremos volver a esquiar en los glaciares de Francia, Suiza, Austria e Italia o en Noruega. Pero también en Copenhague, la capital de Dinamarca.
El techo de la planta de incineración de residuos, el “Copenhill”, es la nueva atracción de la ciudad.
Con 450 metros de largo, se encuentra a unos 10 minutos del centro de Copenhague y se extiende desde el techo del edificio, de 85 metros de altura, sobre la fachada y hasta ras de suelo.
Copnehill a principios de este mes de juino. (Foto: Copenhill Urban Mountain)
“A pesar de la vista inusualmente verde, la pista de esquí te da la sensación de conducir como nieve dura”, explica Christian Ingels, CEO de CopenHill, que opera las instalaciones de esquí en el área portuaria de Copenhague.
El precio por una hora de esquí es de unos 20 euros y el pase de 3 horas cuesta unos 46 euros.
En Copenhill no solo hay pistas para todos los niveles de dificultad a las que se accede mediante 4 remontes mecánicos, también hay un pequeño snowpark y una tienda de esquí que incluye alquiler de material.
Además, en la cota alta del complejo, como en muchas estaciones de esquí tradicionales, hay un restaurante para después de esquiar, rutas de senderismo entre abetos y prados, y un muro de escalada de más de 85 metros de altura. Todo ello, para que incluso los no esquiadores puedan disfrutar de Copenhill.
Foto: Copenhill Urban Mountain
“Queremos ser el lugar donde las familias pasen sus fines de semana, donde los amigos se reúnan para divertirse y donde los estudiantes pasen su tiempo al aire libre. En resumen: el lugar donde los habitantes de Copenhague vienen para relajarse y hacer ejercicio”, explica Ingels.
Los promotores de la estación de esquí en Copenhague también pretenden que “los daneses se preparen para esquiar en CopenHill antes de que realmente se pongan en marcha en los Alpes”.
(Foto: Copenhill Urban Mountain)
No en vano, la asociación de turismo Saalbach-Hinterglemm, en Austria, es socia de la pista de esquí al aire libre artificial danesa. “Estamos totalmente entusiasmados con el proyecto Copenhill. Aquí los daneses pueden dar sus primeros giros o repasar sus habilidades antes de venir a esquiar a Skicircus”, señala Isabella Dschulnigg-Geissler, directora gerente de Saalbacher Bergbahnen.
Un vídeo descriptivo de la experiencia de esquiar en Copenhill:
12 Eka

Aldundiak eskualdeko konpostaje-plantak ezartzea bultzatu du, hondakin organikoaren tratamenduan aurrera egiteko

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

BIZKAIKO FORU ALDUNDIA

Garbikerrek lizitazio-prozedurari ekin dio planta horiek martxan jartzeko, bi helbururekin: batetik, hondakin mota horren bilketa eta tratamendua zabaltzea eta, bestetik, zerbitzua deszentralizatzea, garraio-beharrak murrizteko eta jasangarriagoa eta eraginkorragoa izateko.

Bizkaiko Foru Aldundiak, Garbiker sozietate publikoaren bidez, eskualdeko konpostaje-plantak martxan jartzeko lizitazio-prozedura hasi du. Foru erakundearen beste aurrerapauso bat da, frakzio organikoaren bilketa eta tratamendua zabaltzeko helburua lortze aldera, gure lurraldean bosgarren edukiontzian (edukiontzi marroia) gaika biltzen diren bio-hondakinen kopuru gero eta handiagoak behar bezala kudeatzeko gaitasuna areagotuz. Era berean, bio-hondakinen birziklatze-tasa handitzeko konpromisoaren adierazpena da, Hiri Hondakinak Kudeatzeko II. Plan Integralean (HHKPI) jasotzen zenaren ildotik, eta arlo honetan une hauetan prestatzen ari den III. HHKPI arautuko duen filosofiarekin bat etorriz.

Eskualdeko planta horiek ezartzean, gainera, hondakin mota horren kudeaketa deszentralizatuko da eta, horren ondorioz, hondakin horien kamioi-ibilbideak murriztuko dira, baita tratamenduaren ondoriozko konpostaren garraioa ere, zerbitzuaren eraginkortasuna areagotuz. Horrek, era berean, berotegi-efektuko gasen isurketa murriztea ekarriko du eta bio-hondakinen bilketa eta tratamendua jasangarriagoa izango da.

Eskualdeko instalazio horiek osatuko dituzten elementuak erostearekin batera, Bizkaiko Foru Aldundia eta Garbiker azterketa-prozesu bat garatzen ari dira ekipamendu berriak zein eskualdetan ezarriko diren zehazteko, kontuan hartuta, besteak beste, sortzen diren mota horretako hondakinen kopurua edo eskualdeen eta orain frakzio organikoaren tratamendua egiten den instalazioa den Konpostegiko instalazioen artean dagoen distantzia. Prozesu hori aurtengo udazkenera arte luzatuko da.

Aste honetan Garbikerrek irekitako lizitazioari dagokionez, konpostajeko hiru erreaktore bertikal, bi pala kargagailu teleskopiko, bi birringailu eta hiru bahetzaile erostea aurreikusten du; izan ere, bio-hondakinen tratamendurako erabiltzen diren sistemak aztertu ondoren gure lurraldearen ezaugarrietara hobekien egokitzen den aukera dela erabaki da.

Konpostaje bertikaleko sistemen abantaila prozesuaren espazio-beharrak ahalik eta gehien murriztea da. Kanpoaldean egon daitezke, eta instalatzeko ez da obra handirik behar. Garbikerrek erosiko dituen erreaktoreen kasuan, egunean gutxienez 8 tona bio-hondakin tratatzeko gaitasuna izan beharko dute, eta inausketa birrindua gehitu ahal izango zaie, materiala egituratzeko beharrezkoa bada. Gainera, foru sozietate publikoak sistema modulagarri bat aukeratu du, behar izanez gero instalazioen gaitasuna pixkanaka handitzeko aukera emango duena.

06 Eka

La valorización, clave para evitar el envío de residuos a vertederos

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

NOTICIAS DE ÁLAVA

La tragedia humana sobrevenida tras el derrumbamiento de miles y miles de toneladas de basuras y tierras en la planta de Verter Recycling el pasado 6 de febrero también ha dejado al descubierto un par de asignaturas pendientes: la gestión de los residuos –urbanos e industriales– y el control de todos los materiales que llegan a los vertederos. Y no solo es un problema vasco. De hecho, las asociaciones ecologistas llevan años alertando de esta situación que califican, sin medias tintas, de “bomba de relojería”. Otras plataformas como Zero Waste Europe y Retorna proponen la implantación de un canon obligatorio al vertido.

Una medida encaminada a estimular la reducción de residuos que mayoritariamente acaban siendo enviados a vertedero sin recibir ningún tratamiento previo, sin atender a criterios de reutilización o reciclaje. Los últimos datos confirman que España es uno de los que tienen una dudosa conciencia sostenible puesto que es de los que mayor cantidad de residuos lleva de esa manera a vertedero. El porcentaje de reciclaje en se sitúa “entre el 36 y el 37%” y apenas si ha mejorado esa tasa desde 2004, lo que significa que se queda bastante lejos de la norma europea que fija un 50% para este año y apunta que para 2035, solo el 10% de residuos urbanos podrá acabar en vertederos.

Dicen desde Ecologistas en Acción que “el cuarenta por ciento de la bolsa de basura normal es materia orgánica” que podría ser reciclada. Un hecho que, a juicio de Carlos Arribas, emplaza a la sociedad en general y a la clase política en particular a encarar el sistema de separación y de gestión de residuos. El problema, apuntaba Arribas, “es que sale más barato verter que reciclar”. Aboga por poner “obstáculos” a los vertidos tanto urbanos como industriales a través de “un impuesto único” similar al que aplican países como el Reino Unido “para evitar el turismo de residuos”.

DE 38 A 22 EUROS Un ejemplo cercano: la tasa por tonelada que se cobra en el vertedero público alavés Gardelegi es de 38 euros, un precio más elevado que los 16 que pagaban quienes descargaban sus desechos en el colapsado de Zaldibar. Precisamente pocos días después del desastre ocurrido en la planta de Verter Recycling, el propio consejero de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Iñaki Arriola, hacía hincapié en que Euskadi tiene que “replantear a fondo el modelo de gestión de residuos” para que “no resulte tan cómodo y tan barato optar por el vertido como hasta ahora”. E incluso apostaba por medidas disuasorias como la creación de una “tasa ecológica de vertido, una tasa o canon consistente y disuasorio”.

Las voces de las principales organizaciones ecologistas no son las únicas que ponen en cuestión el sistema actual de recogida, tratamiento y gestión. La Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu) se refería también al asunto y hablaba de “desperdicio total de los residuos que deberían ser aprovechados como recursos” y así de paso evitar riesgos tanto ambientales como de salud. Lo decía su presidente, Rafael Guinea, quien ahondaba en el quid de la cuestión: “el vertido en España es extremadamente barato”. En su opinión, para dar vuelta a este escenario, es necesario “un planteamiento técnico y profesional, no sólo político”, en el que “no prime la decisión económica, sino la ambiental y de normativa”.

Según informes estadísticos del Ministerio de Transición Ecológica, la media estatal de residuos que acaban en vertedero supera el 50%. Asturias (74%), Aragón y Canarias (70%), y Andalucía (69%) encabezarían esa clasificación, muy por encima del 27% que se le atribuye a la Comunidad Autónoma Vasca. La Aeversu, que agrupa a una docena de empresas entre las que se cuenta Zabalgarbi, propone como alternativa “el tándem entre valorización energética y reciclaje”. “Tenemos la capacidad técnica”, zanjaban sus responsables.

La valorización energética es la conversión en energía –en forma de electricidad, vapor o agua caliente– para uso doméstico o industrial de aquellos desperdicios que no pueden ser reciclados, una actividad que tiene impactos ambientales pero “a diferencia de los vertederos, donde no se pueden medir, aquí están medidos y controlados”, ilustraba Guinea. Informes de la planta vizcaína señalan que es capaz de producir una cantidad de electricidad comparable al 35% de la energía que se consume en los hogares del Territorio al tiempo de elimina un tercio de los residuos urbanos.

04 Eka

Zabalgarbi apuesta por la innovación sostenible

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

EL CORREO

 

Zabalgarbi, la planta vizcaína de valorización energética de residuos, trató el año pasado 224.259 toneladas de basura no reciclable y generó 630,5 GWh de electricidad, equivalentes al 35% de la energía que se consume en los hogares de Bizkaia.

Al mismo tiempo, la planta continúa avanzando en sus procesos de innovación. En la actualidad está trabajando en la ampliación de su instalación fotovoltaica, que triplicará la capacidad y que completará la marquesina solar para recarga de coche inaugurada en 2019. Asimismo, en los próximos meses tiene previsto poner en marcha una planta gasinera, con la que suministrará Gas Natural Comprimido a los nuevos camiones de basura. Ambos proyectos van en línea con su apuesta por la descarbonización y la sostenibilidad.

Zabalgarbi también participa en dos planes Hazitek, el LowCO2 y Recygas, que el Gobierno Vasco ha calificado como estratégicos y en los que la empresa ha invertido 1,17 millones de euros para el periodo 2019-2021. Si se confirma la viabilidad de ambos proyectos de I+D+i, será el anticipo de importantes inversiones industriales en los próximos años.

En el programa LowCO2, la planta trabajará en la captura y valorización del CO2, en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias y en el tratamiento de las cenizas. El proyecto cuenta con un presupuesto total de 4,9 millones de euros y en él Zabalgarbi colabora con Lointek, Calcinor, Cementos Lemona, Petronor, Prefabricados Etxeberria, Sader y Tamoin, además del centro tecnológico Tecnalia, la Escuela de Ingeniería de Bilbao (UPV-EHU), Aclima, Basque Environment Cluster y la consultora Bantec.

El Gobierno vasco lo ha calificado con la mejor puntuación y  lo subvencionará en un 50% junto a fondos europeos Feder. De esta forma, se pretende disponer de nuevos equipos y procesos que permitan reducir las emisiones de CO2 y propiciar la generación de nuevas cadenas de valor basadas en el aprovechamiento del CO2 capturado.

El proyecto Recygas cuenta con un presupuesto de 4,47 millones de euros y en este caso, Zabalgarbi colabora con sus socios Sener y FCC en la mejora de la tecnología de la valorización. El objetivo es investigar y desarrollar la gasificación de residuos, así como su utilización en ciclos de generación eléctrica de alta eficiencia.

La incineración de residuos garantiza la destrucción de cualquier resto de Covid-19

Zabalgarbi es una de las empresas vascas que presta un servicio esencial a la sociedad durante el estado de emergencia provocado por el covid-19.

En estas modernas plantas, la incineración de residuos destruye de forma segura virus y otros patógenos a altas temperaturas. Además, hay que tener en cuenta que la basura se deposita directamente en el foso y de ahí, mediante una grúa, se descarga en el horno, evitando así cualquier contacto humano con los desechos contaminados.

Para proteger la salud pública en general y garantizar la seguridad de los trabajadores en particular en estos tiempos de pandemia, la valorización energética es esencial. Con ella, se garantiza el mejor tratamiento posible de los residuos contaminados que ya no se pueden reciclar. Este es el criterio que se aplica en la Unión Europea, avalado por institutos gubernamentales de virología, como el Instituto Alemán Robert-Koch, que afirma que para este tipo de residuos, la incineración es “obligatoria”.

En el caso de Zabalgarbi, una semana antes de que se decretara el estado de alarma, ya disponía de un plan para afrontar esta grave crisis dentro de la planta. Se creó el Equipo de Coordinación ante el COVID19, encargado de organizar y garantizar que la operación de la planta se realiza de forma segura y que los residuos son tratados de la misma forma que siempre. Con su incineración a más de 1.000 grados, se destruye cualquier rastro de coronavirus en la basura.

17 maiatza

El ecosistema empresarial de reciclaje en Bizkaia representa el 6,6% del PIB

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

DEIA

Los gestores son empresas especializadas en la gestión integral de todo tipo de residuos, tanto urbanos como industriales, que ofrecen soluciones para su minimización, reutilización, reciclado, gestión, valorización y deposición final, a través de una buena planificación, soluciones logísticas, así como equipos y tratamientos específicos. Recientemente la crisis del Covid-19 y la designación de actividades esenciales durante la misma, ha puesto de relieve la importancia de la gestión de residuos y el papel fundamental de estas empresas en la sociedad.

Bizkaia cuenta con un sólido ecosistema empresarial en materia de reciclaje que representa el 6,6% del PIB, con una facturación total de 2.642.133.670 euros y con un alto potencial de crecimiento por su capacidad para avanzar hacia una gestión integral de residuos que actualmente da empleo a 6.120 personas. Estas empresas, representadas en Aclima, clúster de Industrias de Medio ambiente de Euskadi, apuestan por la economía circular como área estratégica. Los datos ponen de relieve la importancia económica y medioambiental de este sector, así como el valor del enorme potencial humano, ambiental y tecnológico del sector industrial vizcaino en materia de reciclaje. Además de su relevancia en la economía productiva, estas empresas ejercen una función social dirigida a gestionar los rechazos de la economía para evitar el impacto en la salud de las personas y el medio ambiente.

El concepto de economía circular se presenta como alternativa al actual modelo económico de producción lineal, que extrae materias primas para hacer cada vez más productos que se utilizan y se eliminan. El modelo de ‘usar y tirar’ es insostenible en un planeta de recursos finitos, y cuyos impactos son cada vez más evidentes. Aunque la economía circular afecta a todas las actividades y sectores, los gestores son la pieza clave del nuevo modelo económico. Como ecoindustria, trabaja activamente para minimizar el impacto ambiental de los procesos, productos y servicios a lo largo de todo su ciclo de vida mediante el ecodiseño, para que los productos sean más duraderos; para el reciclaje de los residuos; la remanufactura para devolver a productos usados a su estado original; tecnologías de compostaje; valorización energética, y gestionando depósitos controlados para aquellos residuos que todavía no tienen una salida de valorización.

“Estamos viendo que estas empresas se están adaptado a los nuevos tiempos, incorporando además nuevas tecnologías, digitalización, automatización y la conectividad en la mejora de sus procesos”, apuntan desde Aclima. También observan cómo las empresas que disponen de soluciones basadas en big data, el internet de las cosas, la sensórica, la robótica, los serious games…, están encontrando en la gestión de residuos un ámbito interesante de aplicación. A través de estas tecnologías se van a poder conocer los hábitos de los ciudadanos y sensibilizarlos, predecir la generación de residuos, conocer el recorrido y fin de vida de cada residuo, mejorar los procesos de recogida, clasificación y valorización, etc.

Las políticas de economía circular, en especial el nuevo plan de acción para la Economía Circular de la Comisión Europea en el marco del Green Deal o Pacto Verde Europeo, publicado recientemente, da prioridad a la reducción y reutilización de los materiales antes de su reciclado, garantiza que todos los envases de la UE sean reutilizables o reciclables de aquí a 2030, refuerza la responsabilidad ampliada del productor y centra su actuación en los sectores que hacen un uso intensivo de recursos y que tienen un elevado potencial de circularidad, como son la electrónica y TIC, baterías y vehículos, envases y embalajes plásticos, el sector textil o el de la construcción. Este Pacto Verde Europeo es la nueva estrategia de crecimiento destinada a transformar la Unión Europea en una sociedad equitativa y próspera con una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva que aboga por una política industrial basada en la economía circular.

06 maiatza

Basura COVID, ¿quema o vertedero?

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

AGENCIA EFE

Mascarillas, guantes y otra basura contagiosa de hospitales y hogares generada por miles de toneladas en España en el pico de la pandemia de la COVID-19 ha socavado las cadenas de reciclaje y desbordado las capacidades de las plantas procesadoras de esos residuos.

Antes de la pandemia, sólo un 15% de los desechos hospitalarios mundiales se consideraban peligrosos: un 10% por su carga infecciosa y un 5% por sus componentes químicos o radiactivos, según datos de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2018.

En España, los más peligrosos, como los medicamentos citoestáticos o citotóxicos, tienen como destino la incineración en plantas especializadas y los infecciosos son normalmente sometidos a esterilización.

La pandemia ha multiplicado exponencialmente el porcentaje de residuos infecciosos en España, no sólo generados por hospitales y centros de salud, sino también por residencias de ancianos, hoteles medicalizados y viviendas. En Madrid y Cataluña, las dos regiones más afectadas, sólo los residuos del circuito sanitario aumentaron un 300 y 350%, respectivamente, dijeron a Efe fuentes oficiales.

Una orden del Ministerio de Sanidad del 19 de marzo dio prioridad a la incineración para la destrucción de la basura urbana que pueda llevar elementos contagiosos y permitió habilitar almacenamientos temporales o usar hornos de cementeras para ayudar a las empresas que habitualmente gestionan residuos sanitarios a absorber el excedente.

España dispone sólo de 11 plantas incineradoras de basura urbana, cuatro de ellas en Cataluña y sólo una en Madrid, las dos regiones más pobladas y más afectadas por la COVID-19. La primera optó por la quema expeditiva de los residuos hospitalarios y la segunda los sigue acumulando.

RESPONDIENDO  -Y APRENDIENDO- DE LA EMERGENCIA

Cataluña tiene tres plantas de esterilización de basura sanitaria por autoclave (vapor caliente a presión), que absorbían de media 275 toneladas mensuales de residuos. Entre mediados de marzo y mediados de abril, el peor mes de la pandemia en España, la basura de la COVID aumentó a 1.200 toneladas en esa región, según datos de la Agencia Catalana de Residuos (ACR).

“Las plantas autorizadas para tratarlos quedan saturadas, no dan abasto con tanta generación como hay en hospitales y hoteles medicalizados. En Cataluña, descartamos el almacenamiento y acordamos que los residuos se incineren en tres plantas de basura urbana”, dijo a Efe el director de la ACR, Josep María Tost.
Estas plantas habían incinerado a mediados de abril 700 toneladas de basura COVID.

“Las bolsas y cajas con los residuos contagiosos van directamente a la turba que alimenta las parrillas, sin manipulación humana. Se quema a mil grados, lo que elimina cualquier virus”, añadió Tost.

En Madrid, con sus tres plantas de esterilización trabajando 24/7, que son capaces de procesar un total de 50 toneladas diarias, las autoridades autorizaron la quema de una parte de los residuos sanitarios de la región en su única incineradora, a 15 kilómetros de la capital.

La planta de Valdemingómez había quemado para el 29 de abril 430 toneladas de desechos de la COVID-19, informó a Efe su directora, María José Delgado.

“Otras cantidades se han enviado a plantas de otras comunidades autónomas (regiones) para su esterilización o incineración y a incineradoras francesas” y para el resto se han habilitado seis almacenamientos temporales que “acopiarán los residuos hasta que cese la emergencia y puedan ser tratados” con autoclave, informó a Efe el director regional de Economía Circular, Vicente Galván.

Madrid y Cataluña reflejan el desigual tratamiento que se le está dando en España al excedente residual contagioso de la COVID-19, que ha planteado un reto adicional: los nuevos puntos de generación de esta basura, fuera de los centros hospitalarios.

Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han asesorado a más de 350 residencias de ancianos en toda España, la mayoría con visitas presenciales.

“Lo que les enseñamos es muy básico. Lo primero que les pedimos es que localicen un área dentro del centro donde puedan almacenar estos residuos. Antes de sacarlos a los contenedores, le recomendamos que como mínimo les pongan una doble bolsa”, dijo a Efe la coordinadora de emergencias de MSF Montserrat Bartuí.

“Y les decimos que la persona que está trabajando en la zona contaminada no sea la misma que llega al contenedor de desechos”.

Los residuos son arrojados al contenedor de mezcla urbana, donde termina la basura que no ha ido a otros contenedores, la llamada “fracción resto”.

La misma recomendación da la orden de Sanidad del 19 de marzo para todos los hogares españoles con enfermos de coronavirus o en cuarentena: doble bolsa con los desechos y todo ello a la bolsa de la basura de mezcla no separada en domicilios.

Trasladar estas instrucciones a la ciudadanía es, sin embargo, responsabilidad de los Ayuntamientos y no todos han hecho aún campañas divulgativas. El Ministerio español para la Transición Ecológica ha preparado ya un vídeo explicativo y Madrid y Cataluña folletos con dibujos sencillos.

Tost y Bartuí convienen en la necesidad de difundir ampliamente estos mensajes a la ciudadanía para que sepa cómo desechar los ubicuos guantes y mascarillas que, como el virus, han venido para quedarse largo tiempo en la sociedad.

Los responsables de gestión de residuos contactados por Efe opinan que será difícil evitar que los guantes terminen en el contenedor amarillo, el primer circuito de selección de basuras implantado en España y destinado genéricamente a envases de toda composición, sea plástica, metálica o de cartón.

BASURA MEZCLADA

Antes de la pandemia, Europa implantaba un programa de acción para limitar la incineración a los materiales no reciclables y reducir progresivamente lo que se arroja a vertedero, para que sólo lleguen a él basuras no recuperables.

“Todo cambio en esta dirección debe ser conforme con la legislación de la UE en materia de residuos, ha de ser necesario y proporcionado para proteger la salud humana y limitarse a los ámbitos y los plazos estrictamente necesarios para responder al riesgo (…) tratando de mantener el objetivo general de la recogida selectiva y el reciclado”, instruyó la Comisión Europea el 14 de abril.

“Cuando los Estados miembros decidan autorizar excepcionalmente procesos de tratamiento alternativos para los residuos médicos (…) deben garantizar que cuando esos procesos presenten un resultado medioambiental menos beneficioso que la práctica habitual, su uso se limite en el tiempo a lo estrictamente necesario para solventar las carencias detectadas en la capacidad de almacenamiento y tratamiento”, demandó.

El conjunto de la UE recuperó en 2016 el 53,3% de su basura, según datos de Eurostat. España estaba por debajo de esa media, con un 46,4% de residuos recuperados.

Pero la COVID-19 ha obligado incluso a países con mayor capacidad recuperadora como Italia (83%) a priorizar la quema de los residuos, algo común en epidemias como el ébola en países africanos y aconsejado por la OMS en la primera respuesta a una catástrofe o emergencia.

Al comienzo de la pandemia, se planteó un debate en la asociación europea de gestoras de residuos sobre cómo articular “circuitos diferenciados para los hogares con COVID, por ejemplo sacando sus residuos en bolsas rojas o amarillas, pero lo descartamos porque podía ser perjudicial desde el punto de vista de la discreción y generar problemas entre vecinos”, explicó el director de la ACR.

“El sentido común nos pide que seamos prácticos y acordamos el circuito de las tres bolsas”, añadió.
Toda la basura recogida en los contenedores de “fracción resto” durante la pandemia no se podrá separar en las plantas de procesado, donde quedó prohibido por Sanidad abrir las bolsas de plástico y todo cribado que no sea mecánico.

En España, “la gestión de los residuos ya era una asignatura pendiente muy grande” antes de la COVID-19: el 82% de la basura se recogía mezclada “y se recuperaba poquísimo”, dijo a Efe Julio Barea, experto en gestión de residuos de Greenpeace-España.

“Lo que se recuperaba de la ‘fracción resto’ antes de la crisis eran fundamentalmente hierros y aluminio, de forma automática con imanes, el resto era inviable recuperarlo. Más del 60% de la basura se arrojaba a vertedero”.

Explicó que “ahora, con la pandemia, es mucho más porque no está habiendo triaje manual de la basura mezclada, no se está recuperando. Ni siquiera hay datos de cuántas mascarillas, batas, guantes se están generando al día ”.

“Nos tememos, y las evidencias nos están llevando a ello, que la mayor parte de estos residuos contaminados por COVID están terminando mal gestionados y enterrados en vertederos. No hay capacidad para hacer otra cosa, no estamos preparados”, agregó.

SALUD VS. MEDIOAMBIENTE, LA PARADOJA DE LA COVID

Antes de la COVID-19, las plantas incineradoras procesaban sólo un 10% de la basura española, según Greenpeace.

Los ecologistas admiten a regañadientes que la emergencia obligue a recurrir a la quema de residuos, una práctica contra la que llevan años luchando.

“Greenpeace no está a favor de la incineración de residuos pero, dada la situación de excepcionalidad absoluta y siguiendo lo que recomiendan los expertos, de forma transitoria y para estos residuos en concreto, lógicamente hay que darles una salida”, dijo Barea.

“Lo suyo sería tener suficientes autoclaves para tratar estos materiales, pero no los hay”.
Es más, los ecologistas apuestan por que los materiales esterilizados no acaben triturados y arrojados a vertederos, como sucede con los que procesan las plantas de Madrid y Cataluña, sino reciclados: “Todo lo que se pueda ser reutilizado tiene que serlo. Hay que acabar ya con el usar y tirar, es insostenible”, propuso Barea.

El experto ecologista calculó que “las escorias y las cenizas suponen el 30% en peso de lo que se quema. Se transforman en un residuo tóxico y peligroso y solo está catalogada una parte de las toxinas que se generan”.

En su último informe “Safe Management of Waste from Health Care Activities”, actualizado en 2018, la OMS advirtió de los riesgos para la salud que entraña un manejo incorrecto de los desechos sanitarios “a través de la liberación al medio de patógenos y contaminantes tóxicos”.

“Si no están bien construidos, los vertederos pueden contaminar el agua de bebida” y, en el caso de la incineración “si no es total o si se incineran materiales que no se prestan a este tipo de tratamiento, se liberan a la atmósfera agentes contaminantes, así como cenizas residuales”.

Cuando los productos quemados contienen cloro, “estos pueden liberar dioxinas y furanos, sustancias que son cancerígenas para el ser humano” y si contienen componentes metálicos, “pueden provocar la dispersión en el medio de metales tóxicos”.

“Solo las incineradoras modernas que operan a temperaturas de entre 850 y 1.100 °C y cuentan con un sistema especial de depuración de gases pueden cumplir las normas internacionales de emisiones por lo que respecta a dioxinas y furanos”, concluyó la OMS.

Tanto Madrid como Cataluña aseguran que todo el circuito dispuesto para la quema de los residuos sanitarios de la COVID-19 cumple tanto con las medidas de protección de los trabajadores implicados como con los límites de emisiones de sustancias tóxicas a la atmósfera.

Galván aseguró que “la incineradora de Valdemingómez tiene controles en continuo de las emisiones, que se mantienen durante la gestión de los residuos biosanitarios” del coronavirus.

La directora de la planta explicó que la incineradora cuenta con un sistema de depuración “que permite reducir la emisión de gases a la atmósfera hasta valores muy por debajo de los límites legales exigibles” y añadió: “su incineración no produce ninguna sustancia distinta a las que se originan con los residuos domésticos”.

Tost concretó que la basura procesada en las incineradoras de residuos urbanos está compuesta fundamentalmente de equipos de protección (EPI).

“Los EPI están hechos de celulosa o polipropileno en el caso de batas, gorros y mascarillas y de látex los guantes. No llevan elementos clorados como el PVC, que es lo que preocupa a los ecologistas”, explicó.

Según el experto de Greenpeace, sin embargo, durante la emergencia acabarán incinerados no sólo EPI sino test, tubos, sondas, bolsas, jeringas, respiradores y otros materiales con componentes plásticos y metálicos.

Advirtió, además, de que “no existe tecnología para medir en continuo las dioxinas y furanos. Esto se hace en controles una o dos veces al año, tomando muestras en las chimeneas y llevándolas al laboratorio para analizar”.

BASURA SIN FRONTERAS

Las plantas incineradoras que producen energía son catalogadas como “plantas de valorización” y los residuos se registran en las estadísticas de Eurostat como “recuperados”.

Así, uno de los principales importadores de basura para incinerar, Alemania, ocupa el segundo lugar por “recuperación” (80,6%) pese a que sólo recicla el 42,7% de sus residuos. Un 11,3% son incinerados y el resto se destina a relleno de excavaciones.

La basura ha recibido, durante la pandemia, la consideración de bien esencial y puede cruzar las fronteras internas de la UE como cualquier otra mercancía, según unas guías aprobadas por la Comisión Europea (CE) el pasado 16 de marzo.

Una semana después, una comunicación de la CE estableció “corredores verdes” para mercancías en la que “aclara que los principios relativos al transporte de bienes se aplican mutatis mutandis (cambiando lo que proceda)  a los envíos de residuos”.

“Muchos Estados miembros dependen de instalaciones en otros Estados miembros para el tratamiento de sus residuos, pues no disponen en su territorio de todas las instalaciones para gestionar todas las fracciones residuales”, constató la CE.

Para agilizar la burocracia y evitar la propagación del coronavirus en los intercambios de documentos de papel, la Comisión autorizó que estos se efectúen electrónicamente.

Italia, sin embargo, se encontró con “muchas demoras en la frontera con Eslovenia y en algunos casos Eslovenia y Croacia pararon y retornaron envíos de residuos provenientes de Italia”, según comunicó en un documento público a la CE.

En Francia, el Centro Transnacional para el Cruce Transfronterizo de Residuos (PNTTD) dijo que “tiene en cuenta el contexto actual y hace lo posible por facilitar el procedimiento para los nuevos expedientes (de importación) y el seguimiento de las notificaciones ya aprobadas”, antes de la directiva europea.

Una fuente del Ministerio francés de la Transición Ecológica y Solidaria dijo a Efe que el país ha recibido 65 toneladas de residuos españoles entre el 10 y el 31 de marzo, pero matizó que se trató de una transferencia “que no está específicamente vinculada a la crisis del coronavirus, ya que es un proceso que depende de una notificación renovada cada año en el mismo período desde al menos 2015”.

Además de a Francia, España exporta regularmente basura hospitalaria a Portugal.

El 1% de los residuos que Portugal importó en 2018 para su eliminación – en incineradoras o con tratamientos físico-químicos -,  un total de 1.061 toneladas, eran residuos sanitarios. Todos ellos provenían de España, según el último informe “Movimento Transfronteiriço de Resíduos” de la Agencia Portuguesa del Medioambiente, difundido a fines de 2019.

El 53 % de esos residuos españoles eran medicamentos citoestáticos o citotóxicos, la categoría más peligrosa de obligada incineración, pero casi toda la basura sanitaria fue sometida a quema. Sólo el 5,2 % (55 toneladas) fue esterilizada.

Carmen Lima, especialista en residuos de la organización medioambiental lusa Quercus, dijo a Efe que una empresa de la región de Oporto (norte) procesa residuos procedentes de Galicia, entre ellos también los hospitalarios, que va a recoger in situ.

En esa planta son sometidos a esterilización y, puesto que los gestiona una empresa privada, son compactados y arrojados a vertedero. La obligación de reciclar estos productos una vez esterilizados sólo la tienen, en Portugal, las empresas del sector público.

Julia R. Arévalo

A este reportaje han contribuido Carlos García en Portugal y Marta Garde en Francia.

24 Api

COVID-19, el ‘enorme argumento’ para contar con modelos eficientes de gestión de residuos

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

ECOTICIAS

  • Así lo indica ESWET, que defiende la valorización energética de la fracción no reciclable como tratamiento seguro que permite eliminar en las mejores condiciones contaminantes y patógenos.
  • Los trabajadores de gestión de residuos están contribuyendo hoy al funcionamiento de nuestra sociedad, garantizando que los desechos producidos por los ciudadanos se recojan, clasifiquen, reciclen y recuperen.

El brote de COVID-19 evidencia el creciente número de desafíos a los que el mundo debe enfrentarse. La crisis sanitaria que estamos viviendo ha alterado sustancialmente el funcionamiento de servicios esenciales y de determinadas infraestructuras que hoy se han hecho más necesarias.

Tal y como manifestó Patrick Clerens, Secretario General de ESWET, “en estos días, la responsabilidad del sector WtE se ha expandido debido a los efectos disruptivos de los brotes en la recogida de desechos, su clasificación y tratamiento en general. Al mismo tiempo, los operadores de gestión de residuos y su cadena de suministro deben garantizar la seguridad de sus empleados y cumplir con las medidas de emergencia, lo que hace que su misión sea aún más desafiante”.

Por lo tanto, el impacto de la pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de una cadena de gestión de residuos fuerte y resistente. El mundo, tal y como viene advirtiendo la comunidad científica, se enfrentará a una nueva crisis relacionada con el cambio climático, por lo que, según ESWET, resulta particularmente importante evitar una posible falta de confianza de los consumidores que podría desencadenar una oleada de cultura de usar y tirar.

ESWET hace un llamado a la Unión Europea y a las autoridades nacionales para que:

  • Considere a los operadores de gestión de residuos, pero también a los proveedores de tecnología de los que dependen en gran medida para el mantenimiento y los productos, como servicios esenciales en todos los Estados miembros;
  • Se anticipe a las necesidades de todos los servicios esenciales en este brote, así como a cualquier futura crisis de salud y medio ambiente.

Los trabajadores de gestión de residuos están contribuyendo hoy al funcionamiento de nuestra sociedad, garantizando que los desechos producidos por los ciudadanos se recojan, clasifiquen, reciclen y recuperen. Como otros servicios clave, están haciendo frente a las amenazas del COVID-19 para mantener el medio ambiente lo más limpio y seguro posible.

20 Api

Birziklatzeko gaikako bilketaren tasak gora egin du berriro Bizkaian, eta % 50,43 da orain

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

BIZKAIKO FORU ALDUNDIA

Hondakin gehiago sortu arren, hazkunde hori txikiagoa izan da birziklatzeko gaikako bilketak izan duen hazkundea baino. Bildutako errefusaren kopuruak behera egin du modu nabarmenean, guztira 346.942 tona bildu baitira (2018an baino 5.473 tona gutxiago). Datu horrek berretsi egiten du hondakin-mota horren bilketak azken zazpi urteetan izan duen beheranzko joera. Papera-kartoia da bilketa-bolumen handiena duen frakzioa, baita gehien handitu dena ere: 2018an baino 5.724 tona gehiago. Organikoak gora egin du, % 1,77tik % 2,12ra; hau da, aurreko urtean baino 2.263 tona gehiago bildu dira.

Birziklatzeko gaikako bilketaren tasak puntu erdi baino gehiago egin zuen gora Bizkaian iaz, eta % 50,43ra iritsi zen.

Iaz, 648.164 tona hondakin bildu ziren gure lurraldean, 2018an baino 1.590 tona gehiago. Edonola ere, gehikuntza hori gaikako bilketak izan duena baino nabarmen txikiagoa da, gaikakoan iaz baino 6.487 tona gehiago bildu baitira, 309.221 tonara iritsita.

Etxeetako hondakinei dagokienez, Bizkaiko etxe bakoitzak biztanleko eta eguneko kilo bat hondakinen baliokidea uzten du edukiontzietan.

Hondakin-motaren arabera aztertuta, berriro ere nabarmena da errefusak izan duen beherakada: 2018an 352.729 tona bildu ziren, eta iaz, berriz, 346.942 tona. Behera egite horrek berretsi egiten du frakzio horrek azken zazpi urteetan izan duen beheranzko joera, eta erakusten du herritarrek gero eta gehiago bereizten dituztela beren hondakinak.

Egitate hori birziklatzeko gaikako bilketaren tasaren hazkunde progresiboak abalatzen du, zeinak hondakin-mota bakoitzaren gaikako bilketak gora egitea baitakar. Gehien hazi den eta bilketa-bolumen handiena duen frakzioa papera-kartoiarena da: guztira, 95.962 tona (2018an baino 5.724 tona gehiago). Bildutako kopurua kontuan hartuta, hurrenkeran hurrengoak dira beira (27.326 tona; aurreko urtean baino 842 tona gehiago) eta ontzi arinak (1.348 tona gehiago; guztira, 19.448 tona).

Organikoaren bilketak gora egin du ere 2019an; 12.992 tona bildu dira, eta % 2,12ko tasara iritsi da. 2018an, berriz, % 1,77koa izan zen tasa. Gehikuntza hori Bizkaiko Foru Aldundiaren lehentasunetako bat izan da eta da, eta, horregatik, ahalegin berezia egiten du helburu hori lortzeko, bosgarren edukiontzia ezartzeko eta beste ekimen batzuk sustatzeko laguntzen bidez. Horren adibide bat da gai organikoen bilketan haragi eta arrain hondakinak (gordinik zein kozinatuta) sartzeko proba pilotua.

Bizkairezikla

Birziklatzeko orduan sarrien agertzen den arazoetako bat da jakitea zein edukiontzitan utzi behar den hondakin mota bakoitza. Arazo hori Bizkairezikla tresna digitala erabilita konpondu ahal da. Garbiker foru-sozietate publikoaren web-orrian dago, eta, haren bidez, 6.000 hondakin baino gehiago jasotzen dituen katalogoko hondakin bakoitza zein edukiontzitan utzi behar den kontsultatu ahal da. Hondakin horiek 19 kategoriatan sailkatuta daude: elikadura; haurtxoak; brikolajea; elektronika eta etxetresna elektrikoak; ontziak; higienea; argiteria; informatika eta telefonia; jolasak, jostailuak eta kirolak; eskolako eta bulegoko materiala; botikak; etxeko gauzak; altzariak; ibilgailuak; etxeko obrak; pilak eta bateriak; ehunak eta osagarriak; garbiketa, eta beste batzuk.

19 Api

Jose Pérez (Zabalgarbi): «Nuestro compromiso con Bizkaia es ahora más firme que nunca»

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias Destacadas EU

DEIA

Zabalgarbi es una de las empresas vascas que presta un servicio esencial a la sociedad y, por tanto, que sigue en activo durante el estado de emergencia provocado por la actuación del covid-19. Si bien la seguridad ha sido siempre un aspecto fundamental para Zabalgarbi, tras el decreto de estado de alarma, la empresa ha adoptado una serie de medidas extraordinarias para afrontar la crisis del covid-19.

¿La operación en Zabalgarbi se está viendo afectada por el coronavirus?

—Esta es una planta que opera 24 horas al día, los 365 días al año. Diariamente trabajamos con unos estándares de calidad muy exigentes y eso siempre constituye una ventaja. En esta difícil coyuntura, mantenemos la operatividad y los residuos que llegan son tratados de la misma forma que habitualmente, garantizando siempre la seguridad en todo el proceso.

Ustedes no han parado la actividad pero desde el primer momento han adoptado una serie de medidas extraordinarias para garantizar la seguridad de sus trabajadores. ¿Cuáles han sido esas medidas?

—La seguridad es un aspecto fundamental para nosotros. Siempre lo es, pero ahora más que nunca. Especialmente para nuestro director general, Mikel Huizi. Días antes de decretarse el estado de alarma, la dirección de Zabalgarbi constituyó un equipo de coordinación. Seguidamente, aprobamos el procedimiento por el que se establecen más de 40 medidas de seguridad para afrontar la crisis del covid-19 en la planta. Todo ello lo hemos hecho de acuerdo con el comité de empresa, el comité de seguridad y salud y el servicio de prevención ajeno. Tenemos claro que sin la implicación que esta plantilla demuestra cada día, sería difícil adaptarse y adoptar unas medidas tan exigentes.

¿Cuál es el fin que persiguen con la puesta en vigencia de estas medidas?

—Básicamente buscamos tres objetivos. Proteger la salud de las 71 personas que trabajamos en Zabalgarbi, minimizar las probabilidades de propagación del virus y garantizar la continuidad del servicio esencial que nuestra planta presta a Bizkaia. Nuestro compromiso con este Territorio es ahora más firme que nunca.

A la hora de tratar los residuos, ¿también se ha modificado la forma de proceder?

—El habernos dotado de unas adecuadas medidas de protección para la plantilla, nos ha permitido mantener la operación sin cambios. Los residuos no reciclables que recibimos y que incluyen sanitarios, siempre son tratados de la misma forma. La incineración garantiza la destrucción de cualquier resto de covid-19.

Estamos viviendo una situación sin precedentes, ¿cómo ve la vuelta?

—Es evidente que el proceso será lento y progresivo. Soy aita de dos niños pequeños y ves que cada día se les hace más duro seguir confinados, pero ahora es lo que toca. Desde un punto de vista industrial, y siempre que se preserve la seguridad de las personas, es importante mantener la actividad económica. Es un pilar fundamental para garantizar el modelo de país que disfrutamos en Euskadi, con unas prestaciones sociales únicas en nuestro entorno.

De cara al futuro, ¿Zabalgarbi tiene en mente nuevos proyectos?

—La innovación va en el ADN de esta planta. Ya en su fase de diseño, la Comisión Europea le otorgó el máximo reconocimiento a la innovación, a través del Programa Thermie. 15 años después, seguimos avanzando. Ahora estamos trabajando en la ampliación de nuestra instalación fotovoltaica y en la puesta en marcha de una planta gasinera, con la que queremos suministrar Gas Natural Comprimido a los nuevos camiones de basura. Además, participamos en los proyectos LowCO2 y Recygas, respaldados por el programa Hazitek del Gobierno Vasco.

¿En qué consisten esos Hazitek?

—LowCO2 y Recygas son planes I+D+i que el Gobierno vasco ha calificado como estratégicos y en los que hemos invertido 1,17 millones de euros para el periodo 2019-2021. En el proyecto de LowCO2 trabajamos con otras empresas en la captura y valorización del CO2 y en la búsqueda de nuevos aprovechamientos de las escorias y el tratamiento de las cenizas. En el Recygas colaboramos con Sener y FCC en la mejora de la tecnología de la valorización, a través de la gasificación de los residuos. Si ambos proyectos demuestran su viabilidad, serán el anticipo de importantes inversiones industriales en los próximos años.

¿Cómo ve el futuro del sector de la incineración?

—La situación actual nos ha hecho ver que estas plantas de valorización energética son muy importantes en la “cadena de tratamiento” de los residuos. Nos ayudan a preservar el medio ambiente y la salud de la ciudadanía, dos aspectos fundamentales en la economía circular y en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si miramos a Europa, a día de hoy existen más de 500 incineradoras, con las que se ahorran anualmente 40 millones de toneladas de combustible fósil y con las que se genera electricidad para 14 millones de europeos.

Esos datos, trasladados a Bizkaia, ¿qué suponen?

—En la actualidad, Bizkaia es considerada la pequeña Alemania por su avanzada gestión de los residuos. En el caso de Zabalgarbi, desde que se puso en marcha en 2005, ha dado solución a más de 3,5 millones de toneladas de basura no reciclable, lo que supondría llenar casi siete veces el estadio San Mamés. Anualmente, producimos la electricidad equivalente al consumo del metro de Bilbao durante 7 años. Todo esto es posible gracias al compromiso institucional, la colaboración público-privada y cómo no, la implicación de toda nuestra plantilla.

08 Api

La incineración de residuos destruye de forma segura los virus a altas temperaturas

Zabalgarbi Zabalgarbi Noticias EU

RETEMA

CEWEP acoge con satisfacción el reconocimiento de la gestión de residuos como un sector que brinda un servicio esencial a nuestra sociedad por Virginijus Sinkevicius, el Comisionado Europeo de Medio Ambiente, con motivo de la publicación de una guía sobre el envío de residuos en el contexto de la propagación de COVID19 el 30 de marzo de 2020.

El CEWEP desea enfatizar la importancia del Artículo 13 de la Directiva Marco de Residuos 2008/98 / CE, aún más en las circunstancias actuales, que requieren que los Estados miembros tomen las medidas necesarias para garantizar que la gestión de los residuos se lleve a cabo sin poner en peligro la salud humana. La salud humana debe tener la máxima prioridad.

La incineración de Residuos a Energía (WtE) destruye de forma segura virus y otros patógenos a altas temperaturas. Los desechos se colocan directamente en el búnker y luego se descargan en el horno a través del conducto de alimentación mediante una grúa aérea, evitando así el contacto humano con los desechos contaminados.

En esta ocasión, CEWEP desea agradecer a sus miembros y a todos los trabajadores de desechos que se ocupan de nuestros desechos todos los días. “Están haciendo un gran trabajo”, dice el presidente de CEWEP, Paul de Bruycker.

Nos gustaría enfatizar que a los empleados del sector de residuos se les debe otorgar el estatus de ‘trabajador clave’, es decir, deben poder moverse libremente y deben continuar recibiendo servicios educativos y de cuidado para sus hijos mientras cumplen con sus tareas esenciales durante el brote de COVID19.

Para proteger la salud pública en general y garantizar la seguridad de los trabajadores en particular en estos tiempos de pandemia, la incineración de residuos es parte de la infraestructura crítica en los Estados miembros para garantizar el mejor tratamiento posible de los residuos contaminados que no pueden reciclarse. Dada su tarea higiénica para la sociedad, debe garantizarse que la incineración de residuos pueda continuar brindando este servicio esencial a nuestros ciudadanos. Además, los institutos gubernamentales de virología como el Instituto Alemán Robert-Koch afirman que para el tratamiento térmico de residuos infecciosos es obligatorio.

Esta crisis demuestra una vez más cuán importante es el enfoque integrado para la gestión de residuos donde cada flujo de residuos necesita encontrar la forma más sostenible de tratamiento sin poner en peligro la salud humana o el medio ambiente. Además, durante estos tiempos extraordinarios, es importante que las corrientes de desechos no contaminados, como el papel, se sigan separando y reciclando tanto como sea posible siguiendo las recomendaciones de los institutos de virología. Se deben guardar las capacidades de WtE para los residuos no reciclables o contaminados.