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21 Eka

La Diputación afirma que el Plan de Gestión de Residuos de Bizkaia responde a las exigencias europeas

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EUROPA PRESS

El diputado vizcaíno de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, ha afirmado este jueves que el Plan Integral de Residuos de Bizkaia “responde muy bien” a las peticiones europeas sobre la gestión sostenible de estos desechos. “Puede ser el territorio del Estado que más cumple los objetivos que se marcan en las directrices europeas”, ha asegurado.

Madariaga ha respondido, de esta manera, a una interpelación realizada por Bildu en el transcurso del Pleno de las Juntas Generales que se lleva a cabo este jueves en Gernika.

En concreto, el juntero de la formación soberanista Asier Vega ha recordado que la Comisión Europea “recomienda impulsar modos más sostenibles de gestión de residuos, dejando de lado políticas de incineración y vertido y optando por otros sistemas de recogida y tratamiento”.

A su juicio, en las juntas vizcaínas “se ha tratado de ocultar” una problemática “global” para la ciudadanía, con discursos “simplistas” que han buscado “el enfrentamiento político”. Tras recordar que en el Territorio “se ha hablado mucho sobre la gestión en Gipuzkoa”, ha manifestado que “ahora toca hablar de lo nuestro, del Plan Integral de Gestión de Residuos de Bizkaia, y cómo lo revisamos y bajo qué objeto lo adecuamos a los nuevos aires que vienen desde Europa”.

En este sentido, ha recordado una sesión plenaria celebrada en mayo en la Eurocámara, en la que el Parlamento Europeo solicitó a la Comisión la “eliminación gradual” de la incineración de materiales que se puedan reciclar y compostar para el año 2020. “Esta iniciativa fue aprobada por amplia mayoría, con los votos de los europarlamentarios del PNV, PP, y el PSOE”, ha señalado Vega.

Así, el juntero de Bildu ha señalado que, para el año 2020, en Bizkaia “vamos a tener que aumentar en proporción la preparación para la reutilización y el reciclado”, lo que supondrá “una reducción considerable” de la cantidad de residuos que se podrán incinerar.

Por lo tanto, ha añadido, ahora “toca readecuarse” a “esta nueva realidad que viene desde Europa” y, en este sentido, ha señalado que “hay infraestructuras en Bizkaia que van en la dirección correcta pero otras que no”. Vega ha identificado con éstas últimas la Planta de Zabalgarbi, una infraestructura “que no cumple las expectativas y que no va a ser rentable”.

19 Eka

La UE apuesta por la ‘valorización energética’ de los residuos

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ECONOTICIAS

Sogama ha recordado que, según los datos publicados recientemente por Eurostat, los países “más desarrollados” de la Unión Europea apuestan “firmemente” por la “valorización energética” de los residuos no reciclables con el objetivo de “reducir las tasas de vertido”.

Así lo ha señalado en un comunicado en el que ha puesto de relieve que la valorización energética de los residuos no reciclables creció en Europa una media de dos puntos entre 2009 y 2010. Asimismo, también subió el reciclaje un punto y bajó el compostaje en tres puntos.

“Estos datos evidencian que la incineración con recuperación de energía avanza con paso firme en el entorno comunitario, especialmente en los países más avanzados y sensibilizados con la protección del medio ambiente”, ha explicado la compañía, al tiempo que ha recordado que esta opción sube en Dinamarca del 48 al 54 por ciento y en Alemania del 34 al 38.

Con todo, Sogama señala que en España la situación “en nada se parece” a la de estos países, dado que “se mantienen las mismas tasas de incineración y reciclaje que en 2009, con un nueve y un 15 por ciento respectivamente, aunque se incrementa en seis puntos el vertido de residuos.

Por ello, ha elogiado el Plan Gallego de Gestión de Residuos Urbanos, definido para el periodo 2010-2020, cuya pretensión “es precisamente la de seguir el ”modus operandi” de los países más desarrollados y aplicar, desde el máximo rigor, la legislación vigente”.

Por ello, se ha marcado como objetivos básicos el reducir la producción de basuras en un 10 por ciento, triplicar los niveles de reciclaje y disminuir la utilización de vertederos. “Además, de acuerdo con los principios de suficiencia y proximidad, la puesta en marcha de nuevas infraestructuras permitirá descongestionar la actual sobresaturación del complejo de Cerceda”, ha sentenciado Sogama.

11 Eka

El Nobel de Química R. Hoffmann aboga por combinar reciclaje e incineración

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EFE

Hoffman visita estos días Euskadi invitado por el grupo Euskampus, que integran la UPV/EHU, la corporación Tecnalia Research & Inovation y el Donostia International Physics Center, y por el centro cultural Alhóndiga Bilbao, donde mañana pronunciará una conferencia.

En una entrevista concedida a EFE, el Premio Nobel, de 74 años, se ha referido a la polémica suscitada en Gipuzkoa por la gestión de las basuras y la posibilidad de construir una incineradora u optar por un sistema de recuperación de los residuos.

Hoffmann ha explicado que las dos propuestas, tanto el reciclaje como la incineración, “tienen consecuencias medioambientales” y ha insistido en que si alguna de las dos opciones no las tuviera “la decisión sería fácil”.

Sin embargo, como no es así, considera que ambas “soluciones son necesarias” porque ninguna de ellas puede “resolver el problema” de las basuras por sí misma. 

05 Eka

Zabalgarbi consolida su actividad

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EL MUNDO

El pasado ejercicio fue para Zabalgarbi el año de su consolidación definitiva. La empresa valorizó energéticamente 226.410 toneladas de basura- 35% de los residuos urbanos de Bizkaia-, y exportó a la red 682,6 millones de kWh. Aunque la valorización energética de residuos se mantuvo en la media de los ejercicios anteriores, sin embargo, la exportación eléctrica creció significativamente, ya que supuso el 10% de la energía producida en Euskadi y aproximadamente al equivalente de un 40% de la electricidad que consumen los hogares de Bizkaia, alrededor de unas 370.000 personas.

Al igual que en años anteriores, los residuos urbanos no reciclables que llegaron en masa a la planta Zabalgarbi procedieron de unas 700.000 personas y, también, de los rechazos de empresas de separación y reciclaje de residuos.

Garantías medioambientales: Vigilancia del entorno y de las personas

Un año más, en 2011, las emisiones de Zabalgarbi volvieron a cumplir holgadamente las normativas ambientales. El Gobierno Vasco es la Autoridad Ambiental que se encarga de vigilarlas, tanto a través de la conexión en tiempo real con los analizadores en continuo como por los muestreos que se realizan periódicamente en la chimenea. También, vigila y controla las inmisiones, a través de tres cabinas de control de la calidad del aire y con muestreos periódicos en suelo, vegetación y aguas.

Asimismo, el pasado año, se hicieron públicos los resultados de la primera fase del Estudio Epidemiológico que realiza desde 2005 un grupo de investigadores del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad Medicina de la EHU-UPV para conocer la incidencia que la actividad de la planta tiene en el entorno y en las personas, tal y como se requería en la Licencia de Actividad. Este primer informe de conclusiones asegura que”Zabalgarbi no supondrá un riesgo ecológico ni cancerígeno ni contribuirá de forma significativa al aumento de la exposición contaminante en la zona, tanto para la población como para los ecosistema”.

Por otro lado, la planta de Zabalgarbi, tras el proceso de combustión de los residuos, generó un 18,31% de escorias, un 2,28% de chatarras que fueron enviadas para su reciclaje y 3,60% de cenizas que, tras ser inertizadas, fueron depositadas en un vertedero de inertizados. Es decir, la empresa aprovechó material y energéticamente un 78 % de la basura que entró en la planta. Esta cifra se verá incrementada en los próximos años hasta un 96%, una vez que la sociedad obtenga los permisos administrativos para la reutilización de las escorias.

Otro de  los aspectos a destacar en la gestión de la empresa vino de la seguridad y de la prevención de riesgos laborales. En este sentido, en el pasado ejercicio, Mutualia reconoció a Zabalgarbi como una de las veintinueve empresas que no había tenido accidentes laborales en los últimos diez años. Ese año la empresa se hizo cargo de las labores de Operación y Mantenimiento de la planta. Pasó de tener una plantilla de doce personas a una de sesenta y siete.

En el aspecto económico, además del consumo de gas natural, los mayores gastos que realizó Zabalgarbi fueron en el mantenimiento de sus instalaciones. Durante la parada técnica habitual- cada mes de marzo-, entre otras labores, realizó una revisión completa del foso y del horno-caldera. La facturación de la empresa ascendió a 68 millones de euros, el Ebitda superó los diecinueve millones de euros y el beneficio, después de impuestos, rondará los tres millones de euros.

Los objetivos para el actual ejercicio, según nos comenta su Director General, José Ignacio Zudaire, son los de exportar  692 GWh de electricidad, valorizar energéticamente 227.203 t. de residuos urbanos y reducir el valor de 1,925 en el ratio de consumo específico de gas neto (eficiencia energética). La empresa, añade su Director General, va a continuar realizando innovaciones en su proceso industrial al incorporar, año tras año, las mejores tecnologías posibles (BREF-WI). Recientemente, ha instalado un control de la combustión por rayos infrarrojos. La utilización de esta tecnología supone, según José Ignacio Zudaire, una mejor combustión en el horno y la reducción aún más las emisiones, al tiempo que una mejora en los rendimientos termoeléctricos y en la eficiencia energética. 

25 maiatza

Europa pide eliminar de forma progresiva los vertederos hasta 2020

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NOTICIAS DE GIPUZKOA

Los eurodiputados reclamaron ayer que la Comisión Europea presente propuestas antes de 2014 para prohibir de forma gradual de aquí a 2020 los vertederos de residuos en la UE y la práctica de incinerar materiales reciclables para contribuir a un uso eficiente de los recursos naturales y proteger el medio ambiente, en un informe aprobado por el Pleno del Parlamento Europeo con 479 votos a favor, 66 en contra y 63 abstenciones. En este sentido, recordaron que más del “20% de los alimentos se tiran a la basura”, por lo que pidieron a los Estados miembros que “adopten medidas concretas para reducir considerablemente los desperdicios”.

También defendieron que tanto la Unión Europea como los Estados miembros eliminen las subvenciones para prácticas que perjudiquen al medio ambiente antes de 2020 y que el sector público refuerce, en cambio, los requisitos para la “contratación ecológica”. Además, pidieron que el Ejecutivo comunitario estudie en este caso si estos requisitos se pueden vincular a proyectos financiados con fondos comunitarios.

Los eurodiputados instaron a los Estados miembros a promover la fiscalidad medioambiental para contribuir a aumentar la competitividad y promover el desarrollo tecnológico ecológico, y sugirieron que se garanticen incentivos como tipos de IVA reducidos para materiales secundarios.

Asimismo, solicitaron que la Comisión extienda las actuales normas comunitarias sobre diseño ecológico a los productos no relacionados con la energía y exija mejoras en la durabilidad y reciclaje de los productos, así como en reparación y reutilización, dado que un mejor diseño de los productos beneficia tanto a la industria como a los consumidores. También reclamaron que el etiquetado de los productos proporcione a los consumidores información sobre el uso de recursos utilizado y su impacto medioambiental.

Por último, pidieron la creación de grupos especiales conjuntos al Ejecutivo comunitario para desarrollar planes de acción específicos con los que mejorar el uso de los recursos en los sectores alimentario, de bebidas, vivienda y movilidad.

Respecto a este informe, la eurodiputada del PNV, Izaskun Bilbao, celebró que el documento abogue por “implantar gradualmente una prohibición de los vertederos de residuos” y “eliminar progresivamente hasta finales de esta década la incineración de residuos reciclables y compostables reservando esta técnica para el tratamiento de lo no reutilizable”.

El diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa, Juan Carlos Aldun-tzin, también se refirió al informe, para afirmar que las incineradoras “no las quieren ni en el Parlamento Europeo”. A su juicio, es absurdo que mientras Europa pida “la prohibición de la incineración”, el PNV, el PSE y el PP pidan la construcción de una planta de estas características en Gipuzkoa”. 

24 maiatza

Madariaga afirma que Zabalgarbi trabajará al tope de su capacidad

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DEIA

El diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, aseguró ayer que la planta de valorización energética por incineración de Zabalgarbi trabajará en los próximos años al límite de su capacidad, “sin ninguna capacidad excedentaria” que le permitiera incrementar las toneladas de residuos a las que da tratamiento.

El apoderado del PP Arturo Aldecoa preguntó a Madariaga si la Diputación tiene previsto incrementar la utilización de Zabalgarbi en el futuro, dado que la previsión es que la planta trate 213.618 toneladas de residuos al año en 2016 y su capacidad es de 238.000. “Sería positivo que se utilizara al máximo, ya que en este momento solo se habla de un 90%”, destacó Aldecoa.

Iosu Madariaga, tras recordarle que Zabalgarbi es una empresa privada en la que la Diputación solo posee el 20% del accionariado, le explicó que a la hora de calcular la capacidad de la planta hay que tener en cuenta tanto la cantidad de residuos a tratar como su calidad o poder calorífico, de forma que no se supere el máximo que puede asumir el horno de la infraestructura. “Y de la mezcla para la que está preparado el horno solo se pueden tratar 215.000 toneladas al año”, finalizó. 

20 maiatza

Entrevista a Iosu Madariaga, Diputado de Medio Ambiente de Bizkaia

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DEIA

El diputado foral de Medio Ambiente es poco dado a entrevistas. Desde que en otoño estallara la polémica por la renovación o no del convenio de basuras con Gipuzkoa, Josu Madariaga nunca se ha manifestado sobre este asunto fuera de los foros institucionales como las Juntas Generales. E incluso hoy, después de haber anunciado la decisión de no prorrogar el acuerdo, sigue mostrándose reticente a opinar sobre el sistema que debe adoptar Gipuzkoa para tratar sus basuras. “No seré yo quien les diga qué tienen que hacer; hay que respetar la competencia institucional de cada uno. Es su propia responsabilidad”, afirma.

Anunciaron recientemente que no renovarán el convenio de basuras con Gipuzkoa. ¿Han tenido alguna noticia de la Diputación?

No, ninguna.

¿Costó tomar la decisión?

No, fue una decisión lógica. Bizkaia no tiene ninguna obligación de solucionar el problema de Gipuzkoa. No es nuestro problema. Firmamos un acuerdo, un compromiso a cuatro años que, en la medida en que las condiciones se han mantenido, se ha mantenido. Por ambas partes; ellos también han traído los residuos que pactaron traer, han pagado… Pero no se cumplía ninguna de las condiciones para la prórroga del convenio.

¿Tanto han cambiado las cosas desde 2008?

Más allá de las declaraciones públicas que han podido hacer, se ha paralizado de facto el desarrollo del centro de gestión de residuos de Gipuzkoa. Suficiente. El convenio era para posibilitar la puesta en marcha de ese centro; si se paraliza su ejecución, no hay más que hablar.

También ha cambiado el color del Gobierno foral. Por parte de Bildu se ha acusado de decisión política.

Decisión política es la de quien no quiere cumplir con la normativa vigente o quiere modificarla. Está en su perfecto derecho, pero sabe que tiene un camino para hacerlo: que sea aprobado por las Juntas Generales. En nuestro caso no hay ningún tipo de decisión política; simplemente, un convenio que llega a su fin. ¿Se plantea en ese convenio la posibilidad de prórroga? Sí. ¿Se dan las condiciones para que se prorrogue? No. No hay más. Simplemente hemos constatado que tras su decisión política no se dan las circunstancias ni las condiciones previstas para la prórroga del convenio. No hay que darle más vueltas.

“Chantaje”, “imposición de modelos”… ¿Le suena?

Siempre me ha sorprendido la actitud de que quien tiene el problema que se manifieste en términos de cierta prepotencia. Las primeras reacciones fueron “ellos tendrán que dar explicaciones”, “ellos tendrán que explicar por qué mantienen actitudes tan infantiles”… Casi presionando a Bizkaia para prorrogar un convenio que no tenía ningún futuro en los términos en que estaba establecido, con una serie de argumentaciones falsas y facilísimas de desmontar. Me generaron sorpresa y muy poca preocupación.

Gipuzkoa alega que el convenio no especifica una incineradora.

Ese discurso lo han utilizado sobre todo los portavoces de Bildu. Pero saben perfectamente que el centro de gestión de residuos es el sistema de tratamiento de valorización energética por incineración más las dos infraestructuras previa y posterior; el pretratamiento térmico y el tratamiento de las escorias resultantes de esta incineración. Cualquiera que sepa en qué consiste el plan de gestión de residuos de Gipuzkoa sabe de lo que estamos hablando. Expresamente nadie habla de la incineración, pero sabemos que estamos hablando de eso. En el documento del convenio recogimos los términos oficiales que aparecen en su propia planificación.

La Diputación afirma que prepara otro sistema de tratamiento. ¿Sabe algo de el?

Ni idea. En esta misma mesa, le expliqué a Juan Carlos Alduntzin -el diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa- con todo lujo de detalles cómo lo hemos hecho nosotros y se llevaron toda la documentación. Pero no seré quién les diga qué tienen que hacer; les puedo contar qué hacemos aquí y cómo, les puedo enseñar todas las infraestructuras… Si les sirve la experiencia, fenomenal; si no, ellos sabrán.

¿Cómo fue esa visita?

En este tipo de encuentros las reuniones son cordiales, educadas, muy respetuosas. Hablamos con franqueza de lo que pensamos de los distintos sistemas. Ellos tienen claro que su opción pasa por la no incineración. Es respetable pero, ¿qué tipo de alternativas plantea? Me hablaban de Refuxiategi, un eufemismo para el vertedero. Es una opción, pero es la misma que Europa dice que hay que evitar a toda costa en los mismos documentos que ellos airean. El vertido supone desaprovechar un recurso.

También se ha sacado a relucir que Gipuzkoa trata las basuras de Mallabia y Ermua.

Son esos municipios los que están haciendo un favor a Gipuzkoa, no al revés. Ermua y Mallabia, junto al resto de municipios de Debabarrena, tienen su propia infraestructura de gestión, un vertedero, que por solidaridad están permitiendo que se colapse con más premura al dejar que se lleven las basuras de Donostialdea. Los solidarios son esos dos municipios con la problemática que tiene Gipuzkoa. Se incluyó en el convenio para romper ese esquema de territorialidad, para decir que, con absoluta normalidad, en un momento determinado, un territorio puede echar una mano al otro. Yo sigo defendiendo que eso es posible.

¿Por qué no a día de hoy?

Hay una premisa básica que no se ha cumplido: se trata de dar una respuesta seria a un problema seriamente planteado, no a una tomadura de pelo. No es de recibo que se plantee una prórroga en los términos de una situación previa, que no tiene nada que ver con la actual.

¿Un territorio como Gipuzkoa necesita una incineradora?

Es necesario un sistema de valorización energética por incineración si se quiere cumplir con lo que Europa establece: aprovechar al máximo los residuos como un recurso y evitar a toda costa una eliminación sin aprovechamiento, sea vertedero o incineración. Siempre será necesario para cerrar el ciclo, siempre. Y eso está archidemostrado en todos los países de Europa. Que funcione, no conozco ninguna otra alternativa. Y aquí es muy importante distinguir entre valorización energética e incineración, porque es muy fácil hacer demagogia y hacer creer que lo que se está planteando en Gipuzkoa es una simple incineración.

¿Y no lo es?

Hay que colocarla en su justo lugar dentro del esquema de gestión integral; no es, ni con mucho, el principal objetivo. Estamos hablando de un sistema con múltiples opciones de tratamiento, en el que para la fracción final de rechazo, todo aquello que no tenga aprovechamiento material previo, antes de perder ese recurso, se pueda aprovechar en términos de electricidad. En Bizkaia se produce la energía eléctrica que gastan 300.000 personas. Le estamos dando un valor. ¿O es mejor que vaya a un vertedero? Es un sistema universalmente aceptado prácticamente en todas partes.

¿El planteamiento del puerta a puerta no es suficiente?

No lo sé; los números reales no los conoce nadie, estamos hablando de hipótesis. Es verdad que ese sistema de recogida puede mejorar la separación en la fracción orgánica, no así en el resto. Habrá que ver. Pero la lógica también me dice que lo que no ha sido capaz de hacer nadie en el planeta me parece muy difícil que lo consigan nuestros amigos guipuzcoanos.

¿Le gusta el puerta a puerta?

Es un invento viejo, que funciona bien en zonas con baja densidad de población en el que no tiene sentido poner contenedores. Es como todo en esta vida; no hay nada bueno ni malo per se; depende de cómo se haga. Yo no voy a demonizar el puerta a puerta, ni evidentemente voy a alimentar la polémica puerta a puerta versus incineración, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra: un sistema de recogida y un sistema de tratamiento. Se sitúan en planos completamente diferentes y, por ser, pueden ser hasta compatibles.

¿No es suficiente esa recogida selectiva para evitar la incineración?

Hay discursos idealistas que dicen que, como la fracción orgánica es el 40% de la bolsa de basura, podríamos reciclar el 40%. Y no; de ese porcentaje hay que quitar todo lo que está contaminado. Te queda una fracción muy pequeña. Para poder venderlo, el compost tiene que ser excelente y para ello necesitas introducir elementos de muy buena calidad en el proceso de compostaje. En Bizkaia, fieles a la reflexión que se hicieron en su día iniciamos la senda desde la sensibilización ciudadana, desde una apuesta por el medio ambiente a nivel personal, nunca desde sistemas de imposición, porque nos consta que no funcionan en ningún sitio. Optamos por ese sistema del quinto contenedor personalizado.

Gipuzkoa incluso ha planteado enviar sus residuos a otras comunidades.

Me consta que, para los excedentes de materia orgánica de Lapatx, se ha hecho preguntado a operadores de sistemas de tratamiento en Bizkaia si era posible eliminarlos en vertedero o con incineración. El resto de las gestiones las desconozco.

¿Bizkaia en algún momento ha tenido que recurrir a una medida así?

Nunca; hemos sido autosuficientes en la gestión y nunca hemos tenido que recurrir a exportar basura. Entre otras cosas, porque hemos hecho previsiones con tiempo suficiente para dar respuesta al problema. Sí que ha habido problemas dentro de Bizkaia; en un momento determinado, la mancomunidad de Ezkerraldea se le agota el vertedero de Argalario, se encuentran sin nada y se le da solución, vía solidaridad de los bilbainos, que permiten entrar en Artigas. Ese tipo de cosas sí han ocurrido dentro del territorio, pero no del territorio hacia fuera.

Están revisando ahora el plan de residuos vizcainos, que ha descartado la construcción de una segunda línea de Zabalgarbi.

En 2007, cada vizcaino generaba 610 toneladas de basura al año; ahora, 508. Con esa disminución en la generación de residuos, 100.000 toneladas en cuatro años, no se justifica la necesidad de una gran infraestructura de cola. Con la que tenemos ya es suficiente para dar respuesta. En la siguiente revisión habrá que ver cómo evoluciona esa tendencia, cuáles van a ser las necesidades una vez puesta en marcha la planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) e iniciada la senda del quinto contenedor… Lo bueno de las revisiones es que cada cuatro años contrastas la realidad de los datos.

Con esa planta, ¿se cierra el círculo?

Sí. La TMB va a dar respuesta, fundamentalmente, a la basura en masa generada en Bilbao, que es el único municipio que hoy por hoy sigue llevando sus residuos en masa a vertedero. Y Europa obliga a que haya un sistema de pretratamiento previo.

¿Y la del resto de Bizkaia?

Bilbao solo genera 100.000 toneladas y la planta tiene una capacidad en dos turnos de 180.000, de 230.000 en tres. El objetivo que es, poco a poco, todo tenga un pretratamiento. Incluido lo que va ahora a Zabalgarbi, a donde llegará basura pretratada; así está planteado en la revisión. Solo con esta planta no sé si llegaría para toda la basura en masa de Bizkaia, pero es la meta. El escenario ideal sería que incluso todo lo que llegara a Zabalgarbi estuviera pretratado.

¿Se puede hacer algo más para avanzar en la gestión?

La prioridad absoluta es no generar residuos. Para ello, una línea va por la prevención, bien porque los mercados pongan productos con menos envases o porque la ciudadanía sea más sensible y consuma de una forma más responsable. Y la reutilización; así se da un uso a un producto que no se convierte en residuo. Llegar hasta el 4% sería un éxito. Otra senda es la fracción orgánica.

¿El futuro es la valorización y el reciclaje?

Sí, claramente. En estos momentos a vertedero va un 29%, un 36% se valoriza y un 35% se recoge de forma selectiva. Ese 29% de eliminación es básicamente la basura de Bilbao, y cuando esté en marcha la TMB, cambiará radicalmente. En 2013 el vertido crudo, el que se vierte directamente, será cero. Como Alemania, cuyo modelo hemos copiado. 

17 maiatza

La primera planta estatal de reciclaje automático abre sus puertas en Mungia

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EL CORREO

El reciclaje nacional tiene desde ayer un referente en Bizkaia. La Diputación, el Gobierno vasco y la red social Koopera inauguraron en Mungia la primera planta automatizada del país para la gestión de ropa, calzado, libros, juguetes y aparatos electrodomésticos. Con un pionero sistema de reconocimiento de voz para separar materiales como bandera tecnológica, la infraestructura, en la que se han invertido 6 millones de euros, pretende cumplir un doble objetivo «ecológico y solidario»: aumentar un 90% la reutilización de desechos y generar 264 puestos de trabajo para personas en riesgo de exclusión social.

Permitirá generar 264 empleos destinados a personas en riesgo de exclusión social

«Transformamos lo que nadie quiere en empleo y ahorro», resumió el diputado general, José Luis Bilbao, durante la apertura de la planta, una nave de 4.500 metros cuadrados ubicada en el polígono industrial Zabalondo. Extraoficialmente ya es desde hace algunas semanas el punto en el que se descargan los contenedores verdes para el reciclaje de ropa ubicados en todos los municipios del territorio. Estos depósitos «poco a poco irán sustituyéndose por otros nuevos de color blanco en los que se puede meter de todo, hasta libros y DVDs. De momento, ya se pueden ver en Uribe Kosta y Amorebieta», avanzó un portavoz del Departamento foral de Medio Ambiente. 

Sea cual sea el medio de transporte, los enseres acaban en la cadena de distribución montada en Mungia. La diferencia con cualquier otra se nota a primera vista, al advertir que los operarios trabajan con micrófonos. Tras separar una prenda, «¡Pantalón!», dice Graciela, una de las trabajadoras, por el intercomunicador. Automáticamente, el sistema, que mueve los elementos con impulsos de aire, traslada los vaqueros hasta el cajón pertinente. Camisas, chaquetas, ropa interior, faldas… tras ser separada, la ropa se somete a un exhaustivo proceso de desinfección y «vuelve a la vida» en las tiendas de segunda mano.

«Intentamos que todo retorne al mercado, rompemos la tendencia de consumir y tirar, buscamos convertir Euskadi en una sociedad de reutilización», explicaba Josetxu González, gerente de Koopera. Y no sólo se reciclan prendas: hay muñecos, puzzles, microondas, libros de Hemingway, Dan Brown y Javier Marías… En total, se espera que la planta trate este año 3,4 toneladas de elementos. Aparte de los comercios, algunos también recalarán en Chile y Rumanía, zonas en las que los promotores desarrollan diferentes proyectos solidarios.

Retorno de 2 millones

La planta de reciclaje automático se ha levantado gracias a tres fuentes de financiación. Lakua ha aportado un millón de euros; la Diputación, 906.159 euros; y la red Koopera, 4,2 millones avalados por varias entidades financieras vascas. La nave, diseñada con criterios «vanguardistas», también apostará por difundir actividades educativas dirigidas a sensibilizar a la población.

Pero, además de su vertientes tecnológicas y formativas, la infraestructura destaca por emplear a gente sin recursos. Muchos de los contratados percibían hasta ahora la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y ahora pasarán a convertirse en profesionales. «Protegemos a gente que, aunque mejore el mercado laboral, tendrá problemas para ser aceptada. De sujetos pasivos pasan a convertirse en personas emprendedoras», precisaba ayer Javier Ruiz, viceconsejero de Planificación y Empleo del Gobierno vasco. «No nos saquen a los políticos en las fotos, saquen a los trabajadores, ellos son los protagonistas; les estamos facilitando un nuevo proyecto de vida», añadía José Luis Bilbao, dirigiéndose a los fotógrafos. Los réditos para las administraciones son evidentes desde el primer día. Según los cálculos avanzados, las innovaciones ambientales y sociales permitirán a la Diputación y el Gobierno vasco conseguir un retorno de más de dos millones de euros en 2012.

29 Api

La incineradora de Bilbao genera el 40% de la electricidad que consumen los hogares vizcainos

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NOTICIAS DE GIPUZKOA

La única incineradora de Euskadi, la bilbaina de Zabalgarbi, fue construida en 2005 para quemar entre 220.000 y 240.000 toneladas de residuos al año. Desde entonces, valoriza las basuras de casi todos los municipios vizcainos, salvo la capital, un proceso con el que produce el equivalente al 40% de la electricidad que consumen los vizcainos durante un año y un 10% del total que se genera en Euskadi. En estos momentos en los que tanto se está hablando sobre este tipo de instalaciones en Gipuzkoa, este diario visitó Zabalgarbi para conocer su funcionamiento y entender cómo se transforma la basura en electricidad.

Lo primero que explica el director general de la planta de valorización energética de residuos urbanos, José Ignacio Zudaire, es que esta incineradora “es de las más punteras del mundo” y que solo existe una parecida en Holanda. Su peculiaridad es que adapta la tecnología de las plantas de ciclo combinado de gas a las modernas plantas de valorización energética de residuos en un único ciclo e integrado. A diferencia de las otras nueve incineradoras del Estado, que operan con una única turbina de vapor, la de Bilbao recalienta el vapor producido por el horno-caldera con los gases de escape de una turbina de gas, lo que le permite optimizar el rendimiento de la planta, aumentar la eficiencia energética y disminuir el impacto ambiental. Esta combinación consigue generar “muchísima más energía”, nada menos que 682 millones de Kwh netos en 2011, según sus estimaciones, la misma cantidad que consumirían el 40% de los hogares vizcainos durante un año.

El modus operandi de la planta es relativamente sencillo de comprender. A diario, entre 80 y 100 camiones procedentes de toda Bizkaia descargan los residuos en un foso de recepción, donde una grúa tipo pulpo los introduce en el horno-caldera en el que se queman a una temperatura de unos 1.100ºC.

Frente a las temperaturas de 400º y 40 bares de presión que suelen utilizarse en otras incineradoras, el termómetro de Zabalgarbi marca los 310º y una presión de 100 bares. Es decir, a menor temperatura y más presión que una incineradora moderna.

Posteriormente, la temperatura de vapor se eleva a los 540º en una caldera de recuperación gracias a los gases de escape de una turbina de gas que produce electricidad. Este vapor recalentado, a continuación, se envía a un turbogenerador que produce electricidad. En conjunto, el ciclo de gas y el de los residuos obtienen una potencia cruda de 99,5 MW, de los cuales cinco sirven para el autoconsumo de la planta y los 90 MW restantes terminan en el mercado. 

Basta mirar a la mirilla del horno para comprobar la velocidad a la que se queman los residuos. En un abrir y cerrar de ojos, la basura coge fuego y, 30 minutos después, se reduce a cenizas, escorias y chatarras.

Las cenizas (3,6%) son residuos peligrosos, por lo que son trasladas en camiones cisterna a una empresa autorizada para su inertización mediante un proceso de fijación y estabilización físico-químico que las transforman en un residuo no peligroso y admisible en un vertedero de inertizados. 

Zudaire informa de que las aproximadamente 8.200 toneladas de cenizas que se generan anualmente en Zabalgarbi son analizadas por un centro tecnológico homologado por el Gobierno Vasco. “La conclusión es que no presentan nocividad, toxicidad ni mutageneidad”, explica el máximo responsable de la instalación. 

Pero las cenizas no son el único material excedente en el proceso de combustión, ya que también quedan las escorias y las chatarras. Desde la planta explican que las primeras representan el 18,3% del peso y que terminan en el vertedero de no peligrosos debido a la falta de una regulación que permita reutilizarlo como material árido en obra civil y pública, tal y como se hace en Catalunya.

Por su parte, las chatarras (2,28%) se valorizan en empresas siderúrgicas. Antes de salir de Zabalgarbi, pasan por un proceso de enfriamiento.

Dimensiones y controles

A simple vista, la incineradora impresiona tanto por sus enormes dimensiones (la chimenea alcanza una altura de 70 metros) como por la maquinaria que utilizan los 67 empleados de la instalación. 

Algunos operarios supervisan el curso de las basuras desde la sala de control (la llegada al foso de recepción, la quema y las emisiones), mientras otros aseguran el buen funcionamiento del horno caldera, la zona de depuración de humos, el lugar en el que se genera la electricidad y la conexión a la red eléctrica. 

Tal y como indican desde dirección, cada uno de los procesos está sometido a severos controles ambientales. Además del control de las emisiones en continuo, se realiza una vigilancia ambiental de las inmisiones en tres cabinas de control de calidad del aire mediante muestreos en el suelo, la vegetación y las aguas en superficie. 

Como explica Zudaire, se presta especial atención a la emisión de gases, que se depuran desde que los residuos empiezan a prenderse. En el horno caldera, al quemarse la basura a más de 850ºC, se destruyen las dioxinas y furanos que se han podido formar. 

En los filtros de mangas se hace la neutralización y limpieza final de los gases y para minimizar el impacto ambiental se recircula el 20% de los humos ya depurados, antes de salir por la chimenea a la atmósfera impulsados mediante un ventilador de tiro inducido.

Las emisiones, apunta, están controladas a tiempo real por el Gobierno Vasco, a través de los analizadores en continuo como por los muestreos que realiza periódicamente.

El director general subraya las ventajas que supone la adaptación de la tecnología de las plantas de ciclo combinado a la incineración. Porque, según indica, “reduce el impacto ambiental y optimiza el rendimiento energético”. De hecho, recalca que Zabalgarbi “consigue un rendimiento neto del 42%”, cuando las instalaciones de estas características alcanzan niveles del 23%%.

Zudaire sabe perfectamente el rechazo que generan este tipo de instalaciones y por eso invita a los opositores a que visiten la planta y conozcan de primera mano su funcionamiento y los mecanismos de control. “La gente se sorprende al visitar la incineradora porque ve que es una empresa más, una enorme planta de última generación que nada tiene que ver con las obsoletas incineradoras de antes”, apunta.

29 Api

Aplazan la ampliación de Zabalgarbi por el descenso de los residuos

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NOTICIAS DE GIPUZKOA

Zabalgarbi fue diseñado por la ingeniería vasca Sener con la intención de construir una segunda planta en el futuro. El objetivo era levantar una segunda nave en la que poder prestar servicio a Bilbao. Y es que, por la oposición del grupo municipal de Ezker Batua (EB) a la incineración, exigió al PNV, en el pacto municipal que mantuvieron, que Bilbao continuara depositando sus residuos en el vertedero de Artigas. 

Pues bien, la ampliación de Zabalgarbi acaba de ser aparcada al disminuir la generación de los residuos. Los datos hablan por sí solos: en 2006 se generaban 700.000 toneladas de residuos en Bizkaia, una cifra que se redujo hasta las 600.000 toneladas en 2011, un 16% menos. Esta bajada es muy significativa, teniendo en cuenta que las previsiones apuntaban a 770.000 toneladas para 2011. “Hemos pospuesto el proyecto para ver cómo evolucionan las cifras y ver si es fruto de la crisis o ha habido un cambio de hábitos”, explican desde la planta para recordar que esta situación “es prácticamente igual en territorios como Gipuzkoa”.

Mientras, Bizkaia sigue construyendo una planta de tratamiento mecánico biológico que permitirá recuperar en torno al 40% de los residuos que van al vertedero. Para ello, el material orgánico será introducido en unos túneles de depuración y se reducirá en un 30% y la recuperación de material, un 10%. Con este proceso se quiere mejorar la tasa de reciclaje del territorio, que ronda el 35%, frente al 29% que se vierte y el 36% restante que se incinera.