Eficiencia energética, una poderosa herramienta para salir de la crisis

8 agosto, 2013 adclick Sin categoría

 

ENERGÍAS RENOVABLES

Lo dice la Comisión Europea: la eficiencia energética es la forma más rentable de bajar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir nuestra alta dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, que en el caso español representan en torno al 4% del PIB anual. Por tanto, ahorrar energía y utilizarla de forma más eficiente es, también, una herramienta fundamental para generar riqueza y salir de la crisis.

En 1991, España era más eficiente energéticamente que los países de la UE15. Dos décadas después, la eficiencia energética en este país no solo ha caído por debajo de la media de la UE15 sino que se halla, incluso, por debajo de la media de la UE 28, esa en la que también convivimos con Chipre, Bulgaria o Estonia,  por poner tres ejemplos.

El hecho de que cada vez usemos más cantidad de energía para producir una unidad de PIB no impidió, sin embargo, que el gobierno español dijera no, en octubre pasado, a la nueva Directiva Europea de Eficiencia Energética (2012/27UE). Tampoco parece que las medidas para asegurar la estabilidad del sistema eléctrico que el Ejecutivo ha  puesto encima de la mesa propicien el ahorro energético, como han denunciado partidos políticos, la totalidad de las asociaciones de renovables, sindicatos y organizaciones ecologistas y de consumidores.

Sorprende que en estos momentos en que el Estado obliga a realizar a los propietarios de los edificios, bien para alquilar o para vender, una calificación energética, con la intención de que los compradores o arrendatarios tengan en cuenta que el consumo de energía es un punto destacable,  el ministerio de Industria quiera imponer barreras al autoconsumo con balance neto –una clara forma de eficiencia energética–  cuando el de Fomento saca adelante una ley (la ley 8/2013) de rehabilitación de edificios que establece como una prioridad el uso de las energías renovables y el ahorro energético. O que Industria desoiga a la Comisión Europea cuando ésta asegura que prescindir del ahorro de energía es un grave error. Como señala la CE,  se trata, de hecho, de una herramienta determinante para reducir la dependencia energética (50% en la UE, 80% en España) y rebajar la factura –406.000 millones de euros anuales– que paga Europa en importaciones de petróleo, gas y carbón, cifra equivalente al 3,2% del PIB de la UE, que en el caso español ronda el 4% del PIB.

Para reducir esa factura, Europa tiene varias actuaciones en marcha, entre otras abrir la competencia para conseguir un mercado energético integrado en la UE, lo que puede generar ahorros a los consumidores de hasta 35.000 millones de euros, así como cumplir los objetivos de renovables. La Comisión considera que la plena aplicación de la Directiva de Renovables puede ahorrar 8.000 millones en 2020 por reducción de costes del sistema y crear tres millones de nuevos empleos. Además, la UE va a duplicar la ayuda económica destinada a eficiencia energética en el periodo 2014-2020 y destinará un 20%  de los fondos FEDER a este capítulo, algo de lo que podrían beneficiarse de manera considerable los ayuntamientos y las comunidades autónomas.

Empecemos por los edificios 

La construcción representa el 40% del consumo energético total de la Unión Europea. Se trata, por tanto, de un sector clave para avanzar en el objetivo europeo de prevenir el derroche energético y limitar el calentamiento global. Y los márgenes de mejora son muy amplios. Según el Centro Nacional de Energías Renovables (Cener), más del 80% de los 25 millones de edificios que hay en España necesita una rehabilitación energética.

Actuar en los edificios con este criterio contribuiría, además, a salir de la crisis. “Rehabilitar el 50% de los edificios con los criterios de la Directiva 2010/31/UE de Edificios de Consumo de Energía casi Nulo y el impulso a los contratos de servicios energéticos podría suponer la creación de hasta un millón de empleos en el sector de la construcción y de las empresas de servicios energéticos (ESE,s) y, al mismo tiempo, revalorizar los edificios en un 20%”, mantiene Javier García Breva, uno de los principales analistas de la política energética española, impulsor de un nuevo modelo energético y presidente de la Fundación Renovables. “También supondría un ahorro para los consumidores de unos 7.000 millones de euros al año. Por todo ello, debería ser premiada con los instrumentos financieros y fiscales adecuados”, añade.

Coincidiendo con este planteamiento, la Asociación de Consultoras Inmobiliarias (ACI) aseguraba a principios de junio –mes en que se ponía en marcha la obligatoriedad de Certificación de Eficiencia Energética en los edificios–que “mediante una correcta auditoria y un paquete de medidas optimizado se pueden reducir los consumos energéticos, y por tanto los costes operativos de algunos edificios, hasta más de un 50%”: La sosteniblidad, añadía la  asociación, “es un elemento diferenciador en el mercado actual, que aporta beneficios tangibles para todos”.

De acuerdo con la ACI, aspectos como el uso de la iluminación, acceso a la luz natural y vistas, monitorización de la calidad de aire interior y otra serie de medidas encaminadas a aumentar el bienestar y la productividad de los ocupantes de viviendas y oficinas son beneficios que únicamente se pueden encontrar en aquellos edificios diseñados y operados bajo criterios de sostenibilidad. Estudios realizados por el US Green Building Council demuestran que en este tipo de inmuebles la productividad aumenta entre un 2% y un 16%, y el absentismo se reduce entre un 14% y un 48%.

También las comunidades de vecinos están cada vez más sensibilizadas con la importancia de reducir los gastos compartidos en energía y, a través de una gestión inteligente de la demanda, ahorrar. Según los cálculos realizados por la firma de ingeniería y servicios energético Euroconsult y teniendo en cuenta que en España hay unos nueve millones de edificios de viviendas, usar mejor la energía en las comunidades de vecinos permitiría ahorrar hasta 1.260 millones de euros anuales.

Este ahorro se conseguiría, fundamentalmente, gestionando de manera correcta el gasto de energía en ascensores, alumbrado y calefacción, que representan una parte importante de los gastos de comunidad. La calefacción (55%) y la iluminación (40%) son las dos partidas que más energía absorben, según Euroconsult. Y la mayor parte de las veces, ni siquiera hacen falta grandes actuaciones. Con solo actuar en la iluminación de los ascensores, por ejemplo, dotándolos de detectores de presencia para que enciendan las luces de la cabina solo cuando están ocupados y no permanentemente, se podría conseguir un ahorro extraordinario. La Federación Española de Asociaciones de Empresas de Ascensores (Feeda) calcula que dicho ahorro energético podría superar los 400 millones de kWh cada año. Una cifra que equivale al consumo medio en electricidad de mas de 100.000 hogares. Además, se evitaría la emisión de 120.000 toneladas de CO2. 

Generando empleo

Contar con un objetivo público de ahorro energético es, asimismo, determinante para generar empleo, como señala, entre otras organizaciones, el Clúster de Eficiencia Energética de Cataluña (CEEC). El Clúster indica que otra de las ventajas es que se generan empleos de proximidad, ya que, además de la instalación de las medidas de eficiencia energética propiamente dichas, las empresas completan el ciclo con el seguimiento y mantenimiento de estas instalaciones. De todo ello se beneficiaría, claramente, el sector de la rehabilitación y de las auditorias energéticas, lo que de paso contribuiría a la reconversión de los profesionales del sector de la edificación en España.

Ese es, precisamente, el objetivo del proyecto Revilicia, que se pondrá en marcha en septiembre. Está impulsado por el Cener y la Fundación Biodiversidad (dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) con el objetivo de gestionar las ayudas del Programa Operativo Plurirregional Adaptabilidad y Empleo del Fondo Social Europeo 2007-2013. Según Cener, Revilicia beneficiará a las 61 empresas e instituciones seleccionadas en la convocatoria 2012 del programa Empleaverde y permitirá que 390 técnicos procedentes del sector de la construcción se formen en los conceptos de rehabilitación y auditorias energéticas gracias a una plataforma e-learning, creada específicamente para el desarrollo de cursos especializados online de formación a distancia.

Revilicia pretende, además, generar oportunidades de negocio y fomentar la creación de empresas a través de su tablón de anuncios online, y promover medidas de ahorro en la edificación mediante la difusión de información a través de su área de acceso público. El proyecto incluye, asimismo, el desarrollo de un estudio específico de transformación de edificios existentes hacia edificios de consumo de energía casi nulo. El objetivo de este estudio –explica Cener– es obtener un diagnóstico general del estado actual del parque español de viviendas en términos de consumo de energía, establecer los criterios de ahorro y cuantificar su potencial de mejora hacia ese concepto de edificio de consumo de energía casi nulo.

Otra referencia, en este caso en edificios industriales, la encontramos en el proyecto europeo Green-Foods, que ofrecerá durante los próximos dos años una serie de servicios de asistencia técnica a las empresas alimentarias con el objetivo de ayudarles a conseguir una elevada eficiencia energética y a reducir emisiones contaminantes. Las empresas que participen en este proyecto serán sometidas a auditorias energéticas, que les permitirán detectar las posibles medidas para reducir su consumo energético (por ejemplo, mediante la recuperación y uso de flujos de calor residual) y las posibilidades de integración de fuentes de energía renovable, como solar térmica o biomasa. El proyecto estudiará también los mecanismos de financiación existentes, ya que la falta de recursos económicos constituye una barrera para la implementación de tecnologías innovadoras, especialmente en el caso de las pymes.

Hacia un nuevo modelo de ciudad

Avanzar hacia un modelo eficiente de edificación, urbana e industrial, es avanzar, también, hacia un nuevo modelo de ciudad, basado en la sostenibilidad y en satisfacer las necesidades del ciudadano.

El Libro Blanco Smart Cities, presentando a principios de años por el Cluster de Energías Renovables de Madrid Network y las empresas Ernst & Young, Ferrovial Servicios y Enerlis, pretende demostrar que los beneficios que se obtienen con el desarrollo de estas ciudades inteligentes son mayores que las inversiones necesarias para su implementación.

Con este fin, el documento presenta una serie de reflexiones sobre las claves que toda Smart City (Ciudad Inteligente) debe tener en cuenta. A saber: el gobierno, que debe ser transparente; la movilidad, que debe ser eficiente; la sostenibilidad, que debe ser el horizonte; la población, que debe ver satisfechas sus necesidades; y la economía, que es el marco. Para alcanzar estos objetivos, indican los analistas del Libro Blanco, hay que utilizar la innovación tecnológica como un importante punto de apoyo, aprovechando todas las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), como ya se hace en las ciudades finlandensas de Tampere, Oulu y Turku,o en las danesas de Aalborg, Aarhus y Odense; algunas de las urbes que el Libro Blanco ofrece como referencia.

El informe también recoge ejemplos en España, como “la primera calle inteligente de Cataluña“, situada en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). En ella, los paneles informativos avisan de los aparcamientos libres, las farolas se encienden según la franja horaria y el tránsito de peatones, el riego se activa en función de la humedad de la tierra, los contenedores avisan a la empresa del estado de su capacidad y las papeleras compactan los residuos y alertan de su volumen. La iniciativa funciona en tiempo real y de manera continua para optimizar los recursos y por lo tanto reducir su gasto, tanto económico como ambiental.

Muchas otras ciudades españolas están avanzando en esa misma dirección, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad. Por ejemplo,  el alcalde de Valladolid firmaba hace unos días un convenio de colaboración con la multinacional francesa Schneider para el desarrollo conjunto de un programa específico Smart City para la ciudad, que permitirá a la ciudad castellano-leonesa mejorar su movilidad y avanzar en la eficiencia energética y la sostenibilidad del parque inmobiliario, especialmente de los edificios públicos.

La primera smart city andaluza

El proyecto Smartcity Málaga, liderado por Endesa y en el que participan otras 11 empresas, 14 centros de investigación y cinco organismos oficiales, es otra de las principales referencias dentro de España. Esta iniciativa, iniciada en 2009 y desarrollada en el distrito Playa de la Misericordia de Málaga, ha contado con la participación de 300 clientes industriales, 900 empresas de servicios y 11.000 clientes domésticos y ya ha demostrado que es viable un nuevo modelo de gestión energética para las ciudades, al alcanzar los objetivos iniciales de ahorro energético del 20%, reducción anual de 6.000 toneladas de emisiones de CO2 y una mejor integración de las renovables en la red de distribución.

Según indica Enel, estos objetivos se han alcanzado “gracias a la óptima integración de las fuentes de energía renovable, al acercar las instalaciones de generación eléctrica a los usuarios finales”. Así, se instalaron paneles fotovoltaicos en los edificios públicos, se recurrió a la micro generación de energía solar en una serie de hoteles y también se instalaron microsistemas de energía eólica en la zona. Además, se emplearon sistemas de almacenamiento para que la energía renovable pudiera usarse posteriormente para la refrigeración de edificios, el alumbrado público y el respaldo de la red. Y se reforzó la investigación en movilidad eléctrica, con la instalación de estaciones de recarga y la introducción de una pequeña flota de vehículos eléctricos.

Ahora comienza la fase dos. En esta segunda etapa, la investigación se centrará en análisis de indicadores de eficiencia, operación avanzada de la red, servicios de gestión de contadores a distancia, ciberseguridad y medidas de ahorro energético para clientes residenciales y de gran consumo, así como edificios, además de la integración de renovables, el almacenamiento y la movilidad eléctrica dentro de la red de la ciudad.

Barcelona también está avanzando con determinación en el camino de la sostenibilidad urbana. Una referencia de ello es el proyecto Recargo. Está impulsado por las empresas E.ON, Urbaser y Circutor e integra la alimentación de vehículos eléctricos para servicios urbanos a través de cuatro puntos de carga alimentados con una instalación fotovoltaica de 16 kWp. La instalación estará operativa para ser visitada en el marco del simposio internacional de Vehículos Eléctricos EVS27, que se celebrará en la ciudad Condal del 17 al 20 de noviembre.

En www.energias-renovables.com y en la revista Energías Renovables venimos publicando desde hace meses muchas otras informaciones que dejan constancia de la apuesta que ayuntamientos,  empresas, universidades, diferentes organismos y, a veces, simplemente ciudadanos de a pie, están haciendo en pro de la sostenibilidad energética. En realidad, es un imperativo: no podemos seguir calentando el planeta, y el uso eficiente de la energía  es un instrumento de enorme valor para lograrlo.