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10 Urr

Bilbao duplica la recogida selectiva de residuos orgánicos en menos de un año

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DEIA

Unos más y otros menos. Pero las cifras cantan por sí solas: este año, hasta el 25 de septiembre, se habían reciclado en el centenar largo de contenedores marrones distribuidos únicamente en los distritos 1 y 2 un total de 186.711 kilos de residuos orgánicos. Una importante cantidad a la que desde principios de este mes de octubre habrá que empezar a sumar los desperdicios generados y recogidos en los barrios de Zurbaran, Uribarri, Arabella (con los que todo el Distrito 2 quedaría integrado en esta iniciativa); los de Txurdinaga y Otxarkoaga (Distrito 3); y parte del Distrito 4 con la llegada de estos contenedores a los núcleos de Begoña y Bolueta.

Con las tres fases desplegadas por el Ayuntamiento de Bilbao desde el año 2014 -con amparo económico de la Diputación Foral de Bizkaia- el 35% de la población del botxo ya tiene en sus manos la posibilidad de sumarse a la recogida de materia orgánica vegetal, cocinada y no cocinada, en sus hogares. Una de estas personas es Yolanda Moraño. “Desde hace más de diez años ya reciclamos papel, plásticos, vidrio…”, relata al tiempo que recuerda cómo hace año y medio aproximadamente su familia -son cuatro en casa- decidió sumarse también al marrón. “Es cuestión de organizarse”, apostillaba esta bilbaina residente en el Distrito 2 (bajo el fregadero, en el tendedero, el balcón,…) pero también de voluntad y responsabilidad.

En su caso lo tuvieron claro desde el principio. Al menos desde que conocieron la existencia de esta opción de reciclaje gracias a unos compañeros de trabajo a los que escuchó hablar de esta iniciativa y de una reunión en su Centro de Distrito. Desde el Ayuntamiento valoran de forma muy positiva la progresiva implantación del contenedor marrón “y sobre todo el compromiso de las familias” subrayaba Marta Barco, directora de Servicios y Calidad de vida del Área de Obras, Servicios, Rehabilitación urbana y Espacio público. Entre 2011 y 2014 hubo una experiencia piloto en la zona de Ribera y Deusto que atrapó a 1.048 familias.

Un año después, en 2015, el número de hogares-unidades convivenciales comprometidos con el reciclaje de residuos orgánicos era ya de 2.584; y a finales de este pasado mes de septiembre ya eran 4.145 familias las que habían incorporado a sus vidas el color marrón y ya tienen en sus casas la cesta, las bolsas biodegradables y la llave para poder abrir el contenedor de la calle. Esta evolución, lógicamente, ha corrido en paralelo a los miles de kilos de residuos orgánicos que son recogidos para su posterior reciclado en la Planta de Compostaje localizada en monte Arraiz. Allí son transformados en compost, un fertilizante para enriquecer el suelo y que puede ser usado en jardinería, agricultura e incluso obra civil.

Más del doble 

 Por ejemplo, y según datos facilitados por la directora de Servicios y Calidad de vida del Área de Obras, Servicios, Rehabilitación urbana y Espacio público, en el curso 2014 fueron recogidos 78.690 kilos de desechos orgánicos; al año siguiente 89.800 y hasta el 25 de septiembre del presente se contabilizaban los 186.711 kilos de residuos mencionados. La incorporación paulatina de distintos barrios de la villa ha hecho posible que, mes a mes, los ratios de reciclaje vayan aumentando hasta alcanzar esos seis kilos que, de media, son reciclados al mes en cada hogar, apostillaban fuentes municipales.

En algunos será menos y en otros más. Así lo estima Yolanda Moraño quien certifica que en su casa superan esa cantidad. “Solo con los zumos de naranja de todos los días, bastante más. Y ten en cuenta luego las peladuras de las frutas, la verdura… Entre semana bajamos la bolsa cada dos días al contenedor”, describía en declaraciones a DEIA.

Según algunos estudios, la materia orgánica representa, aproximadamente el 40% del total de los residuos generador. De ahí la importancia de tratarla de forma adecuada para evitar su impacto en el entorno. En el conjunto del territorio de Bizkaia, una treintena de localidades no han podido acceder a las ayudas forales para su implantación. En 2015 se han recogido un total de 4.372 toneladas de residuo orgánico biodegradable para su compostaje.

“Yo lo que quiero es dejar un planeta limpio a mis hijos. Creo en ello y lo hago por eso. De hecho, llevo más de diez años con los otros reciclajes. A mí me parece muy importante, y que los hijos lo vean y que participen me parece super-importante. Porque es que además, todo eso va a tener un uso; en este caso, una materia orgánica que en vez de pudrirse en un vertedero se puede usar para algo útil, para el compost”, hacía hincapié esta bilbaina minutos antes de abrir con su llave el contenedor marrón para depositar una bolsa biodegradable llena de pieles de naranja.

Compromiso

Y es que este tipo de containers, a diferencia de los otros, tienen una cerradura para garantizar su uso “a personas bien informadas y comprometidas con la iniciativa para que el compost sea de calidad”, valoraba Marta Barco. El compromiso es fundamental. Así lo defiende también Yolanda Moraño, con dos hijos en casa a los que desde pequeños les han ido inculcando la relevancia y el alcance de acciones de estas características. “A veces cuesta que lo hagan, pero lo tienen muy claro. Ahorrar agua, reciclar… Son partícipes y además lo ven en casa. Esas cosas siempre se han hablado en casa y si se puede hacer se hace ¿no?”, se pregunta.

En cualquier caso, ella echa en falta más campañas de sensibilización ciudadana, a pie de calle, a favor del reciclaje. “Creo que lo usamos poco. De vez en cuando convendría hacer recordatorios para que la gente se conciencie”, apostillaba Moraño al tiempo en que insistía en la relevancia de que las generaciones futuras interioricen desde pequeños la relevancia de una actividad tan sencilla como reciclar los residuos generados en casa. “Pueden hacerlo de forma amena y divertida. Y publicidad, mucha publicidad”, reiteraba.

Durante este último despliegue en siete barrios de Bilbao, se han hecho reuniones informativas, buzoneo de propaganda, street marketing. Además, se han incluido “acciones de refuerzo” en aquellas zonas en las que la recogida ya está implantada (distritos 1 y 2) con buzoneos de folletos, tarjetones informativos, llamadas de teléfono y “sesiones informativas específicas para agradecer su labor a los que ya lo utilizan y para animar a los que todavía no lo hacen”, indicaban fuentes municipales.

Desde el Ayuntamiento destacaban la importancia de participar en la recogida de todas las fracciones susceptibles de ser recicladas a fin de poder garantizar el cumplimiento del Plan Integral de Residuos de Bizkaia, “en consonancia con las directrices de la Comunidad Europea que obligan a recoger selectivamente un mínimo del 50% en peso de los residuos generados para su posterior reutilización o reciclado”.

La senda en la capital está marcada y, en la actualidad un tercio de la población residente en Bilbao -alrededor de 125.000 personas- tiene acceso a este tipo de contenedores. En total, 275 unidades distribuidas por calles de los distritos 1, 2, 3 y parte del 4 que diariamente reciben los residuos orgánicos de las 4.145 familias-unidades convivenciales que se han sumado a esta iniciativa local en favor del medio ambiente que tiene repercusión global.

07 Urr

Valorización energética de plásticos: ¿sí? ¿Cuándo? ¿Por qué?

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ENERGY NEWS

La jornada “Aprovechamiento energético de los residuos”, organizada por la Dirección de Industrias, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid, la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid y el Foro de Generadores de Residuos, ha ofrecido una nueva oportunidad para debatir sobre la situación actual de la generación de energía a partir de residuos como complemento a otros modos de gestión .

PlasticsEurope, asociación europea de fabricantes de materias primas plásticas, ha aportado su visión del tratamiento de los residuos plásticos en el marco nacional y europeo. Manuel Fernández, director general de la asociación en la región ibérica ha recalcado que la población mundial, que en 1960 era de 3.000 millones, se estima que llegará a los 10.000 millones de personas en el año 2050. Este crecimiento, ha señalado, conlleva una serie de retos entre los que destaca el uso eficiente de los recursos.

Este incremento de las necesidades presentes y futuras en términos de recursos, exige, entre otros, un tratamiento óptimo de los residuos con el fin de aprovecharlos al máximo, en línea con los principios de la sostenibilidad y la economía circular, dice la asociación a la que pertenece en un comunicado en el que asegura que “el tratamiento óptimo de los residuos plásticos significa apostar por el reciclado mecánico de calidad como primera opción, pero ésta nunca puede ser la única opción ya que tiene sus limitaciones“.

La valorización energética como segunda opción

En este sentido, Manuel Fernández, ha indicado que “es importante comprender la complejidad de la gran familia de los plásticos. Una familia compuesta por una extensísima variedad de materiales con propiedades muy distintas entre sí. Por este motivo, existen límites técnicos al reciclado de calidad, puesto que cuando se reciclan las propiedades de los materiales cambian. Esta pérdida de propiedades hace que la circularidad -reciclar un producto en ese mismo producto- sea finita. Entonces, habría que apostar por estrategias más eficaces en las que un producto de corta vida se recicle en un producto de larga vida”.

Ante el reto de maximizar el aprovechamiento de los residuos, PlasticsEurope apuesta por complementar el reciclado mecánico de calidad con la valorización energética. Es decir, aprovechar los residuos plásticos que no se puedan reciclar de manera sostenible como fuente de energía alternativa “y, desde luego, nunca optar por el depósito en vertedero“, apostilla la asociación.

De esta manera, Fernández ha insistido en la jornada en que “la recuperación energética de los plásticos es un complemento y no una competencia del reciclado mecánico. Es la manera de sacarle el máximo provecho a nuestros recursos, a la vez que protegemos el medio ambiente“.

03 Urr

Veolia gana un contrato en Francia para construir y explotar una incineradora

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EL CONFIDENCIAL

El grupo francés Veolia anunció hoy que ha conseguido un contrato para la construcción y la explotación de una incineradora de residuos en el departamento francés de Aube, que durante los cerca de 27 años de duración debería suponer ingresos acumulados de 240 millones de euros.

Esta Unidad de Valorización Energética estará situada en La Chapelle Saint Luc, tendrá una capacidad de 60.000 toneladas anuales y producirá energía para los habitantes del departamento de Aube, destacó Veolia en un comunicado.

De hecho, utilizará su potencial a partir de los residuos para producir 41 gigavatios hora de electricidad anuales (equivalente al consumo eléctrico de 50.000 habitantes) y 60 gigavatios hora de energía térmica (para abastecer a cerca de 8.900 personas).

Está previsto que la construcción se desarrolle en 43 meses y luego la explotación se prolongará durante 25 años.

01 Urr

El quinto contenedor ya está disponible en el 35% de Bilbao

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DEIA

Por etapas, pero la implantación del contenedor marrón en la capital sigue avanzando y el 35% de la población residente en Bilbao dispone ya de un contenedor de este tipo en algún punto de su barrio. Los últimos en incorporarse a esta iniciativa han sido los de Zurbaran, Uribarri, Arabella, Txurdinaga, Otxarkoaga, Begoña y Bolueta. El despliegue del conocido como quinto contenedor pondrá en la calle otras 135 unidades en los que la ciudadanía podrá depositar desperdicios de origen vegetal cocinados y no cocinados (frutas, verduras, legumbres, hortalizas) así como restos de flores y plantas, por ejemplo.

En cualquier caso, el Ayuntamiento de Bilbao ha organizado varias reuniones informativas dirigidas a las personas interesadas en el reciclaje. En ellas las familias están recibiendo el material para poder participar en la recogida selectiva: un cubo de unos 10 litros con aireación en todas sus caras para evitar malos olores, una llave que abrirá el contenedor marrón “para garantizar su uso a personas bien informadas y comprometidas con la iniciativa y para que el compostaje sea de calidad”, bolsas compostables y un folleto con explicaciones sobre qué tipo de residuos se pueden depositar y cuáles no.

Asimismo, durante esta campaña informativa un educador ambiental está recorriendo las calles y plazas de los barrios en los que se celebran las reuniones para recordar a la ciudadanía la oportunidad de asistir a las mismas y sumarse a la nueva recogida, apostillaban fuentes municipales. Además, se han colocado adhesivos removibles en los contenedores y se han depositado en los buzones de los barrios mencionados 25.500 dípticos informativos. Junto con este buzoneo se ha colocado un centenar de carteles informativos en edificios y espacios públicos de las zonas mencionadas.

La campaña, que finalizará el 6 de octubre, también incluye acciones de refuerzo en las zonas en las que la recogida ya está implantada (distritos 1 y 2) con buzoneos de folletos tarjetones informativos, llamadas de teléfono y sesiones informativas específicas “para agradecer su labor a los que ya lo utilizan y para animar a los que aun no lo hacen”, apostillaban fuentes municipales.

23 Ira

El País Vasco lidera en Carintia, Austria, el trabajo de las regiones europeas en materia de economía circular

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ECOTICIAS

Claus Kumutat, presidente de la Agencia Bávara de Medio Ambiente, ha destacado esta mañana en la XII Conferencia Medioambiental de las Regiones de Europa (ENCORE) reunida en Klagenfurt, región de Carintia, Austria, “la importancia del documento sobre economía circular liderado por el País Vasco, que promueve un cambio de mentalidad entre ciudadanía, empresas e instituciones hacia un modelo económico en el que nada se desecha y todo se aprovecha, haciendo del residuo un recurso”.

Rolf Holub, copresidente de Encore y Ministro de Medio Ambiente, Energía, Sostenibilidad y Transporte Público de Carintia ha sido el encargado de abrir la jornada en la que el País Vasco analiza, junto al resto de regiones europeas las alianzas en materia de cambio climático y economía verde y colabora y gestiona la recogida de los “casos de éxito” o Best Case Studies de la diferentes regiones de ENCORE de la Alianza 4 dedicada a gestión de residuos (Cradle to Cradle and Waste Management)”.

Los casos prácticos se han recogido en la publicación “ENCORE Regions and Circular Economy. Best Case Studies 2016”. Esta propuesta del Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco será presentada a responsables institucionales, profesionales y personal técnico por parte de Iñaki Susaeta, coordinador del programa Basque Country Ingurumena.

La sesión YouthCore 2016 ha reunido a jóvenes europeos entre los que se encuentran los vascos Miren Ioar de Guzmán, Germán Velayos Gainza y Ion Cereceda. Ellos han solicitado a los ministros regionales de medio ambiente reunidos en Carintia, que se conviertan en “héroes” en la lucha contra el cambio climático y a favor de la economía verde”. También proponen un transporte colectivo y más barato para mitigar las emisiones de gases contaminantes.

ENCORE es un foro para que ministras y ministros de medio ambiente y líderes relevantes de las regiones de Europa adopten decisiones en relación a los temas ambientales y de desarrollo sostenible contribuyendo a la aplicación efectiva de la política medioambiental de la Unión Europeapara mejorar la gobernanza del medio ambiente y fomentar el desarrollo sostenible en sus regiones. En 2017 Euskadi coordinará un nuevo grupo de trabajo de ENCORE denominado “Compartiendo problemas, compartiendo soluciones”, donde se evaluará el progreso en materia de cambio climático y economía circular.

21 Ira

Madrid sopesa construir dos nuevas incineradoras en su plan regional de residuos

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GESTORES DE RESIDUOS

La propuesta de la nueva Estrategia de Residuos de la Comunidad de Madrid, que se encuentra todavía en estudio, incluye una alternativa que propone la construcción de una o dos nuevas incineradoras en la región, además de mantener la ya existente en Valdemingómez, que gestiona el Ayuntamiento de Madrid. El objetivo sería obtener energía de los residuos, que no se recuperan de ninguna otra forma, quemándolos y, al mismo tiempo, reducir la fracción de basura que se tira al vertedero, un 70% en la actualidad. 

Con vertederos a punto de colmatarse como el de Alcalá de Henares, que da servicio a una población de 650.000 personas y una producción de residuos urbanos de 2,7 millones de toneladas (1,16 kilos por habitantes y día), es urgente encontrar una solución que mejore el sistema actual.

Sobre todo para la fracción orgánica y resto (los desperdicios domésticos que no se separan para la recogida selectiva), un 75,3% del total de los residuos urbanos recogidos en la región, según datos del Diagnóstico Ambiental de la Comunidad de 2015.

El texto de partida elaborado por la Consejería de Medio Ambiente para la nueva Estrategia de Residuos de la región (2017-2024) avanza hacia un modelo en el que se genere menos basura potenciando la prevención, reutilización y reciclado. Pero mantiene la llamada “valorización energética”, que supone deshacerse de los desperdicios mediante procesos de combustión controlada o incineración.

Al mismo tiempo, se produce energía eléctrica que se vierte a la red. El documento plantea dos opciones. La primera supondría la construcción de una o dos nuevas plantas de incineración, además de la que ya existe en Valdemingómez.

De esta forma, la valorización energética podría tratar hasta el 30% de los residuos generados en la región. Las incineradoras propuestas darían cobertura a las tres mancomunidades de tratamiento de residuos domésticos: la del Sur (68 municipios), la del Este (31 pueblos del Corredor del Henares), unida a la del Noroeste (33 mancomunados y 44 no mancomunados).

Si solo se construyera una nueva planta, se utilizaría para todos los municipios de los que se ocupan estas mancomunidades. Se ubicaría en el entorno de la zona sur, para “reducir, en la medida de lo posible, el coste y emisiones que supone el transporte de residuos en grandes cantidades”, explica el texto de la estrategia, que se está consensuando.

En el caso de levantar dos nuevas plantas, una daría servicio a las zonas noroeste y este y la otra a la parte sur de la región. Ambas infraestructuras deberían tener, “al menos”, una capacidad de tratar el 30% de los residuos generados. Para las cenizas y escorias que genera la quema de los desperdicios, haría falta construir “las instalaciones necesarias para su depósito”.

30 kilos por persona

El sistema propuesto es más ambicioso que el primero y habla de reducir la generación de biorresiduos domésticos en 30 kilos por habitante y año poniendo en marcha el autocompostaje, el compostaje comunitario y la prevención del desperdicio alimentario. Se trata de reducir al máximo los desperdicios domésticos, en los que la materia orgánica es la fracción mayoritaria con un 42% del total.

Para ello plantea la recogida separada de la materia orgánica de la que se recogerían aproximadamente 795.000 toneladas al año. El volumen de alimentos que se tiran constituye otra de las piezas clave para bajar el volumen de basura. En los hogares españoles el desperdicio medio de alimentos se encuentra entre los 28 y 35 kilogramos por persona y año. “Son valores superiores a los de Francia, donde a pesar de su mayor nivel de vida, el derroche alimentario es de 20 kilos por persona y año”, dice el texto.

17 Ira

Gunther Wolff, miembro de la Dirección de Medio Ambiente de la CE: «Las incineradoras que cumplen la normativa no tienen efectos nocivos»

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DIARIO VASCO

Empezó su conferencia diciendo que ya somos 8.000 millones de personas en el mundo. Y que crece, sobre todo, la clase media. La que consume. Que aumenta, en definitiva, la presión sobre los recursos y que hay que cambiar el chip. Con los asistentes ya sensibilizados, procedió a explicar la ”Estrategia europea de economía circular” -el título del curso de verano de la UPV/EHU organizado por la Diputación de Gipuzkoa- y la pista para no cargarnos el planeta.

– ¿Qué es una ”economía circular”?

– La que trata de reducir los recursos que consumimos, los reutiliza y, en caso de que no pueda, los recicla para que lo que se recupere se vuelva a integrar en el sistema productivo. A partir de ahí, si no se puede reciclar, se recomienda valorizar energéticamente. Y si no se puede, ya como último paso, el vertedero.

– ¿De quién depende más que se cumpla este esquema? ¿De los gobernantes o de los gobernados?

– Solo se cumplirá con la aportación de todos. Las Administraciones tienen que diseñar sistemas que impongan unas obligaciones para reciclar más, producir menos y valorizar más y mejor. Pero el ciudadano de a pie tiene mucho en sus manos en las decisiones que toma en el día a día. A la hora de escoger productos que se puedan reparar, o que duren más; a la hora de consumir menos; de no utilizar ese envoltorio innecesario…

– ¿No sería más eficiente concienciar al sector productivo? El móvil que llevo será viejo en unos meses…

– También hay que hacer una labor pedagógica con las empresas. Muchas ya se han dado cuenta de que cambiando el sistema de producción han accedido a nuevos mercados. La Unión Europea no se mete en regular temas de mercado. Legislar sobre consumo es complicado. Es más recomendable dialogar con las empresas para buscar nuevas formas de producir.

– ¿Qué recomienda Europa hacer con lo que no reciclamos?

– Fijamos para 2030 un 65% de reciclaje y un máximo de un 10% de vertido. En medio, nos queda un 25% con el cual los Estados miembro pueden hacer lo que quieran. Pueden intentar subir el porcentaje de reciclaje o pueden recurrir a la valorización energética. Lo que no pueden hacer es llevar a vertedero más de un 10%. Si un país consigue reciclar hasta el 90% y verter el 10%, perfecto.

– ¿Eso es factible?

– Los estudios demuestran que no se puede reciclar todo. Que hay límites. Algunas cosas de la fracción resto no se pueden reciclar técnicamente, otras son tan caras de reciclar que económicamente no resulta viable e incluso hay sustancias que se pueden reciclar pero dan como resultado un producto de un valor mínimo, por lo que no merece la pena. Para ese porcentaje que no se recicla es para lo que recomendamos la incineración con recuperación de energía. Pero tenemos una postura neutra. No decimos cómo conseguir el objetivo sino que se cumpla.

– ¿Por qué en España hay menos incineradoras que en Francia, Alemania, Suecia o Dinamarca?

– En buena parte, por la contestación social que ha habido en algunas comunidades. En Europa, en general, la incineración se ha aceptado. Es comprensible que alguien a quien le van a poner una incineración al lado de casa, o cualquier nave industrial, o un centro comercial, se pregunte qué es lo que sale de allí. Nosotros lo que podemos hacer es aplicar el principio de precaución y legislar sobre las emisiones, con lo cual establecemos parámetros a cumplir. En este sentido, garantizamos que las incineradoras que cumplan con la normativa no entrañen efectos nocivos, ni para el medio ambiente, ni para la salud de las personas.

– ¿Aprecia un compromiso real en los Estados para apostar por la economía circular?

– Lo que ha hecho la Comisión Europea es proponer unos objetivos para 2030 (65% de reciclaje de residuos urbanos). Ahora estas cifras se debaten con los Estados, que suelen tender a la baja por no comprometerse a retos que no puedan cumplir. Habrá que dialogar. Y luego está el Parlamento europeo, que tira hacia el otro lado y quiere ser más ambicioso. El problema es pensar que hay que cumplir unos índices como castigo. Entonces cuesta más llegar a la gente y cumplir los objetivos.

– En la Educación también se dice que el incentivo es preferible al castigo pero, ¿no sería práctico imponer sanciones a quien no cumple?

– Los objetivos de reciclaje del 50% de residuos urbanos y la reducción del vertido a un máximo del 10% del total de residuos para 2020 ya son vinculantes. No cumplirlos supondrá cometer infracciones que tendrán consecuencias económicas. Entre 2021 y 2022 se analizará quién cumple y quién no y se actuará en consecuencia.

– Ese 50% de reciclaje va subiendo progresivamente con el paso de los años hasta el 65% en 2030. ¿Dónde está el techo de lo que se puede llegar a reciclar?

– Lo prudente es poner objetivos que se pueden alcanzar porque hay lugares donde ya lo han hecho. Por eso pusimos el del 65%, porque teníamos conocimiento de experiencias que ya llegan al 70%.

– En Gipuzkoa hay municipios que han llegado al 80%…

– Hasta el 80% podría ser factible, a partir de ahí, ya no lo sé. Insisto en que lo prudente es establecer objetivos factibles teniendo en cuenta lo que dice la experiencia (la tasa en Gipuzkoa es del 44% y en España, del 33%). Una cosa es lo que se obliga, que es un requisito mínimo, y otra que haya quien quiera ir más allá, que nos parece muy bien.

– ¿Podría citarnos algún ejemplo de buena práctica en Europa?

– Treviso, en Italia, es el municipio que más recicla (85%), y sus ciudadanos son los que menos pagan la tasa de vertido. Además, han creado empleo. Todo son ventajas. Lo que hay que hacer es, más que sancionar, divulgar estos ejemplos para que otros se suban al mismo tren.

16 Ira

Fórmula magistral: compostaje doméstico + valorización energética de la fracción no reciclable

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ECOTICIAS

En una entrevista concedida a la Radio Galega, el Presidente de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, Javier Domínguez Lino, insistió, una vez más, en que el compostaje doméstico y la valorización energética de la fracción no reciclable de los residuos son procesos “absolutamente compatibles y complementarios”, extremo que “ya hemos demostrado”, habiendo repartido cerca de 6.000 compostadores. De hecho, esta empresa pública gestiona los residuos urbanos producidos por 295 ayuntamientos adheridos voluntariamente a su modelo, formando parte de su programa de autocompostaje 134, a los que habría que sumar 54 centros educativos y 9 colectivos sociales, una cifra que seguirá creciendo durante los próximos meses.

Protocolo de actuación

No obstante, Domínguez precisó que el autocompostaje no se puede hacer de cualquier forma, sino que requiere de un protocolo de actuación que la compañía se encargó de definir y diseñar para facilitar la labor de los ayuntamientos y lograr que éstos obtengan un compost de calidad.

En este sentido, trasladó que las viviendas participantes en la iniciativa que nos ocupa deben ser unifamiliares y contar con huerto y/o jardín en el que aplicar el abono resultante. Para ello, Sogama proporciona los medios materiales (compostadores) y divulgativos (carteles y manuales), impartiendo igualmente un curso de formación presencial dirigido a los vecinos de las distintas localidades.

Y este conjunto de actuaciones se desarrollan con la cooperación e implicación de los entes locales, que se encargan posteriormente del seguimiento casa por casa, comprobando in situ el proceso, corrigiendo posibles errores y solventando dudas. El fin último no es otro que conseguir un buen compost que pueda ser aplicado al suelo con absolutas garantías y que, por tanto, cumpla con todos los requisitos establecidos por la normativa vigente. Así lo acreditó en su momento la Universidad de Santiago de Compostela, encargada de realizar en varias ocasiones el análisis científico de muestras de abono extraídas de distintos municipios.

A fin de enriquecer la formación de base de los usuarios, Sogama editó un vídeo didáctico y puso en marcha una página web www.compostaconsogama.gal, donde se recoge toda la información de interés: dónde colocar el compostador, qué depositar y qué no depositar en el mismo, cómo controlar parámetros tales como la temperatura y humedad, como corregir errores, cómo actuar ante determinadas incidencias, etc.

Múltiples beneficios

Con ello, ayuntamientos y participantes podrán obtener importantes beneficios. Desde el punto de vista ambiental, porque se reduce el depósito de residuos orgánicos en los contenedores verdes convencionales y, en consecuencia, la frecuencia de recogida y transporte, lo que se traduce en menores emisiones de CO2.

Desde el punto de vista económico, porque al disminuir las cantidades de basura (bolsa negra) entregadas a Sogama, se aminora el importe de la factura a pagar a esta empresa.

Y desde el punto de vista social, porque se recupera una tradición en Galicia como es la separación de la materia orgánica para alimento del ganado y/o elaboración de compost, al tiempo que se reducen los desplazamientos que los ciudadanos deben realizar a los contenedores, alejados en algunos casos de las viviendas del rural debido a la alta dispersión de la población.

Dado que la materia orgánica supone alrededor del 40% de la composición global de la basura, si se consigue cerrar su ciclo de aprovechamiento y reciclado in situ, se evitará su remisión a Sogama, relegándose la actividad de esta compañía al tratamiento de la parte no reciclable de los residuos y su posterior conversión, con todas las garantías medioambientales, en energía eléctrica.

Prueba de la pulcra gestión industrial que la entidad lleva a cabo son sus niveles de emisión a la atmósfera, que se sitúan muy por debajo de los límites legales. 

14 Ira

Nuevo proyecto europeo para la gestión descentralizada y valorización de biorresiduos de origen doméstico

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RESIDUOS PROFESIONAL

Desde comienzos de este mes de septiembre, la Asociación de Ciudades y Regiones por el Reciclaje y la Gestión Sostenible de los Recursos,ACR +, está involucrado en un nuevo proyecto: DECISIVE, A Decentralised Management Scheme for Innovative Valorisation of Urban Biowaste (un esquema de gestión descentralizada para la valorización innovadora de residuos orgánicos urbanos). El proyecto está financiado por el programa Horizon 2020 de la UE y tiene por objeto demostrar la capacidad dedisminuir la generación de residuos urbanos procedentes de los hogares y asimilados y aumentar sus tasas de reciclaje y recuperación, concentrando los esfuerzos en la gestión descentralizada y la valorización de la fracción orgánica de los residuos, es decir, los biorresiduos.

El consorcio del proyecto incluye otros institutos de investigación, universidades, pymes, autoridades públicas y organizaciones sin ánimo de lucro. Tres miembros del ACR + trabajarán conjuntamente con esta organización en este proyecto: la Agencia de Residuos de Cataluña, Fundació ENT y Suez-Environnement.

El proyecto DECISIVE propone cambiar el actual metabolismo urbano para la materia orgánica, la energía y los biorresiduos hacia una economía más circular y evaluar el impacto de estos cambios en todo el ciclo de gestión de residuos. El proyecto proporcionará una serie de herramientas y planes para apoyar esquemas de gestión descentralizada localmente adaptados, así como procesos y equipos de digestión anaerobia y fermentación comercializables, de diseño ecológico y a microescala.

ACR + tendrá un papel clave en la comunicación y difusión del proyecto, que incluye una serie de actividades Bruselas y otras ciudades europeas. ACR + también desarrollará incentivos para la demostración, aplicación y explotación de los resultados y productos obtenidos.

También se ha previsto el asesoramiento técnico en sistemas de recogida de residuos y opciones de tratamiento para los biorresiduos, donde se aprovecharán muchas iniciativas y conclusiones de ACR +, como el Observatorio de Residuos y otras publicaciones recientes.

La reunión de lanzamiento, que tuvo lugar en Rennes (Francia) los pasados 5 y 6 de septiembre, fue acogida por el instituto nacional francés de investigación en ciencias y tecnologías ambientales y agrícolas (IRSTEA) y reunió a 14 socios que trabajarán en el proyecto durante los próximos 4 años.

02 Ira

La valorización energética de los plásticos no reciclables debe prevalecer sobre el vertido

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GESTORES DE RESIDUOS

Recalca que la reciclabilidad de estos materiales está limitada por factores tales como el origen, el lugar de generación del residuo, el tamaño de la pieza, la mezcla con otros componentes, los films multicapa o la presencia de impropios. En todo caso, el objetivo debe estar orientado a poner en valor los residuos plásticos y dejar de enterrar energía en los vertederos.

En este sentido, precisa que los países más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, como es el caso de Alemania, Suecia o Dinamarca, presentan índices de valorización energética de plásticos no reciclables superiores al 60%, mientras que España sigue estancada en un 17%, disparándose el uso del vertedero.

El contenedor amarillo, artífice del reciclaje

Tal y como se recoge en distintos medios, nuestro país, después de Alemania, es el segundo de Europa que más envases plásticos recicla, con una tasa de 9,5 kg/hab. El año pasado se reciclaron en España 445.051 toneladas, de las que el 63% procedieron de envases domésticos, lo que representa un incremento del 8,3% respecto a 2014. Esto significa que cada ciudadano recicló casi un kilo más de envases de plástico que en el ejercicio anterior y siete veces más que en el año 2000.

Nuestro país se sitúa así por detrás del Estado germano (13,6 kg/hab), pero por delante de Bélgica (7 kg/hab), Suiza (5,3 kg/hab), Noruega (4,7 kg/hab), Francia (4,1 kg/hab) o Suecia (3,9 kg/hab), tal y como se recoge en un informe de la European Plastics Recycling and Recovery Organization (EPRO).

La clave de nuestro éxito reside, según Cicloplast, en el modelo de recogida selectiva a través del contenedor amarillo, toda vez que éste permite recuperar diferentes tipos de envases plásticos, tanto rígidos como flexibles, posibilitando su posterior reciclado. Si bien tradicionalmente Francia y Bélgica sólo reciclaban botellas (PET), ahora “están cambiando hacia el modelo español, abriendo también su contenedor a los envases plásticos flexibles”.

Límites al vertido

España supera así el objetivo legal de reciclaje establecido desde 2008, que exigía un 22,5% de reciclado total y un 42,5% específico de reciclado de envases de plástico, incluidos tanto los domésticos como los comerciales y los industriales. No obstante, el nuevo Paquete Europeo de Economía Circular, aprobado en diciembre del pasado año, plantea objetivos más ambiciosos y propone una tasa de reciclado de envases plásticos del 55% en 2025, contemplando igualmente la modificación de varias directivas, entre éstas la de vertederos. La pretensión es que en 2030, la cantidad de residuos plásticos depositados en vertedero sea sólo de un 10%. Para ello se ponen sobre la mesa una serie de actuaciones consideradas necesarias: incrementar el precio del depósito de residuos en vertedero, fomentar las compras públicas verdes, apoyar a la investigación para impulsar nuevos mercados para el plástico reciclado, impulsar el reciclado químico y la valorización energética, y fomentar más campañas de educación ambiental para la prevención y el reciclado.